Acuña junto a Juan Ignacio de Mesa, el pasado mes de enero
Acuña junto a Juan Ignacio de Mesa, el pasado mes de enero - RFT

«Me gustaría demostrar que he sido una buena aprendiz de Marañón y De Mesa»

Entrevista con Paloma Acuña, nueva presidenta de la Real Fundación Toledo, «una de las mejores gestoras culturales de nuestro país», en palabras de Marañón, trabaja ya en varios proyectos

ToledoActualizado:

Recientemente, en una entrevista con ABC, Gregorio Marañón dijo que iba a sugerir a la Fundación Toledo que se adoptara el micromecenazgo como forma de financiación de proyectos.

¿Va a tomarlo en consideración? ¿Cree que la sociedad sería sensible y participaría en ello en beneficio del patrimonio toledano?

Claro que lo tomamos en consideración, contamos con la valiosa ayuda a de Eduardo Sánchez Butragueño, que acaba de ser nombrado patrono como director de la Fundación Soliss, que tiene una demostrada experiencia en micromecenazgo. En mi opinión, además de sus ventajas evidentes como fuente de recursos, el micromecenazgo tiene la virtud de crear interés social en torno a un proyecto, un objetivo común y esto es tanto o más valioso que los recursos económicos. En nuestro caso será necesario encontrar el tipo de proyecto adecuado.

La Junta de Comunidades está elaborando una Ley de Mecenazgo. ¿De qué forma será beneficiosa para los fines que persigue la Fundación?

Cualquier acción que reconozca la importancia e incentive la participación de la sociedad civil en temas de interés común para Toledo supone un gran avance para los fines de la Fundación porque, aunque no es el principal requisito de los patrocinadores, no hay duda de que los beneficios fiscales son un buen estímulo.

¿Cómo la han recibido las instituciones y administraciones de la región y de Toledo como nueva presidenta de la Fundación? ¿Supone un reto para usted?

Las instituciones públicas han reconocido la utilidad de la Fundación en su servicio a Toledo, han respondido a nuestra solicitud de ayuda y aprobado los planteamientos de la nueva etapa que comenzamos. Y finalmente han aprobado mi nombramiento como presidenta. Todo ello significa apoyo y confianza en la Fundación y también en mí, lo que efectivamente supone el gran reto de cumplir con sus expectativas.

¿Cuáles serán sus primeras acciones?

Hay un tema muy prioritario que es la búsqueda de nuevos protectores y colaboradores que apoyen a la Fundación, a la vez que se informa y se difunde su trabajo por Toledo. El nuevo presidente de la Junta de Protectores, Jesús Carrobles, está volcado en esta tarea, que tiene como objetivo ampliar la participación social, sumar recursos privados a los públicos para completar y ampliar las acciones en relación con los valores patrimoniales de Toledo.

Lleva desde sus inicios en la Fundación y su labor, aunque importante, ha sido callada. Sus predecesores son personas de gran notoriedad en la ciudad, especialmente Gregorio Marañón y Juan Ignacio de Mesa. ¿Se notará la impronta de Paloma Acuña en esta nueva etapa?

El trabajo de la Fundación es colectivo, a cargo de un mínimo equipo profesional y del trabajo de patronos como los que forman parte del Comité Ejecutivo al que dedican muchas horas. No creo que se vaya a notar ahora mi impronta porque ya la he ido marcando a lo largo de tres décadas de desempeño de la Dirección General y porque mi manera de trabajar está modelada por los que han sido mis presidentes Gregorio Marañón y Juan Ignacio de Mesa . Lo que sí me gustaría demostrar es que he sido una buena aprendiz. Lo que sí tenemos los tres son «obsesiones» particulares, la de Marañón es la Vega Baja, la de Juan Ignacio el modelo de ciudad y la mía el paisaje.

En su discurso como Doctor Honoris Causa de la UCLM, Gregorio Marañón realizó un duro alegato contra la desidia que rodea la reactivación de la Vega Baja. ¿Está de acuerdo con su discurso? ¿Cómo lo calificaría?

Lo calificaría como Gregorio Marañón en estado puro; si cree en algo lo defiende hasta el final, incansable, irreductible. Cualquier persona en un acto de las características del Honoris Causa hubiese hecho un discurso protocolario, amable para todos, pero él precisamente aprovechó la ocasión para hacer un discurso tan duro como valiente y al mismo tiempo constructivo, sobre algo que todos defendemos pero nadie con la tenacidad, la capacidad de persuasión, la exigencia y en voz tal alta como él. Sin duda alguna este discurso marcará un hito en un mejor futuro de la Vega Baja y la Fundación hará lo que sea necesario para que así sea.

¿Cree que Toledo tiene modelo de ciudad? ¿Cuál es el suyo?

La vida diaria demuestra que no lo tiene. Definir qué ciudad queremos, y utilizo esta forma verbal a propósito, no es tarea fácil y por eso hay metodologías perfectamente elaboradas y experimentadas para hacerlo, los Planes Estratégicos. Hace años Ángel Felpeto y Juan Ignacio de Mesa dirigieron este proceso de manera ejemplar, pero no sirvió para nada. Ahora, con un nuevo Plan General por delante, Toledo está en el momento perfecto para retomar la tarea de definir el modelo de ciudad antes de planificar un futuro urbano sin más condicionantes que el interés común y el bienestar de sus ciudadanos. Mi modelo de ciudad es el que consiga armonizar y equilibrar la convivencia entre los tres protagonistas principales: los toledanos, los bienes patrimoniales y los visitantes. Tan fácil de decir como difícil de conseguir.

¿Cuál es a su juicio el problema más importante que aqueja a la ciudad desde el punto de vista patrimonial?

El comprender el valor patrimonial del paisaje de su entorno, las vegas, los cigarrales, y actuar en consecuencia y el acertar con las soluciones en relación con el cierre de los conventos y sobre todo con la urgente protección de los bienes muebles evitando su dispersión y posible expolio.

¿Qué opina de la sobreexplotación turística de Toledo?

El turismo no solo hay que promocionarlo ni todo consiste en aumentar sin fin el número de visitantes; hay que planificarlo y sobre todo gestionarlo de manera acertada. Estamos a tiempo de tomar medidas para evitar o corregir la sobreexplotación y que esta no afecte al patrimonio como recurso turístico.

¿Cree que proyectos como Puy du Fou beneficiarán a la ciudad?

Toledo y el parque temático son proyectos muy diferentes y cada uno cuenta con sus propios recursos, reales en el caso de la ciudad y recreados en el parque; como tal sus públicos son distintos y sus objetivos también, por lo que pueden convivir perfectamente. No debemos aventurar cómo puede afectar o beneficiar el parque a Toledo, tendrán que decirlo los estudios de impacto dentro del proyecto.

¿Existen suficientes alicientes para que los jóvenes decidan venir a vivir al Casco Histórico?

Vivir en un casco histórico no siempre es fácil para nadie, servicios y equipamientos que no faltan en los barrios nuevos aquí no existen, el suministro es complicado, la movilidad compleja, por no hablar de un condicionante decisivo que es la dificultad de acceso a las nuevas tecnologías. Por eso hay que ofrecer estímulos que compensen las dificultades y faciliten la función residencial del casco sin la cual se convertiría en un mero escenario.

¿Qué medidas pueden adoptarse para conservar el paisaje de Toledo de fenómenos como la especulación?

Pues hacer una nueva planificación urbanística en la que se defina muy claramente la protección y el tratamiento del paisaje, sobre todo de aquellos que por su valor o significado necesitan unas medidas de protección específicas. Y siempre, siempre, hacer acciones de sensibilización dirigidas a la ciudadanía y a los escolares acerca de la importancia del paisaje como parte integrante del escenario humano, siguiendo las líneas del Convenio Europeo del Paisaje.

Los conventos de clausura se van cerrando sin remedio y su valioso patrimonio mueble e inmueble está en peligro. Es un asunto difícil este pero, ¿podría tener alguna vía de solución?

Hay que estudiar las posibles soluciones teniendo presente la prioridad de las comunidades de religiosas y de los bienes patrimoniales que son los edificios conventuales y las colecciones que conservan y que forman parte indisoluble de cada convento. Y por supuesto el hecho de que los conventos no son un edificio más en el mercado inmobiliario y que no cualquier uso es aceptable para los conventos vacíos. Hay carencias de asistencia social en la actualidad para las que los conventos ofrecen espacios y recursos fáciles de adaptar y por ahí creo que deben comenzar las posibles propuestas.