Luis Ibáñez, este jueves en la rueda de prensa
Luis Ibáñez, este jueves en la rueda de prensa - Luna Revenga

Los juzgados de Illescas volvieron a tener en 2017 el doble de trabajo que el resto de partidos judiciales

Cada uno de los siete de la ciudad tramitó una media de 1.455 diligencias previas

ToledoActualizado:

Los siete juzgados de primera instancia e instrucción de Illescas lo han vuelto a conseguir. Son, de largo, los que mayor volumen de trabajo en el ámbito penal tuvieron en 2017 en la provincia de Toledo. Un mal endémico. «Ocurre todos los años», se lamentó este jueves el fiscal jefe provincial, Luis Ibáñez, durante la lectura de un extracto de la memoria de la fiscalía correspondiente al ejercicio pasado.

Con 1.455 diligencias previas por juzgado (el primer paso judicial por el que se inician las actuaciones investigadoras), los siete de Illescas superaron, con mucho, a los de los partidos judiciales de Toledo (689 por sala), Talavera, Ocaña, Orgaz, Quintanar de la Orden y Torrijos.

También Luis Ibáñez «colgó» la medalla de campeones a sus compañeros, los fiscales de la provincia, ya que siguen teniendo la ratio más baja de «casi toda España», excepto Navarra. «En Toledo, 3,5 fiscales por cada 100.000 habitantes; es decir, 28.000 habitantes por fiscal, mientras que en España la ratio es de 5,3 fiscales por cada 100.000 habitantes». «Se puede decir que la población de Toledo puede ser más pacífica y tranquila», planteó Ibañéz. «Puede que sí, puede que no», respondió seguidamente.

Moratoria tecnológica

La contestación era el final de una «leve y considerada reivindicación» de los fiscales de la provincia sobre la falta de medios. Otro mal endémico. «En cifras redondas, en 2017 cada fiscal formuló 135 acusaciones, algunas complejas y otras más sencillas —explicó Ibáñez—. Es una parte de su trabajo, un 20 por ciento; pero luego hay que celebrar juicios, guardias,... mil cosas».

No abandonó la crítica cuando una periodista le preguntó por el equipamiento tecnológico de los fiscales en Toledo. «Es un desastre, bueno, casi un desastre. Lo puedo decir sin rubor. Son muy altas instancias las que están pidiendo que haya una moratoria en el ámbito penal en la fiscalía digital. Esto no quiere decir que debamos atascarnos de por vida en el papel. Creo que es una opinión generalizada en fiscales y jueces. Hay que hacerlo desde el principio de otra manera. Y, hasta entonces, debe haber una moratoria en el ámbito penal y hacerlo poquito a poco».

La parrafada fue, prácticamente, el punto y final de su comparecencia ante los periodistas para hablar de la memoria de la fiscalía el pasado año. Su intervención había comenzado con una acotación. «Comprendemos que estamos hablando de la actuación judicial y fiscal de 2017, y parece un poco extemporánea la noticia. Pero no podemos transmitir la memoria antes de que lo haga la fiscal general del Estado en el Tribunal Supremo y ante el Rey».

«Bajó la delincuencia»

En cualquier caso, la espera de casi diez meses mereció la pena para escuchar, en palabras de Luis Ibáñez, una deducción alentadora: «Creo que, en términos generales, se puede considerar que hubo una disminución, al menos leves, de la delincuencia en la provincia en 2017, comparada con 2016».

Y, para argumentar su afirmación, dio cifras: las diligencias previas incoadas en 2017 fueron 20.383 frente a las 23.245 del año anterior, con lo que se redujo un 12%, un porcentaje «significativo», aseguró. No obstante, Ibáñez se adelantó a los opinantes: «Es cierto que siempre se puede decir que, ante de la reforma, estábamos en torno a las 55.000 diligencias previas porque se mandaba todo a los juzgados. En cambio, ahora solo mandan asuntos con autor conocido. Pero, bueno, siempre es un término de referencia y, en ese sentido, ha disminuido».

El fiscal jefe provincial se refería a la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en 2015. A partir de entonces, el número de diligencias previas incoadas ha bajado ostensiblemente, ya que muchos casos se quedan en cuarteles de la Guardia Civil y en comisarías de Policía sin remitirlos a los juzgados. «La diferencia puede ser de hasta un 70% respecto a otros años», señaló.

Para apuntalar el descenso de la delincuencia en Toledo el pasado año, Ibáñez ofreció datos y porcentajes. Los procedimientos abreviados (aquellas diligencias que van siguiendo unas pautas procesales hasta llegar al juicio) también disminuyeron un 7%. Y añadió: «Si a 1 de enero de 2017 había 2.800 procedimientos pendientes, a 31 de diciembre el número era de 2.400, con lo que la tendencia disminuyó».

Igualmente, los delitos leves incoados bajaron un 12% y los juicios bajos descendieron un 3%. En cambio, los jurados populares aumentaron; se pasó de 4 en 2016 a 7 en 2017.

Con todo, los escritos de calificación de los fiscales aumentaron «ligeramente»: de 2.973 en 2016 a 2.978 en 2017. «Si ha habido menos diligencias y procedimientos abreviados, ¿cómo puede haber más acusaciones?», se preguntó Ibáñez. «Pues sí, puede suceder —se respondió—. En primer lugar, porque la fiscalía ha trabajado más y, en segundo lugar, porque no solo se califica lo que se ha incoado este año, sino otros procedimientos que venían de años anteriores».

El pasado año también hubo aumentos significativos en otros apartados. Por ejemplo, la prisión provisional decretada para investigados, que pasó de 96 personas en 2016 a 148 en 2017. O los juicios celebrados en los juzgados de instrucción por delitos leves, con un incremento de un 42%, mientras que se registró un pequeño descenso de un 9,7% en las vistas orales en los juzgados de lo penal. También en esta última materia, en la Audiencia hubo un crecimiento significativo en las sentencias dictadas (de 59 en 2016 pasaron a 75 en 2017).

Agresiones sexuales

Fue llamativo el repunte en homicidios, ya fuera en tentativa o consumado, pues en 2016 se registraron cinco, mientras que en 2017 hubo 18 casos. También la subida fue considerable en materia de lesiones, con 2.659 actuaciones abiertas en 2016 por 3.019 en 2017.

El aumento se registró igualmente en las diligencias incoadas por agresiones sexuales, con casi un 70% más (24 en 2016 y 41 en 2017); y en los abusos sexuales a menores de 16 años (de 2 casos en 2016 se pasó a 11 asuntos en 2017). En pornografía infantil, de las 4 diligencias en 2016 se pasaron a 11 en 2017; y en violencia de género, con tres mujeres muertas, hubo un repunte de las actuaciones en un 3,5% (de 724 en 2016 a 750 en 2017).

Descendieron los hurtos y robos con fuerza, pero subieron bastante los realizados con violencia e intimidación, así como los de receptación (traficar con bienes de procedencia ilícita), un 46%. Tanto o más que la cooperación internacional de la fiscalía por órdenes europeas de investigaciones. «Aunque haya gente que no lo crea, Toledo asume bastantes comisiones rogatorias internacionales», dijo Ibáñez.