Julián y su hija, Ana Isabel, frente a uno de los accesos imposibles a su casa
Julián y su hija, Ana Isabel, frente a uno de los accesos imposibles a su casa - Ana Pérez Herrera

El estado de la calle no deja salir de su casa a un enfermo crónico en Toledo

Julián sufre PSP, una afección con muchos síntomas parecidos al párkinson

R. Villacañas
ToledoActualizado:

Julián padece parálisis supranuclear progresiva (PSP), una enfermedad degenerativa que ocasiona el deterioro y la muerte gradual de áreas del cerebro. Esta afección comparte muchos síntomas con el párkinson, pero son enfermedades distintas.

Julián no se puede valer por sí mismo. Solo consigue caminar con la ayuda de su mujer, María Teresa, y de su hija, Ana Isabel. Él está desesperado. Además de luchar contra su gravísima enfermedad, Julián y su familia deben enfrentarse también al estado de su calle, situada en el toledano barrio de Santa Bárbara. Si él quiere ir unos metros más allá de la puerta de su casa, esos pocos pasos son un calvario para Julián.

Estado deplorable

Solo sale para ir al neurólogo o al médico, y siempre acompañado de su hija. Porque, si Julián no puede subir solo ni siquiera un escalón, menos aún caminar por un terreno casi salvaje.

Este tramo de la Travesía de Nuestra Señora del Consuelo está en un estado deplorable. Las fotografías pueden dar una idea de lo que Julián pena cada vez que pretende dar unos cuantos pasos más allá de la puerta de su casa.

Julián vive en el número 1. Nada más salir de la vivienda, hay un desnivel ocasionado por el cruce de otra calle. Por eso lleva reclamando al Ayuntamiento que adecente el calamitoso trazado, que sea uniforme para que él pueda caminar sin riesgo a caerse. Solo pide eso. «Pedimos una calle digna y con facilidades para que mi padre pueda moverse. Que pueda salir más allá de la puerta de casa», suplica Ana Isabel.

Durante los 63 años que lleva construida la vivienda, no ha habido ninguna reforma o arreglo en ese tramo de calle. Los pocos cambios que la familia ha realizado han sido para que las lluvias no llegasen a la puerta de la casa. Por no tener, esa parte de la calle no tiene ni alcantarillado. Tampoco el cartero sabe por dónde caminar para llegar al domicilio de Julián, ya que la zona está rodeada de maleza y de grandes piedras, que dificultan la entrada.

La casa está rodeada de piedras y maleza
La casa está rodeada de piedras y maleza - Ana Pérez Herrera

La familia tomó medidas para que Julián pudiese desplazarse a pie, pero no sirvieron debido al avanzado estado de su enfermedad. Su esposa y su hija también hablaron con la Asociación de Vecinos de Santa Bárbara de la posibilidad de hacer, ellos mismos, una rampa o una pequeña acera. Sin embargo, la propuesta fue rechazada debido a los problemas legales que pudiera acarrear. «Pedimos simplemente que se haga un acceso, el que más barato le salga al Ayuntamiento, pero lo necesitamos ya», ruega María Teresa.

«La enfermedad de mi padre va muy deprisa, no puede esperar», comenta Ana Isabel, angustiada. Observa, irremediablemente, cómo Julián empeora día a día. Este hombre enfermo ya tiene los párpados medio paralizados, por lo que tiende a poner rígido el cuello para poder abrir los ojos. Un movimiento que podría provocarle una caída hacia atrás cualquier día.

Otro de los miedos de la familia es la llegada del invierno y que no se haya tomado ninguna medida en la calle. «Con las lluvias puedes escurrirte. Si voy agarrada de mi padre, ¡imagínate lo que puede suceder!».

La vivienda de Julián
La vivienda de Julián - Ana Pérez Herrera

A la familia también le atenaza pensar que le suceda algo malo a Julián y tengan que pedir una ambulancia. «El acceso a la casa con ese vehículo es imposible, y con las dificultades de movilidad que tiene, mi padre no puede salir de casa», lamenta Ana Isabel.

Esperando al Ayuntamiento

Desesperada, la hija de Julián contactó con la alcaldesa, Milagros Tolón, a través de su cuenta de Facebook. «Yo escribí a Milagros el 5 de noviembre del pasado año, y me contestó. Me preguntó que dónde estaba la calle y me pidió que le enviase fotos. Pero tras esto no he vuelto a saber nada», relata Ana Isabel.

Teo García, concejal de Urbanismo, se puso en contacto con María Teresa y Ana Isabel tras ver su publicación en Facebook. «Nos dijo que la calle era de crucial importancia para ellos y que estaban buscando soluciones», rememora Ana Isabel. «Yo no quiero que me pongan una calle bonita, lo que pedimos es una acera para que mi padre pueda salir a la calle», contestó Ana Isabel al concejal de Urbanismo.

En marzo de este año, la hija de Julián optó por tramitar la petición a través del Ayuntamiento. Desde el Consistorio aseguraron a la familia que en un par de meses tendrían una respuesta, pero, a día de hoy, solo hay silencio administrativo. «Me dijeron que ya habían enviado el parte para que fuesen los técnicos, pero no he visto a nadie pasar por aquí», asegura Ana Isabel.

Cansada de esperar, telefoneó al Ayuntamiento, donde «una técnica me dijo que no había dinero para hacer una calle». «Simplemente lo que queremos es un pequeño acceso. Es mi padre, y tengo que ser todo lo pesada que pueda», sentencia Ana Isabel.