El Quijote de mazapán ya es, por fin, récord Guinness

La institución inglesa certifica que, con 3,599 metros, es la escultura tallada en mazapán más grande del mundo, casi ocho meses después de que fuera presentada en un acto social

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El obrador toledano Santo Tomé recibió este viernes su regalo navideño de este año: su Quijote de mazapán de 3,599 metros ya es, por fin, récord Guinness al ser la «escultura tallada en mazapán más grande del mundo».

Sin embargo, no ha sido una tarea sencilla, en absoluto, conseguir que esta figura sea la más alta y dulce de la Tierra (desde la base del pedestal hasta la punta de la lanza, todo es mazapán). Se han necesitado casi ocho meses para que la institución inglesa «Guinness World Records» haya concedido definitivamente la certificación, que llegará a España por correo en los próximos días. «Nunca llegué a dudar que lo conseguiríamos», ha afirmado Jerónimo de Mesa, gerente del obrador.

La consejera de Economía de Castilla-La Mancha, Empresas y Empleo, Patricia Franco, telefoneó este viernes por la mañana a Inés Gárate para comunicarle la buena noticia. Inés, que comparte la gerencia de Santo Tomé con Jerónimo de Mesa, fue luego la encargada de transmitir a los empleados de su negocio el anuncio que llevaban esperando tantos meses.

Baker Abderrahman se fotografía con la estatua y un ejemplar del ABC del 19 de mayo de 2016
Baker Abderrahman se fotografía con la estatua y un ejemplar del ABC del 19 de mayo de 2016

Una juez de nombre Matilda ha sido la encargada de verificar en Londres el récord del Quijote de mazapán más alto del mundo. Esta figura de 250 kilos fue un encargo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a raíz de una propuesta de la agencia de relaciones públicas Still Kommunikation, para conmemorar el IV centenario de la muerte del escritor Miguel de Cervantes. Ahora la escultura está expuesta en las instalaciones del obrador que Santo Tomé tiene en la calle del mismo nombre.

Pruebas adicionales

Matilda no se conformó con la amplia documentación que la empresa envió antes y después del concurridísimo acto social que se celebró el 23 de abril, Día del Libro, en el centro cultural San Marcos de Toledo para presentar la figura más alta del planeta. En aquel acontecimiento, el topógrafo Juan Luis Calvo certificó con rayos láser que la figura medía 3,60 metros. Superaba así la marca establecida por una imagen de caramelo de tres metros de altura, realizada por Disney y que se encuentra en Los Ángeles (Estados Unidos).

Sin embargo, la juez Matilda solicitó varias pruebas adicionales. El 19 de mayo, el responsable del departamento de Calidad de Santo Tomé, Baker Abderrahman, se fotografió con un periódico de ABC de aquel día para demostrar que la figura de mazapán todavía seguía en pie. Pero la fotografía no fue suficiente. La empresa toledana tuvo que volver a certificar que la figura era de pasta de mazapán y más tarde, en septiembre, mandar a Londres otro vídeo más en el que se acreditaba de nuevo, esta vez con varias tomas, la altura de la escultura. Esta vez no hubo rayos láser para medir, sino un simple metro.

¿Por qué se ha tardado tanto tiempo en lograr la verificación oficial? «Hay dos formas de lograr un récord Guinness —explica el gerente de Santo Tomé—. Una es pagar a un miembro de esa institución para que vaya el día del acto, lo que te viene a costar unos 6.000 euros. Y la otra manera de lograr la verificación, la manera más económica, es aportar toda la documentación que el juez te pida».

«Conseguir el récord ha sido un alivio, aunque teníamos la conciencia muy tranquila. Se competía por la altura y no sé dónde estaba el problema. Quizá, en que luego vendrán otros a batir esta marca», afirma Jerónimo de Mesa. De momento, el Quijote más dulce y alto del mundo está a buen recaudo en Toledo.