Álvaro Lorenzo, sacado en hombros por la puerta grande de Las Ventas el pasado Domingo de Resurrección
Álvaro Lorenzo, sacado en hombros por la puerta grande de Las Ventas el pasado Domingo de Resurrección - EFE
Entrevista

«Nunca he dudado de mí. Sabía que, más tarde o más temprano, lo conseguiría»

El torero toledano Álvaro Lorenzo tocó el cielo de Las Ventas al cortar tres orejas el Domingo de Resurrección

TOLEDO Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Ha sido el gran pelotazo en este inicio de temporada taurina. Álvaro Lorenzo Gutiérrez (Toledo, 1995) abrió el pasado Domingo de Resurrección la puerta grande de la madrileña plaza de Las Ventas, después de cortar tres orejas a un lote de la ganadería El Torero. Dos de ellas fueron las de «Viscoso», el sexto toro, premiado con la vuelta al ruedo. Antes de volver a «la finquita» que tiene alquilada en la carretera entre Badajoz y Olivenza, donde entrena de manera espartana, Álvaro charla con ABC.

Ese domingo en el hotel, antes de salir para la plaza, ¿cuáles eran la sensaciones?

Eran distintas porque llegaba muy responsabilizado, sabiendo lo que me jugaba, pero a la vez contento e ilusionado por el trabajo que habíamos hecho durante el invierno. Sabía que ese trabajo tenía que salir.

¿Cómo explica lo que sintió cuando estaba cuajando al natural al sexto toro?

Lo que un torero siente cuando se puede expresar en una plaza como la de Madrid es único. Llegó un momento de la faena en el que estaba tan a gusto que me relajé, me abandoné, y dejé que fluyera el toreo como me saliera, sin preocuparme de que estaba en Las Ventas jugándome el futuro. Creo que ese fue el éxito de la tarde.

¿Quién fue la primera persona en la que pensó cuando logró el triunfo?

En mucha gente. Es un trabajo de todos: tanto mío, como de mi cuadrilla, de mi apoderado, de mi familia, de mis seguidores… Me acordaba mucho de mi padre, que lo vive de una forma muy especial y ha sufrido mucho cuando las cosas no han salido bien.

Curro Romero dice que es muy desagradable eso de que la gente te saque a hombros de la plaza, te agarre y te lleve de un lado para otro...

¡Qué va, para nada! Lo que más te gusta es que la gente te quiera tocar y se quiera llevar un recuerdo de tu vestido. Fue muy bonito y es verdad que en algún momento la pasión se desató.

¿Con la puerta grande en Madrid siente una especie de alivio? Lo digo por las grandes expectativas que ha habido en usted desde novillero...

Sí, es cierto que cuando consigues el triunfo dices: «Todo ha merecido la pena». Todo el sacrificio que he hecho desde que quise ser torero. Es verdad que el triunfo me hacía falta y puede suponer que sea el paso para entrar en las grandes ferias.

¿Alguna vez dudó de que llegaría a ser alguien en el mundo del toro?

Nunca he dudado de mí. Sí es cierto que cuando algo no termina de salir te preguntas si conseguirás ciertas cosas, pero he confiado mucho en mí. Lo que le he dicho siempre a mi gente: más tarde o más temprano, lo conseguiré.

El año pasado, en su confirmación de alternativa en Madrid, Ginés Marín salió a hombros de la plaza, mientras que usted se marchó andando. ¿Fue un día triste?

Triste tampoco, porque creo que fue una tarde positiva para mí. Es cierto que mis actuaciones quedaron silenciadas por el triunfo tan rotundo de un compañero, con el que además había toreado mucho de novillero, aunque sabía que lo que había estado en mi mano lo había hecho.

¿En estos días le ha cambiado la vida, o no es para tanto?

No es para tanto porque mi vida seguirá igual: entrenando y queriendo triunfar en todos los sitios. Esto no ha hecho nada más que empezar. Sí han cambiado algunas cosas: el hecho de confiar mucho más en mí y, sobre todo, el abrirme paso en otras ferias. No sé nada de los contratos porque todavía queda mucho por hacer.

¿Va a estar en la corrida del Corpus de Toledo?

Me encantaría, como no puede ser de otra manera. A día de hoy, no sabemos nada. Mi apoderado, Nemesio Matías, habló con los empresarios hace meses para ver si contarían con nosotros y nos dijeron que habría que esperar a ver cómo iba la temporada. Ahora espero que este triunfo haya servido para aclarar alguna duda, si es que la había, pero no sé nada.

Este invierno cambió de apoderado: dejó la Casa Lozano y se fue con Nemesio Matías. ¿Por qué?

No hay ninguna razón en concreto. La situación en la que me encontraba el año pasado no era muy favorable. Hablé con la Casa Lozano y es cierto que tenían difícil contratar corridas porque, a pesar de cortar orejas, no había llegado ese triunfo rotundo en plazas importantes. Ellos mismos me ayudaron a buscar a Nemesio y por eso se produjo el cambio.

¿Qué le ha aportado Nemesio?

Muchas cosas, sobre todo esa confianza que él siempre ha tenido en mí. Luego una preparación muy buena físicamente y con toros en el campo.

Hace unos meses estuvo en el Club Taurino de Londres, ¿cómo se ven los toros desde el extranjero?

Fue una experiencia muy bonita. Me quedé sorprendido al ver la cantidad de aficionados que hay, no me lo esperaba. De hecho, algunos de ellos vinieron a verme a Las Ventas.

¿Qué cambiaría del mundo del toro?

Cambiaría la forma en la que lo percibe una parte de la sociedad. Parece que los toros es un mundo de salvajes, de locos, de asesinos, no sé cómo lo catalogan ellos, y no es así. Es un mundo con unos valores muy importantes. Todos deberían ir una vez a una corrida y saber lo que hay detrás de un torero, que empieza con un sueño y mediante su sacrificio lo va consiguiendo. Esta profesión es única.