La cineasta y escritora toledana Mabel Lozano
La cineasta y escritora toledana Mabel Lozano - Matías Nieto

Mabel Lozano: «En mi pueblo no había ni instituto pero sí puticlub»

La cineasta toledana se estrena en la literatura con su libro «El proxeneta», que presenta este jueves en la Biblioteca del Alcázar de Toledo a las 19.00 horas

ToledoActualizado:

Precisamente, en la semana que el Ayuntamiento de Toledo la ha reconocido como «Ciudadana de Honor», la cineasta Mabel Lozano (Villaluenga de la Sagra, Toledo, 1967) llega este jueves a la ciudad para presentar en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, a las 19.00 horas, su primer libro, «El proxeneta» (Editorial Alrevés). En su estreno en el mundo literario, como no podía ser de otro modo, continúa con la trayectoria que ha seguido en el mundo del cine documental, ya que desde su primer largometraje, «Voces contra la trata de mujeres» (2005), no ha parado de denunciar este fenómeno que sufren millones de mujeres en el mundo que acaban siendo víctimas de la explotación sexual y la esclavitud.

«El proxeneta» cuenta el testimonio, en primera persona, de Miguel, «el Músico», un exproxeneta. ¿Cómo llegó a esta persona?

Fue él quien se puso en contacto conmigo. Dio un giro de 180 grados en su vida ya hace mucho. Primero, se enamoró de una mujer víctima de trata y, después, cuando fue condenado por proxenitismo, ninguno de sus socios le apoyó. Por esos motivos cambió y lleva mucho tiempo colaborando con la Policía. Yo ya sabía lo que sufren víctimas de trata y lo que piensan los puteros, pero me faltaba conocer el testimonio de la otra parte, de las personas que coaccionan a esas mujeres, y eso es lo que he encontrado en Miguel, el protagonista de «El proxeneta», que ha estado 30 años dentro de este mundo. Este es un negocio complejísimo, multimillonario, del que se desconoce casi todo y que no se persigue con toda la fuerza de la ley, como el narcotráfico. Para entenderlo en toda su dimensión, es necesario conocer cómo funciona por dentro, algo que me ha desvelado el protagonista de mi libro.

La prostitución y la trata de mujeres es el principal «leitmotiv» de sus trabajos. ¿De dónde viene este interés?

Se inició hace muchos años, en concreto hace doce años, cuando publiqué mi primer largometrajes documental, «Voces contra la trata de mujeres» (2005), en el que conocí a víctimas de este delito. Vivimos en una sociedad en la que al lado de casa, en nuestras calles, plazas y rotondas o en puticlubs, hay mujeres que están sufriendo la esclavitud extrema. Incluso, en grandes periódicos de tirada nacional se siguen anunciando los contactos de estas mujeres abiertamente, sin que este problema nos afecte ni nos importe, porque la prostitución está normalizada, y yo me resisto a ello.

Portada del libro
Portada del libro

Supongo que en un mundo globalizado este tipo de delitos afectan a todos los países de algún modo. Pero, por lo que usted conoce, ¿cuál es la situación en España?

En un mundo globalizado y sin fronteras una mujer en una situación de máxima vulnerabilidad, pobreza y falta de herramientas para dar una vida mejor a sus hijos, se lanza a la aventura del sueño migratorio, que es muy lícito. Pero este fenómeno trae detrás de sí, en muchos casos, los delitos de la explotación sexual y la esclavitud, algo que estamos viendo ahora mismo en todo el mundo, pero en España nos llevamos la palma en cuanto a la trata de mujeres para la prostitución. Somos el primer país de Europa de tránsito y destino de esclavas sexuales; no estamos haciendo bien los deberes.

Y en Castilla-La Mancha, teniendo en cuenta que es una de las regiones con más kilómetros de carreteras y clubes de alterne, ¿cuál es la situación?

Muchos de los clubes de alterne que aparecen en «El proxeneta» son de Castilla-La Mancha y, de hecho, el primer puticlub que regentó el protagonista, «el Músico», fue en la provincia de Ciudad Real. Todos estos locales son cárceles de neón donde hay cientos de mujeres hacinadas, captadas y explotadas salvajemente, muchas de las cuales acaban tiradas, se han cortado las venas, han muerto de sobredosis o con problemas de alcoholismo. De hecho, yo soy de Villaluenga de la Sagra, un pueblo de Toledo pequeñísimo, en el que, cuando yo era pequeña, no había ni instituto pero sí un puticlub llamado «La Ponderosa». Es decir, en nuestra región está muy normalizado, ya que este delito no nos afecta a nosotros, pues la prostitución tiene rostro de inmigrantes, mujeres que llegaron buscando una oportunidad y que, sin embargo, son explotadas sexualmente.

En el libro habla de la complicidad de jueces, abogados, médicos, notarios, directores de banco, policías o periodistas. ¿Hasta qué punto esto es realmente así?

Es así porque este es el segundo negocio ilícito más importante del mundo, sólo por detrás del narcotráfico. Y esto es así porque es un negocio regentado por una veintena de hombres, que en muchos casos no saben ni leer, y que se sustenta metiendo en nómina a algunos de los mejores abogados, banqueros, notarios, jueces, policías, periodistas, etc., ya que la trata genera mucho dinero y éste lava muchas conciencias. De hecho, el protagonista del libro dice que los que regentan estos negocios no necesitan conocer la ley, sino adelantarse a ella y es, por eso, por lo que contratan a los mejores letrados y a los mayores delincuentes dentro de esas profesiones que se dejan corromper. Pero, además, esto pasa porque los gobiernos tanto de origen como de destino de estas mujeres lo permiten.

Usted, que se dedica a dar charlas y conferencias sobre este tipo de delitos entre mayores, pero sobre todo entre los jóvenes, ¿cree que hay motivos para la esperanza? ¿Qué les dice para concienciarlos?

La educación es un camino muy lento pero muy seguro. No obstante, lo que más se necesita son leyes y la implicación de los gobiernos. El mayor problema que tienen los jóvenes es la falta de información, ya que desconocen la realidad que esconde la prostitución, que en muchos casos se nutre de la trata de mujeres. Por eso, yo insisto en el uso de los medios audiovisuales y el cine como una herramienta transformadora para contar esta situación.