El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, con una tablet - ANA PÉREZ HERRERA

Una guía online para conocer los 103 belenes de la Archidiócesis

La catedral inaugura un nacimiento con figuras únicas de la familia Mayo

TOLEDOActualizado:

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríquez, ha presentado este miércoles una guía para fomentar la tradición cristiana del nacimiento de Jesús en la que se incluyen 103 belenes de la Archidiócesis de Toledo que se aglutinan en el proyecto «#NacióenToledo». Uno de ellos es el que el arzobispo inauguró en la catedral, acompañado por el coro de lo sesises del colegio Infantes; el deán de la catedral, Juan Miguel Ferrer, y el director del secretariado de Ocio, Tiempo libre y Campamentos de la Archidiócesis de Toledo, Héctor Pérez.

Braulio Rodríguez con el deán y la familia Mayo, creadores del Belén de la catedral
Braulio Rodríguez con el deán y la familia Mayo, creadores del Belén de la catedral - ANA PÉREZ HERRERA

A través de esta guía se pretende aglutinar todos los belenes visitables que se instalan estos días en las ciudades y pueblos de la archidiócesis en parroquias, hermandades, ayuntamientos, colegios, establecimientos y hasta particulares. La guía puede consultarse en el portal www.nacioentoledo.es

Uno de los nacimientos más espectaculares de esta guía es precisamente el de la catedral de Toledo, que fue bendecido por el arzobispo. Por primera vez, el templo primado acoge un belén monumental de más de 40 metros cuadrados con figuras únicas que han sido realizadas por el belenista toledano José Luis Mayo Lebrija, que ayer reconocía su emoción por este trabajo que, según dijo, es un homenaje a la familia y que, como curiosidad, presenta a San José con el niño en brazos, algo que no es muy habitual en la tradición belenística. El nacimiento se irá ampliando en próximas años y el deán de la catedral confirmó que en poco tiempo «endremos un belén con figuras únicas para la catedral».

ANA PÉREZ HERRERA
ANA PÉREZ HERRERA

Luces y espectáculos

Por otro lado, en su carta semanal, el arzobispo rechaza la Navidad de «luces y espectáculos» que hace «la cultura dominante», al tiempo que pide que no se pierda el tesoro «religioso y cultural» de esta celebración. «Hemos de intentar vivirla como recuerdo de un acontecimiento real que nos afecta profundamente: El Hijo de Dios, hecho hombre, nació de la Virgen María, en Belén, para ser el Salvador de la humanidad entera», indica. Todo esto «es tan grande y tan importante» que los católicos no pueden dejar que se les «escape» de las manos «el gran sentido» de la Navidad Cristiana». «A veces tiene uno la impresión de que la Navidad la han inventado los comercios, o la publicidad, y que empieza cuando el Ayuntamiento enciende las luces. Eso tendría que ser la consecuencia, no el origen», añade.

Según dice, una Navidad «bien vivida» tiene que ser un tiempo de oración y piedad, de renovación y acción de gracias. «Hay que ir a la misa del gallo o la misa de la fiesta del 25 de diciembre; hay que vivir el mensaje de fraternidad y de paz que Cristo trajo a la tierra, para que brille de alguna forma esta luz de la nueva humanidad inaugurada por Jesús», afirma.