María está nominada a dos Grammys por «conSentido», su tercer disco
María está nominada a dos Grammys por «conSentido», su tercer disco - Antonio Rojo
Música

María Toledo: «Siempre me he sentido diferente, he intentado llevar mi propio camino»

Este jueves se entregan los Premios Grammy Latinos, en los que esta abogada y flamenca «rompetópicos» opta a «Mejor Álbum del Año» y «Mejor Álbum de Música Flamenca»

ToledoActualizado:

María Rodríguez del Álamo (Toledo, 1983), María Toledo en los carteles, está nominada a dos Premios Grammy Latinos en la categorías de «Mejor Álbum del Año» y «Mejor Álbum de Música Flamenca», que se entregan este jueves en Las Vegas (EEUU), por su tercer trabajo «conSentido». Quedándonos con esto, se puede pensar en el tópico de joven prodigio con una carrera fulgurante que, de repente (así, sin más, como si no hubiera millones de horas de trabajo), alcanza el éxito. Pero entonces no habríamos entendido nada. Porque María Toledo es «diferente».

Es flamenca, sí, pero ni es gitana, ni es andaluza, ni sale a cantar pertrechada de una guitarra. Es flamenca, sí, pero con minifalda, chupa de cuero y su inseparable piano. Es flamenca, sí, y licenciada en Derecho (está colegiada) y con la experiencia laboral de un año en el despacho de Argimiro Gómez. En resumen, una toledana nominada a dos Grammy que dice no estar nerviosa «porque no depende de mí que me den un premio».

—¿Qué queda de aquella joven que con 15 años ganó el Premio Novel en el Festival Internacional del Cante de las Minas?

—Sigue quedando la misma ilusión porque nunca se pierde. Son otras épocas, otras maneras de ver las cosas, pero siempre con la misma ilusión.

«Mi carrera surge muy poco a poco, cada día creciendo, y nunca ha tenido un salto grande»

—A priori, Toledo no es la cuna del flamenco. ¿De dónde le viene la inspiración?

—En mi casa siempre se ha escuchado mucho flamenco y gusta mucho. Se ha escuchado flamenco y copla, gusta Camarón, Fosforito…

—¿Cuándo se dio cuenta de que podía quedar bien mezclar el piano con el flamenco?

—Fue algo casual. De pequeña, iba al conservatorio (está titulado en piano por el conservatorio «Jacinto Guerrero» de Toledo) y paralelamente cantaba. Un buen día, en un programa de Televisión Española con María Jiménez, me puse a cantar y a tocar, y fue bastante llamativo. Hubo un antes y un después desde ese día. En 2009, publiqué mi primer disco, en cuya portada yo salía tocando el piano, y desde entonces he seguido así.

—¿Nunca se ha visto tentada de participar en uno de los millones de «realities» musicales que hay?

—De niña sí que hice un montón de castins, pero no soy de «realities». Soy, no sé, una artista de trayectoria. Que no significa que los que están en «realities» no lo sean, porque hay carreras geniales de gente que ha salido de un «reality». Mi carrera surge muy poco a poco, cada día creciendo, y nunca ha tenido un salto grande.

—Publica disco cada tres años. ¿Es algo casual o premeditado? En teoría, hasta 2018 no hay nuevo disco...

—Creo que vendrá antes, son muchos años (risas). Hasta ahora ha sido casualidad. Sacar un disco no solo depende de mi momento de inspiración, también de las compañías, que lo sacan antes o después.

«Deberíamos valorar más lo que tenemos, como es nuestra música. Protegerla, cuidarla y sentirla»

—¿Cuánto de talento y cuánto de trabajo hay en su éxito?

—Es una mezcla de las dos cosas. No creo en el esfuerzo sin el talento y en el talento sin el esfuerzo. Ambas deben ir unidas. Hay mucho de trabajo, la verdad. Soy una persona muy constante.

—Hasta ahora, su carrera ha sido un continuo ascenso. ¿Le da miedo estancarse, tocar techo?

—Como me conozco, no creo que me estanque porque siempre me gusta sentir que no me estanco y que crezco. No me gusta vivir de puntillas, me gusta vivir bien y sentir que la cosa avanza. Si algún día sintiese que me estanco, pondría los medios para impedir que eso pasase.

—El flamenco es Patrimonio Cultural de la Humanidad y uno de los símbolos por los que se conoce a España. Sin embargo, resulta casi imposible escucharlo en la radio. ¿Por qué?

—A veces deberíamos valorar más lo que tenemos, como es nuestra música. El flamenco es «marca España». Allá donde vayas, dices «flamenco» y te reciben con mucho cariño, con mucho respeto. Creo que todos los países deberían amar más su música de raíz, protegerla y cuidarla y sentirla.

—En un país de tópicos, usted rompe el del flamenco gitano, con su guitarra y una vida digamos que alegre. ¿Cree que los flamencos están estigmatizados?

—Siempre me he sentido muy diferente. He intentando llevar mi propio camino, he tenido mis referentes, pero, de entrada, no salgo a cantar con una falda de lunares y volantes y una flor en la cabeza. Ya el simple hecho de salir a cantar en minifalda o con una chupa de cuero, bueno, pues es diferente.

«Mis seguidores son muy de verdad. A veces tenemos la mala costumbre de ensalzar a alguien para luego tirarlo»

—Se declara adicta a Twitter. Ylenia, una joven que participó en Gran Hermano y que ahora dice cantar, tiene ocho veces más seguidores que usted. ¿Le molesta que gente sin ningún mérito sea más conocida que usted, nominada a dos Grammy?

—No se quién es ella, pero sí tiene tantos seguidores por algo será. Eso no molesta. Lo de los seguidores no está tanto en la cantidad como en la calidad, y yo sé que los míos son muy de verdad. A veces tenemos la mala costumbre de ensalzar a alguien para luego tirarlo. Soy de la opinión de que no importa dónde llegues, pero que vayas haciendo los pasitos con mucho respeto y que la gente te valore. ¿De qué te sirve tener un millón y medio de seguidores si la gente o tú mismo no te valoras?

—Para usted, las redes sociales qué son: una herramienta profesional o una ventana a su vida personal.

—Pues a ver: si no fuera cantante, no sé si tendría Twitter, Instagram… supongo que sí, como mujer moderna y del siglo XXI. A mí me sirve como ventana para conocerles (sus seguidores), sus gustos...

—Gran aficionada a los toros. ¿Le ha causado algún problema su afición a la Fiesta?

—No, nunca. Mi música la escuchan tanto taurinos como antitaurinos. Yo respeto a todos, respeto la libertad, que cada uno escoja su manera de disfrutar y de llevar la vida. Circunstancias de la vida han hecho que tenga más acercamiento a los toros, pero el hecho de que me gusten no ha sido perjudicial para mi música.

—¿Le gustaría actuar en Las Ventas?

—Esa pregunta tendrá respuesta. No le puedo contar más, pero sí, uno de mis sueños es cantar en plaza de toros de Las Ventas.

—¿A qué torero le haría una canció?

—No viven ya. Me hubiese gustado cantarle a Manzanares padre o a Antonio Ordoñez.