Una mujer, detenida en Fuensalida por el asesinato de un italiano de 50 años en Orihuela Costa

M. M., rumana de 34 años, fue compañera sentimental de la víctima, que estaba relacionada con el mundo de la noche y con posibles conexiones con la prostitución y el narcofráfico

ToledoActualizado:

M. M., una rumana de 34 años, se encuentra entre los doce detenidos por el asesinato de un italiano de 50 años en su casa de Orihuela Costa (Alicante) la madrugada del 25 de enero de 2016, en el número 148 del residencial Calas de Campoamor.

La mujer fue arrestada en Fuensalida (Toledo) el 24 de octubre de 2016 por la Guardia Civil, que informó ayer sobre la resolución de este sangriento y oscuro caso, envuelto por la prostitución y el narcotráfico. En estos momentos, M. M. se encuentra en libertad con cargos, mientras que cuatro de los doce arrestados han ingresado en prisión como los principales autores del crimen.

La mujer mantuvo una relación estable con el fallecido e, incluso, llegó a considerarse su pareja sentimental hasta el mes anterior al asesinato. Los investigadores de la Guardia Civil averiguaron que M. M. había participado en reuniones con uno de los cuatro principales autores del asesinato, E. C., y otros individuos relacionados con la prostitución y el narcotráfico. A todos ellos M. M. habría facilitado información de las posesiones de la víctima, de las grandes cantidades de cocaína que manejaría y del dinero en metálico que guardaría. También les habría hablado de las rutinas cotidianas de la víctima, un hombre «discreto pero con hábitos extraños» según sus vecinos, que se relacionaban muy poco con él.

Nerviosa y atemorizada

M. M. fue la mujer amordazada que agentes de la Guardia Civil habían encontrado de madrugada el día de autos en la vivienda de Orihuela Costa donde murió el italiano de 50 años, que presentaba signos de una muerte muy violenta. Visiblemente nerviosa y atemorizada, M. M. contó a los agentes que el fallecido y ella estaban durmiendo en la casa cuando cuatro hombres encapuchados irrumpieron en el dormitorio gritando en italiano y en rumano.

Según su versión, tras inmovilizar al hombre, a ella la llevaron a la fuerza hasta el comedor, si bien M. M. pudo oír cómo golpeaban al hombre con extrema violencia, pidiéndole dinero y droga que, supuestamente, guardaba en la vivienda.

En un principio, se barajó que el italiano murió por la paliza que había recibido, ya que su cuerpo se encontraba ensangrentado, al igual que el dormitorio. Sin embargo, la autopsia reveló que su fallecimiento se produjo por asfixia, ya que lo estrangularon utilizando un trozo de sábana al que le habían hecho un nudo para que presionara con más fuerza sobre el cuello del finado.

Desde un primer momento, los investigadores tuvieron dudas sobre la versión de M. M., ya que les extrañó que el acceso a la vivienda no hubiera sido forzado. Tampoco el valor de los objetos supuestamente sustraídos (un teléfono móvil, un reloj de lujo y unos 3.000 euros en metálico) se correspondía con la brutalidad empleada en el asalto.

Durante una larga investigación de 18 meses, en la que se analizó una ingente cantidad de información, la Guardia Civil fue deteniendo progresivamente hasta doce personas relacionadas con este turbio caso: ocho hombres y cuatro mujeres de nacionalidades kosovar, rumana, búlgara y españolas. Uno de ellos fue localizado en Francia, donde cumplía condena por robo.

Con edades entre 23 y 40 años, a los detenidos se les atribuye, en distintos grados de participación, un delito de asesinato y robo con violencia e intimidación.