Ismael Diadié Haidara (de blanco), descendiente de Alí, es el impulsor del Fondo Kati
Ismael Diadié Haidara (de blanco), descendiente de Alí, es el impulsor del Fondo Kati - H. Fraile

Se inaugura la exposición del Fondo Kati: fin a un exilio de 552 años

La Biblioteca regional, sita en el alcázar de Toledo, acoge cientos de manuscritos del siglo XV que Alí ben Ziyad se llevó en su huida desde Toledo a Tombuctú (Mali)

Actualizado:

Hace justo 552 años que el bibliófilo musulmán Alí ben Ziyad salió de Toledo de forma precipitada. Los problemas entre las diferentes comunidades religiosas se acabaron volviendo insostenibles y aquello degeneró en los llamados «fuegos de la Magdalena», con graves incidentes y la quema de centenares de viviendas.

Alí inició entonces un viaje por el sur de la Península Ibérica, saltando después al Magreb y de allí a Oriente Medio. Finalmente, se estableció en Tombuctú (Mali), una ciudad pegada al río Níger que hoy cuenta con unos 50.000 vecinos.

En su partida, Alí se acompañó de unos 400 manuscritos, que enriquecería con notas en los márgenes en las que relataba circunstancias y peripecias de su travesía. «Aquel que conoció Toledo, no podrá olvidarlo», escribió con la nostalgia del que sabe que ya no volverá.

Pasó el tiempo, Alí murió, pero su familia, los Al Quti, se establecieron definitivamente en Tombuctú. A la vez que protegieron la inmensa obra de su antepasado, la fueron ampliando hasta sumar un total de 12.714 manuscritos.

Ahora, una parte de ese legado ha vuelto a Toledo. En concreto, al alcázar, donde la Biblioteca de Castilla-La Mancha inauguró este lunes la exposición «Fondo Kati: De Toledo a Tombuctú». Ismael Diadié Haidara, descendiente de Alí y heredero de su obra, los presentó ayer acompañado de la directora de la Biblioteca regional, Carmen Morales, el concejal de Cultura, Teo García, y el primer consejero embajador de Mali, Younusa Tiramanka Traore.

«Hoy pisamos nuestra Luna, nuestro Sol y nuestro planeta Marte, porque Toledo ha sido todo para nosotros», expresó Diadié. «Muchos no podían soñar el día en el que se pudiera abrir un manuscrito en Toledo», por lo que este «primer paso» es «importante» al permitir abrir un puente al intercambio de culturas y al conocimiento común de la historia de Toledo y Tombuctú, ambas catalogadas como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La exposición, gratuita, estará disponible hasta el 26 de octubre. Su horario es de lunes a viernes de 11.00 a 13.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas. Desde septiembre también se podrá visitar los sábados de 11.00 a 13.00 horas.

Ismael Diadié Haidara ha ido recopilando todos los documentos que se habían ido desperdigando por efectos de «herencias y diferentes transmisiones» hasta que creó el Fondo Kati. Además de los más de 12.000 manuscritos, hay 2.949 personas censadas de la familia Quti, que son «los verdaderos guardianes de la biblioteca».

Entre lo que se expone destaca una biografía del profeta Muhammad, adquirida por Alí ben Ziyad al Quti en 1468 en Ceuta, pagando por ella 225 gramos de oro; y otro manuscrito, el número 7.000 del fondo, con la ilustración a mano alzada de una tienda tuareg.

Además, los manuscritos que se llevó consigo Alí han sido traducidos al castellano del árabe, hebreo y aljamiado. «Muchos no podían soñar el día en el que se pudiera abrir un manuscrito en Toledo», reconoció ayer Diadié.

Mientras, el concejal de Cultura dio la bienvenida a la «única biblioteca nacida en Europa y conservada en África», con documentos «únicos sobre la penetración del Islam en España, el destino de las familias visigodas después de la caída del reino de Toledo y el exilio de andalusíes importantes antes y después de la caída de Granada». Para García, la exposición es una forma de reforzar «la relación significativa» de la historia de ambos países. El Fondo Kati es «parte» de las «raíces» de la ciudad y, por tanto, «del patrimonio histórico», añadió.

Por último, el concejal recordó que el Ayuntamiento de Toledo, conocedor de la valía histórica y patrimonial del Fondo Kati, ya reconoció en 2014 con la Medalla de Oro de la Ciudad esta colección que «hoy lleva aparejado un nombre propio, el de Ismael Diadiè.