Poblado chabolista de «El Gallinero», en Madrid - FOTOS: José Alfonso

Ofensiva contra el robo de cable

Treinta y seis detenidos y 103 toneladas de cobre inacautados en Madrid y Yuncos

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Fue un cerco en toda regla que se realizó por sorpresa, como en toda gran ofensiva que se precie. La protagonizaron ayer 250 agentes de la Guardia Civil, que realizaron simultáneamente cuatro macrooperaciones redadas en tres puntos de la Comunidad de Madrid —El Gallinero, Villaverde y Getafe— y en la localidad toledana de Yuncos.

El objetivo no era otro que proceder a la detención de 70 personas —ya identificadas—, integrantes de una banda organizada especializada en el robo de cable de cobre en distintas infraestructuras: vías férreas, redes de comunicaciones viarias y telefónicas y generadores de infraestructuras agrícolas. La operación se saldó con 36 detenidos y con la incautación de 103 toneladas de cable de cobre.

Estos sujetos, tras la comisión de los robos que perpetraban por toda España, trasladaban el material sustraído, una vez eliminado el revestimiento plástico que los recubre y determina su origen, a distintos puntos de la región y de Toledo. Después, sus intermediarios, los introducían en el circuito legal, en donde vendían el material para su refundición.

El epicentro de la operación, que comenzó sobre las 08.00 horas, fue el poblado marginal de El Gallinero, situado junto a la Cañada Real Galiana, donde malviven unos 400 rumanos de etnia gitana y donde se «cuece» buena parte de este ilícito negocio que proporciona a los ladrones pingües beneficios. Ahí es donde los delincuentes trasladan el cable para «limpiarlo», como evidencia el paisaje de decenas de montañas de plástico que se acumulan en la zona.

Por aire. A caballo. En moto. En coche y a pie. Todo el perímetro de este asentamiento fue blindado. El despliegue policial, sin precedentes —no en vano congregó a 200 de los 250 agentes que participaron en la operación—, pilló a los moradores de este núcleo marginal en la cama. El dispositivo, culminación de la denominada «Operación Chispa», que iniciara el Instituto Armado el pasado mes de junio, se desplegó a las 07.00 horas, pero tuvo que esperar a la llegada de los 15 miembros de la comisión judicial, para comenzar los registros domiciliarios. A las 13.30, los detenidos ascendían a 24 y se habían recuperado tres toneladas de cable de cobre.

En los otros tres puntos —Yuncos, Villaverde y Getafe, en donde se encontraban las recicladoras para triturar el material—, los agentes arrestaron a otras doce personas, la mayoría españolas, e incautaron cien toneladas en el municipio getafense. En Yuncos se registró una vivienda y una nave situada en el polígono industrial «La Dehesilla», en la carretera que comunica esta población con Numancia de la Sagra. Sobre las 16 horas acabó la macrooperación.

La red está compuesta por varios clanes de gitanos rumanos, y entre los detenidos hay varios menores. Suelen utilizarlos en sus infracciones para robar, para que les den cobertura y para conducir los vehículos en los que huyen con el material troceado, sabedores de que, por su edad, la pena será menor. Así lo explicó a ABC el coronel de la Comandancia de la Guardia Civil, Javier Rogero.

Molinos eólicos y huertos Éste precisó que, en los últimos tiempo, los ladrones de cobre están cambiando su «modus operandi», a raíz de la presión policial que sufren. Sus acciones causan, además de cuantiosos perjuicios económicos a las empresas afectadas, importantes riesgos para la ciudadanía, al afectar al tráfico ferroviario o las redes telefónicas de teleasistencia o de mujeres maltratadas, entre otros. «Roban en los sitios más fáciles, y ahora, ante las medidas de seguridad de las empresas, sustraen el metal en las instalaciones de molinos eólicos y huertos solares», indicó.

Además, el cable cortado permanece en El Gallinero el tiempo justo en ser pelado. Luego, lo ocultan en descampados hasta que lo envían a las chatarrerías. «Es un blanqueo en toda regla», agregó el coronel de la Benemérita.

Desde el inicio de la «Operación Chispa» se han incautado en total, 115 toneladas del preciado metal, cuyo kilo en el mercado ronda los 5 o los 6 euros. La operación sigue abierta, a la espera de localizar al resto de los miembros de la banda.