Michel Draguet posa para ABC en el Museo Colección Roberto Polo de Toledo
Michel Draguet posa para ABC en el Museo Colección Roberto Polo de Toledo - H. FRAILE

Michel Draguet: «Me parece esencial traer de vuelta la modernidad a Toledo»

Entrevista con el director de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, patrono del Museo Colección Roberto Polo

ToledoActualizado:

Michel Draguet, historiador del arte, profesor de la Universidad Libre de Bruselas y director general de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica desde mayo de 2005, ha visitado la Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO) como patrono de su Fundación, tras su apertura el pasado 3 de abril en el antiguo Museo de Santa Fe de Toledo.

Para un experto en arte de primer nivel como es usted, ¿qué le sugiere la ciudad de Toledo, qué es lo que más destacaría o le impresiona?

Toledo es una de las ciudades europeas más impresionantes junto con Florencia, Venecia, Oxford..., pero lo que realmente me impresiona es su historia, la inmensa historia que hay en Toledo, que puede sentirse físicamente, y eso solo lo ha encontrado en Jerusalén. Pero en Jerusalén lo que aprecio es un sentimiento de las religiones; en cambio, en Toledo puedes sentir la ciencia, la política, la literatura, el arte. En Toledo está la memoria de Europa, la mentalidad europea.

¿Y cuál es su primera impresión tras visitar el Museo Colección Roberto Polo?

Felicito a los políticos que asumieron el reto de transformar un edificio histórico como este para alojar una colección que no busca obras por artistas que son marcas comerciales, sino que es una visión personal y conocedora que tiene mucho sentido y que es muy interesante, pero que difiere del resto de museos en que no está buscando firmas que son marcas de moda, los artistas siempre demandados, sino que expone una visión absolutamente original , que cuenta otra historia, lo que no deja de ser un reto.

¿Qué significa para usted ser miembro del Patronato del Museo CORPO?

Me siento muy orgulloso de pertenecer a este Patronato. Por ejemplo, ser miembro del patronato del MOMA o de la TATE no significa nada más que tú contribuyes económicamente con el museo. Pero ser miembro del patronato de CORPO significa que tienes una postura intelectual sobre la colección. Todo el mundo habla del efecto del Museo Guggenheim en Bilbao, pero es una cuestión para la ciudad, una cuestión turística porque realmente no aporta mucho más.

¿Tiene encaje en esta ciudad milenaria esta colección de arte contemporáneo y vanguardista?

Por supuesto. Una de las cosas que más me interesan es el diálogo entre la colección y el lugar donde se encuentra, este espléndido y bello edificio. Es algo posible en Toledo porque el edificio nos cuenta la Historia en capas, y traer la colección de Roberto Polo aquí es poner la última capa. Estoy muy orgulloso porque aproximadamente el 70 por ciento de esta colección viene de Bélgica, y al estar Toledo tan cerca de Madrid es una forma de completar el vínculo entre la tradición del arte flamenco, que comienza en el siglo XV, y que dio lugar a los siglos de oro de la pintura española.

¿Cree que el gran público sabrá apreciar esta colección en una ciudad que es visitada mayoritariamente por unos valores patrimoniales más conectados con el arte y la historia de siglos pasados?

No es fácil, es siempre complicado en un lugar con una carga histórica como la de Toledo, como sucede también en Roma, introducir un museo de arte moderno y contemporáneo. Pero en Roma sí los hay. Hay que romper esta tendencia. Hay dos tipos de turismo: el masivo, que hasta 2010 todos los gobiernos creían que era el gran valor de las economías. Cuando viene este turismo masivo, lo que quiere ver es la catedral, tomar unas cuantas fotografías de las callecitas y ya está, ni siquiera se quedan aquí, como ocurre en lugares como Pisa o Praga: es contaminar y hacer ruido. Por ello, debemos romper esta dinámica y hacer ofertas a un turismo de más alto nivel que busca cultura, que comprende conciertos, exposiciones, y en esto es en lo que estamos trabajando las instituciones culturales europeas como los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas, que dirijo. No se puede venir a ver Europa en seis días, los mismos que sí serían ideales para conocer Madrid, Toledo y Cuenca. Este tipo de turismo de más alto nivel, vamos a llamarle turismo cultural, está esperando otras ofertas más amplias como la que ofrece Roberto Polo, una colección que solo veo posible en Toledo por lo que antes le he comentado de la imbricación con la Historia.

¿Se refiere exclusivamente al turismo internacional?, ¿qué hay del local, cómo atraerlo?

Por mi experiencia como gestor sé, y está demostrado, que en este tipo de museos hay un 60% de visitantes extranjeros y un 40% es local. En este sentido, creo que la Colección Roberto Polo puede ser muy importante para el público de Toledo y el público de Madrid, al que correspondería ese 40%. Me parece esencial traer de vuelta la modernidad a Toledo, que ya tuvo, y que fue muy importante como vanguardia artística antes del parón que hubo en la época de Franco e incluso en las primeras décadas del siglo XX.

Usted es miembro del Patronato de un museo que se ha traído a España «la colección de arte que Bélgica se ha perdido», como ha dicho la prensa. ¿Cómo ha dejado escapar la Colección Roberto Polo?

A mí me piden cada año una exposición de Magritte para llevar fuera de Bruselas (también dirige el Museo Magritte), pero es difícil que la gente aprecie el arte del siglo XX, de las vanguardias, fuera de Bélgica. Le pongo un ejemplo. Desde 2005 hasta ahora me ha costado mucho organizar, y que aceptaran y vieran en Berlín, una exposición sobre el simbolismo. Cuando ha llegado al Metropolitan Museum de Nueva York ha sido cuando el Museo Van Gogh de Amsterdam, que está a dos horas de tren de Bruselas, ha pedido la exposición, algo que jamás hubiera ocurrido si esta muestra no hubiera estado previamente en el Metropolitan.

¿No hay leyes en Bélgica que impidan la salida de obras de arte?

Bélgica es un país muy liberal. En Europa existen dos sensibilidades muy enfrentadas que son la del sur, España, Italia, etc, donde está absolutamente prohibido sacar obras de arte, y la del norte, donde solamente hay listas de unas cuantas obras que no se puede sacar. Por otro lado, Bélgica es un país muy pequeño, equivalente a una pequeña región de España, donde hay un gran foco de producción y calidad artística. Y hay tanto, que los coleccionistas lo que quieren es que sus obras sean vistas en el extranjero porque son más apreciadas fuera. A veces tengo críticas en los periódicos cuando dejo salir obras de arte de Bélgica, pero prefiero que la obra belga se conozca fuera y no se quede en mi país y pase desapercibida. Es muy importante para mí que la Colección Roberto Polo haya venido a España porque es una forma de mostrar fuera la realidad artística de Bélgica. Mi compromiso con el Patronato es muy importante porque quiero que haya un intercambio artístico entre Toledo y Bruselas, poner en diálogo la creación española con las escuelas de arte flamencas.

Draguet y Polo en el museo, antiguo convento de Santa Fe de Toledo
Draguet y Polo en el museo, antiguo convento de Santa Fe de Toledo - H. FRAILE

¿Qué opina de Roberto Polo y qué le ha contado de su llegada a Toledo?

Nos conocimos en París por motivos profesionales y cuando él se trasladó a vivir a Bruselas esa conexión se estrechó mucho más. Él apoyó con parte de su colección una exposición sobre el simbolismo belga que se realizó en Viena en 2008, y fue un gran apoyo para las instituciones culturales belgas. Yo lo defino como un americano perdido en Bruselas. Es muy interesante mantener una relación con alguien con quien puedes discutir aspectos interesantes de la historia del arte. Si tú eres un historiador del arte, no tienes el reconocimiento de un artista, aunque estés trabajando por el arte con la misma intensidad; y si eres un coleccionista, un marchante de arte, incluso tienes menos reconocimiento porque la gente cree que lo haces por dinero. Entonces esto crea una especie de frustración. Yo creo que este museo es para Roberto Polo, en cierto sentido, su propia obra de arte.