La visita a este refugio es guiada
La visita a este refugio es guiada - ABC
Reportaje

El campo de aviación de la Guerra Civil de Villafranca ya es un museo

Tras haberse rehabilitado, se puede visitar solicitándolo en el Ayuntamiento

VILLAFRANCA DE LOS CABALLEROSActualizado:

Villafranca de los Caballeros acaba de abrir al público el conjunto fortificado del antiguo campo de aviación, construido durante la Guerra Civil y situado al noreste del municipio. Este espacio ha sido rehabilitado y desescombrado por la Asociación Amigos de la Chela y el Ayuntamiento, dentro del proyecto «Revitalización del Patrimonio Histórico y Arqueológico de Villafranca de los Caballeros». Las tareas han durado cinco meses y el coste, de aproximadamente 3.000 euros, ha sido sufragado por las subvenciones que la Diputación de Toledo destina a proyectos de recuperación de la Memoria Histórica.

El espacio podrá verse de forma guiada, solicitando previamente la visita en el Ayuntamiento. Incluye el campo de aterrizaje y los recintos vinculados a él: el refugio antiaéreo, la casa de pilotos y el polvorín de la antigua cantera. Próximo a la Laguna de la Sal, se trata de una superficie que hoy está cultivada. Se distribuye en dos grandes pistas cruzadas en forma de aspa que unían el camino de Quero con el camino de «Alcázar de Cervantes» y llegaban en su extremo oeste hasta el punto donde se sitúa en la actualidad el instituto «La Falcata».

El refugio era un entramado de túneles cerrados por bóvedas de cañón, hechas de hormigón y ladrillo, con accesos a través de tres bocas que asomaban al exterior. La casa de pilotos, en forma de L, de típica arquitectura neomudéjar de los años 30, estaba construida en ladrillo y sillería, con pasillo y habitaciones laterales. Por su parte, el polvorín estaba situado en una antigua cantera de arenisca y tenía túneles de 1,5 metros de anchura por 1,80 de altura, una garita y un silo. La cantera reflejaba la tradición de este municipio en la fabricación de ladrillo, baldosa y teja, materiales empleados en edificios como la iglesia parroquial, de ahí el tono rojizo de su fachada.

El campo de aviación de Villafranca, como tantos otros de la zona (Quintanar de la Orden, Madridejos, Tembleque, Ocaña, Mora, Los Yébenes o Corral de Almaguer) fue construido por las autoridades republicanas tras la fundación en 1937 de las Fuerzas Aéreas Republicanas (F.A.R.E.), una reorganización de la aviación de combate que perdió pilotos y aeronaves tras el alzamiento militar del 18 de julio. El gobierno republicano perdió con la invasión muchos aeródromos y ordenó despejar zonas principalmente de llanura para que los aviones aterrizaran, repostaran combustible o recogieran tropa y municiones.

El campo de aviación de Villafranca fue construido en 1937 por las autoridades republicanas
El campo de aviación de Villafranca fue construido en 1937 por las autoridades republicanas - ABC

El campo de Villafranca acogió aviones de refuerzo enviados por la URSS. Por un informe conservado en el Archivo Histórico del Ejército del Aire se sabe que hasta aquí llegó en enero de 1937 una escuadrilla de biplanos Polikarpov R – Z, también denominados «Natacha», preparados con una ametralladora en el morro y otra en la torreta que disparaba de espaldas y disuadía los ataques de los cazas. En picado podían alcanzar los 400 kilómetros por hora (no eran de los más rápidos) y el observador que iba en el asiento de la torreta, podía arrojar hasta ocho bombas de 50 kilos cada una.

Otro documento, un parte del registro de la Jefatura del Aire del bando sublevado, indica la existencia de un bombardeo perpetrado por los aeroplanos Junker 53 de la Legión Cóndor alemana en la madrugada del 21 de julio de 1937, posiblemente para dañar la infraestructura y dificultar las maniobras de los aviones enemigos.

El terreno es una inmensa llanura, no presenta irregularidades ni grandes rocas, por eso fue elegido para alojar el aeródromo. Pero sobre el polvorín se sabe que sirvió para almacenar material explosivo hacia 1700 dada la proximidad de la Laguna de la Sal y sus salinas, utilizadas para la fabricación de pólvora. Muchos vecinos conservan en sus casas parte de la munición que aquí se guardaba. La casa de pilotos alojaba un cuerpo de guardia y al noroeste había un depósito de combustible.