El lavadero de Aldeanueva, Bien de Interés Cultural

Se suman como BIC los entornos de los castillos de Barciencie y Casarrubios

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TOLEDO Actualizado:

El Lavadero de la Fuente Blanca, situado en el municipio toledano de Aldeanueva de Barbarroya, es uno de los mejores complejos de lavaderos públicos existentes en el occidente toledano y el más significativo de la comarca de la Jara. El Consejo de Gobierno ha aprobado esta semana declararlo Bien de Interés Cultural con la categoría de Sitio Histórico, concediéndole así la máxima protección que marca la Ley de Patrimonio.

Las primeras referencias documentales sobre este nuevo Bien de Interés datan de finales del siglo XIX, cuando comienzan a adoptarse medidas destinadas a mejorar la salubridad de las fuentes y manantiales en Aldeanueva. Posteriormente, y como fruto de estas disposiciones, se realizaría en 1923 una gran reforma de la Fuente Blanca para canalizar las aguas a través de una cañería y dotarla de varios pilones.

El Consejo de Gobierno ha tenido en cuenta para su declaración como BIC su alto valor etnográfico, ya que es representativo de las antiguas sociedades rurales de economía doméstica, y un claro ejemplo de arquitectura popular tradicional.

En la actualidad el lavadero consta de 64 pilas (de un total de 83 que tuvo en origen) que se disponen en once filas alineadas formando calles paralelas en torno a una fuente-depósito de doble pilón.

En ambos grupos se aprecian inscripciones que hacen referencia a las iniciales de los nombres o apellidos de los dueños, ya que muchas de ellas son de propiedad privada.

El doble pilón se sitúa en el sector noreste del conjunto. Consta de un primer elemento de planta rectangular compuesto por 12 bloques de granito a los que se suma una pieza dispuesta verticalmente en el centro del lateral sur en la que se embute un caño de hierro.

En segundo lugar se sitúan las infraestructuras que conforman la traída de aguas desde el Pozo de la Fuente Blanca hasta el actual lavadero, consistentes en una canalización realizada con alcabijas, piezas cilíndricas de cerámica cuyos extremos se acoplan en el extremo más ancho de la siguiente, y dos registros de planta cuadrada con cubierta de piedra granítica.

De las diferentes categorías jurídicas de protección que prevé la normativa de patrimonio histórico, la que mejor se adaptaba a esta declaración era el Sitio Histórico, que se define como lugar o paraje natural vinculado a acontecimientos o recuerdos del pasado, a tradiciones populares, creaciones culturales o de la naturaleza y a obras del hombre que posean valor histórico, etnológico, paleontológico o antropológico.

Fortalezas del XIV y XV

También el Consejo de Gobierno ha concedido la máxima protección patrimonial a los entornos de los castillos de Barcience y Casarrubios del Monte.

El castillo de Barcience fue construido en el siglo XV por la familia de los Silva, condes de Cifuentes. Lo comenzó Juan de Silva y lo finalizó su nieto. Es de planta casi cuadrada, y resalta notablemente su torre del homenaje.

En su interior puede observarse la existencia de dos plantas y los adarves que recorren las murallas de una torre a otra. Además, su aspecto imponente en el exterior ofrece unas espectaculares vistas. Debió tener foso y una barrera, de la cual sólo quedan dos interesantes cubos que protegían la puerta de entrada al recinto.

En cuanto a la torre del homenaje, es su parte mejor conservada, así como la estructura exterior de mampostería.

El castillo de Casarrubios del Monte fue construido en el siglo XIV por don Alfonso Fernández Coronel, que por entonces era señor de la villa y fue donado a Don Diego Gómez de Toledo I en el año 1354.

Esta fortaleza ha sido de las últimas que conservaron su armamento. Constaba de cuatro cañones, dos de los cuales fueron cedidos al Alcázar de Toledo en 1843. La condesa de Montijo, futura emperatriz, regaló los otros dos al Parque de Artillería de Madrid, hoy Museo del Ejército.