Pablo Lozano es, además de empresario y apoderado taurino, un reconocido escultor
Pablo Lozano es, además de empresario y apoderado taurino, un reconocido escultor - ABC

«Llevamos años levantando el cartel del Corpus para que sea lo que fue siempre»

Pablo Lozano, empresario de la plaza de toros de Toledo, comenta para ABC un festejo en el que están anunciados Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Álvaro Lorenzo con ocho toros de Alcurrucén

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No hay Corpus sin toros en Toledo. Buena parte de la muchedumbre que abarrota el Casco Histórico por la mañana para ver la custodia desemboca en el coso de Mendigorría por la tarde, donde disfruta con algunas de las figuras del momento. Este jueves, a las 19.00 horas, se lidiarán ocho toros de la ganadería de Alcurrucén para Morante de la Puebla, El Juli, José María Manzanares y Álvaro Lorenzo.

«Es un cartel que reúne varios atractivos. El primero, la presencia de las figuras, como así debe ser la corrida del Corpus en Toledo: un referente dentro del calendario. Llevamos años levantando el cartel para que sea lo que fue siempre. Tres figuras acompañados de un torero local en el que tenemos muchas esperanzas», comenta a ABC Pablo Lozano, empresario de la plaza toledana.

Al igual que el año pasado, la empresa Taurino Manchega ha optado por montar una corrida «monstruo», con cuatro espadas, algo relativamente habitual hace décadas pero muy raro de ver en la actualidad.

Además, por primera vez en Toledo, Alcurrucén lidiará un encierro completo. En el último lustro la ganadería elegida había sido Garcigrande/Domingo Hernández. «Lo hemos hecho un poco por cambiar. Garcigrande es una ganadería de garantía máxima y el resultado artístico había sido muy bueno, pero creemos que Alcurrucén está en el nivel de Garcigrande y puede dar una talla similar», añade.

Este año Morante y Manzanares no han hecho el paseíllo en Madrid al negarse a entrar en el llamado «bombo», con el que se sortearon los toreros y las ganaderías como en cualquier competición deportiva. Lozano reconoce que esto «es un aliciente más». «Pensamos que tienen un plus. Antes, los toreros que no iban a Las Ventas se anunciaban en Vistalegre y, en este sentido, seguimos las pautas de nuestros mayores», explica.

Por otro lado, entre la afición toledana hay quienes piensan que una sola corrida de toros es muy poco para la semana grande de la ciudad. Lozano ofrece su visión: «El Corpus es un día y hay que recalcar la fecha con un cartel magno. No hay que olvidar que hemos pasado una crisis económica importante y, aunque hay precios de todo tipo, es un esfuerzo para el aficionado. Además, en Toledo había una crisis añadida: una abundancia de festejos que antes sí podían tener una razón de ser, pero que hoy no es posible, aunque hay que pensar en que se puedan volver a dar».

Pablo Lozano es la segunda generación de una de las familias más importantes del sector. Los Lozano son empresarios, apoderados y ganaderos (y antes fueron novilleros y matadores). Pertenecen, por tanto, al llamado «sistema», en el cual unas cuantas familias tienen un gran poder sobre la fiesta.

Cuestionado por el tema, responde sin ambages: «Creo que la concentración es buena. Esto es una cuestión de equipo, de tener una especialización. Mi padre (Pablo) y mi hermano (Fernando) han sido matadores y han visto el trabajo a pie de obra, como mis tíos y nosotros, los sobrinos, que hemos estado vinculados al toro desde todos los puntos de vista, trabajando con la premisa primera de que en la familia siempre hemos tenido afición, responsabilidad y respeto por este mundo. Luego mi padre y mi hermano han aconsejado a toreros y han sabido ver sus condiciones. Este podría ser el caso de Álvaro Lorenzo, como antes lo fue de figuras como Palomo Linares y Espartaco. Creo que tener conocimiento de tu trabajo en todas sus facetas siempre es bueno. No lo es el hacer un monopolio o una extorsión del sistema, pero eso no es de lo que estamos hablando o, por lo menos, no es lo que a mí me han enseñado».

Por último, merece la pena saber qué piensa un taurino sobre la politización de los toros, cuando algunos partidos hacen bandera de su defensa y otros directamente quieren prohibirlos. «El otro día me gustó mucho ver a la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, en Las Ventas. La fiesta se tiene que despolitizar, es popular, de todos. No hay un ejercicio de democracia más grande que la propia plaza, donde cada uno nos expresamos. Se ha querido politizar, y no por parte de los taurinos, donde hay gente de todas las ideologías. Sí, es verdad que molesta la politización de la fiesta, que es un trabajo y a la que yo llamo una industria».