Francisco José Celada Cajal, a la derecha, durante su ponencia en la Biblioteca de Castilla-La Mancha este martes
Francisco José Celada Cajal, a la derecha, durante su ponencia en la Biblioteca de Castilla-La Mancha este martes - A. Pérez Herrera

«Si se habla del suicidio de una manera responsable, se reduce el riesgo de realizarlo»

El enfermero y psicólogo Francisco José Celada trata de romper mitos y tabús sobre la conducta suicida

ToledoActualizado:

Francisco José Celada Cajal, profesor asociado de la Universidad de Castilla-La Mancha, es doctor en Cuidados en Salud, enfermero de emergencias y posee un máster en Investigación en Psicología Aplicada. Se ha especializado en un tema tabú, los suicidios, y es miembro fundador de la Sociedad Española de Suicidología. En nuestro país se quitan la vida diez personas al día, 3.569 en 2016, lo que representa casi el doble que accidentes de tráfico, doce más que por homicidios y ochenta veces más que por violencia de género. El suicidio es, después de los tumores, la principal causa de muerte en la juventud española, entre los 15 y los 34 años. En esta entrevista, Celada trata de romper mitos y tabús sobre la conducta suicida. Y hablar es esencial.

¿Hablar sobre el suicido puede incitar a cometerlo?

Si se habla del suicidio de una manera responsable, se reduce el riesgo de realizarlo. Si preguntamos a una persona sobre la presencia de pensamientos suicida, puede darle tiempo para reflexionar y sentir que existen otras opciones. Es importante preguntar, pero lo es más escuchar de forma atenta y sin juzgar, de forma que se perciba un deseo de ayuda genuino.

El acervo popular cree que «quien lo dice no lo hace y quien lo hace no lo dice».

Esta creencia infunde temor de abordar este tema y nos aleja de quien precisa ayuda. Debido al estigma que existe en torno al suicidio, algunos suicidios se pueden producir sin advertencia previa, pero la mayoría han sido precedidos de signos de advertencia verbal o conductual. Por ello es importante conocer los signos de alarma y detectarlos. Siempre deben tomarse en serio los signos de amenaza o autolesión. La evidencia nos dice que la mayor parte de las personas que han intentado suicidarse expresó su intención con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta previamente.

¿Quien se suicida tiene una enfermedad mental?

Aunque las personas con enfermedades mentales se suicidan con mayor frecuencia, muchas no están afectadas por el comportamiento suicida y no todas las personas que se quitan la vida tienen un trastorno mental. El 80 por ciento puede tener un trastorno mental. La conducta suicida es un gran sufrimiento, pero no necesariamente un trastorno mental.

¿Está decidida a morir la persona con una conducta suicida?

Toda persona en riesgo de suicidio se encuentra en una situación ambivalente; es decir, con deseos de morir y de vivir. Hablar abiertamente sobre ello, reflexionar y el apoyo emocional puede ayudar a dar tiempo para prevenir la conducta suicida. Por otro lado, alrededor de la mitad de las personas que sufrieron una crisis suicida tuvo una nueva crisis dentro de los tres primeros meses. Pero, aunque los pensamientos suicidas pueden regresar, no son permanentes, y quien haya tenido pensamientos e intentos suicidas puede llevar después una larga vida sin que se vuelvan a producir. Sin embargo, entre el 1% y el 2% de las personas que intentan el suicidio lo logran durante el primer año después del intento y entre el 10% al 20% lo consumarán en algún momento de sus vidas.

¿Solo profesionales de la psicología y de la psiquiatría pueden prevenir el suicidio?

El mito que subyace a esta idea errónea es que hablar sin la debida preparación con una persona que presenta ideación suicida puede ser perjudicial. La evidencia nos dice que acercarse a la persona con una actitud de escucha, con el deseo genuino de ayudar, es el primer paso para la prevención. La psiquiatría y la psicología clínica cuentan con profesionales con experiencia en la detección del riesgo de suicidio y su manejo, pero no son los únicos que pueden prevenirlo. Cualquier persona puede colaborar en la prevención y ayuda a las personas que se encuentran en una situación de crisis suicida.

¿Sucede sin advertencia previa la mayoría de los suicidios?

Aunque es cierto que algunos suicidios se cometen sin aviso previo, una gran parte vienen precedidos de signos de advertencia verbales y/o conductuales.

¿Es un cobarde el que se suicida? ¿Tiene mucho valor el suicida?

El suicida no es valiente ni cobarde; simplemente, es una persona desesperada y con desesperanza.

¿Se puede prevenir el suicidio?

Sí, igual que los accidentes de tráfico, la violencia de género o los homicidios. Pero para ello hacen falta políticas públicas y planes de prevención.

¿Son peligrosas las personas con conductas suicidas?

El suicidio es un acto autoagresivo, en el que los impulsos destructivos se vierten contra la propia persona.

¿Acercarse a una persona en crisis suicida sin preparación para ello es perjudicial?

Si existen deseos reales de ayudar a una persona en crisis a encontrar otras soluciones que no sean el suicidio, hablando y escuchando, habremos iniciado su prevención.

¿Por qué cuesta tanto hablar públicamente sobre los suicidios?

Primero, por el tabú de la enfermedad mental. Segundo, por el estigma de tener a alguien que se ha suicidado en las familias; sienten culpa y vergüenza por no haberlo detectado y evitado. Y tercero, porque se puede evidenciar una falta de medios y de inversiones en prevención sanitaria. 

¿Están las administraciones concienciadas de esta gravísima situación?

Lo saben, están empezando a caminar... En España aún no hay un plan de prevención del suicidio, pero a nivel de comunidades autónomas sí existen ya planes y algunos están dotados económicamente. En Castilla-La Mancha está el Plan de Salud Mental 2018-2025, del que dependen las estrategias para la prevención del suicidio y la intervención ante tentativas suicidas.

¿Qué propone para intentar reducir el número de casos?

Primero: establecer un mejorado método de vigilancia sobre la conducta suicida e intentos autolíticos. Segundo: si se destinara 1 de cada 10.000 euros de los Presupuestos Generales de España y de Castilla-La Mancha para un plan de prevención del suicidio, se pondría contar con un montante aproximado de unos 43 millones de euros en España y de algo menos de un millón de euros en Castilla-La Mancha. Tercero: crear en Atención Primaria de Salud unidades de cuidados e intervención psicosocial con dos tipos de profesionales; enfermería especialista en salud mental y psicología clínica/sanitaria, con el apoyo ambulatorio de la medicina de familia y del psiquiatra como especialista externo. Por último, formar y actualizar conocimientos en los profesionales.