Israel Martín-Caro: «Para dedicarte a escribir has de aburrirte»

A sus 17 años, este estudiante de bachillerato publica su primer poemario, «Movimiento visceral»

TOLEDOActualizado:

Israel Martín-Caro Merino (Toledo, 2000) cumplió 17 años el 8 de diciembre. Cinco días después, este miércoles, presentó su primer poemario, «Movimiento visceral» (Tau Editores), en la casa de la cultura de su pueblo, Fuensalida. En este municipio de 11.000 habitantes estudia segundo de Bachillerato de Humanidades en el IES Aldebarán.

Además de escribir, ¿tendrá otras aficiones?

Sí, claro, me encanta el cine (sobre todo el de Buñuel), la música, el arte y la divagación nocturna en general.

¿De dónde viene su gusto por escribir?

Esa es quizá la gran pregunta que nos hacemos todos los que derrochamos el tiempo escribiendo. Yo, por supuesto, no soy capaz de dar una respuesta concreta a tal cuestión. Sin embargo, tengo alguna teoría. Yo creo que existen una serie de factores que llevan a que un nuevo (intento de) escritor nazca. En primer lugar, te ha de gustar la literatura, te ha de gustar mucho, tienes que amarla. Luego entra el factor más «desmitificador» y contra-bohemio que existe, has de aburrirte, tienes que tener tiempo libre para practicar ese arte que tanto te gusta. Por último y más importante, tienes que tener algo que contar. Si tienes esto último, tienes el noventa por ciento del trabajo hecho. En mi caso, creo que esos tres factores, el hecho de amar la literatura y querer imitarla, el tiempo libre y las ganas de contar algo han conseguido que naciese en mí ese gusanillo que te incita (me atrevería a decir que te obliga) a escribir.

¿De dónde bebe para sus creaciones?

Creo que lo más importante es emocionar. Por lo tanto, intento tirar de la experiencia propia tanto en poemas como en prosa. Un escritor dijo una vez que daba igual haber vivido o no un acontecimiento para poder describirlo igual de bien, sin embargo no estoy de acuerdo con él. No es lo mismo crear un personaje vacío, con una historia inventada, a reflejar en él un sentimiento o idea propia. Por otra parte, en cuanto a estilo se refiere, en mi poesía bebo mucho de Lorca, Goytisolo, Kutxi Romero, Ángel González y García Montero, mientras que, en cuanto a la prosa se refiere, me embobo con Larra y con Hemingway, maestro de los maestros.

Israel Martín-Caro, en la presentación de su poemario
Israel Martín-Caro, en la presentación de su poemario - ABC

¿Por qué nace «Movimiento visceral»? ¿Qué trata de contar?

Nace como una contradicción. Es una bomba nihilista, un estallido intimista, las ganas de contar todo teniendo la capacidad de no decir nada. «Movimiento visceral» intenta ser indefinible, intenta buscar la belleza en lo obsceno y lo obsceno en lo bello. Es un latido, es un conjunto de movimientos rítmicos al son de una flauta celta, es el empuje visceral del autor y de todos los que se sienten identificados con él; son las ganas de huir, la fuerza de volar.

La poesía no da para vivir, según los entendidos. ¿A qué le gustaría dedicarse?

Mi intención es estudiar alguna carrera relacionada con las Humanidades, quizá Filología Hispánica, por lo que ser profesor de Lengua y Literatura estaría muy bien.

¿Se ha presentado a certámenes?

Sí. Desde que escribo de una manera más «profesional», me he presentado a dos concursos, ambos de ámbito local, uno en Fuensalida y otro en Logrosán (Cáceres), de los que he ganado uno, un certamen de nanorrelato.

¿Dónde se ve en diez años?

Los entendidos lo tendrían claro: estudiante de Humanidades y escritor, reponedor en alguna famosa cadena de supermercados, blanco y en botella. Ahora hablando en serio y, a pesar de no gustarme nada el concepto humano de futuro, supongo que como profesor, esperando al mítico editor de Bukowski que me entregue un cheque de cien dólares al mes por escribir.