Imagen de la custodia restaurada, situada en el altar mayor de la catedral de Toledo
Imagen de la custodia restaurada, situada en el altar mayor de la catedral de Toledo - Ana Pérez Herrera

Corpus christi toledoRestauran en tiempo récord la custodia de Arfe, lista para procesionar este jueves en el Corpus

Bajo la supervisión del Instituto del Patrimonio Cultural de España, los Talleres de Arte Granda han trabajado en esta pieza de incalculable valor durante siete meses. Se desconoce cuánto ha costado la reparación

TOLEDOActualizado:

En un tiempo récord, tan solo siete meses, la custodia que hace 500 años diseñó el alemán Enrique de Arfe por encargo del cabildo catedralicio de Toledo ha sido restaurada y, por tanto, llegará a tiempo de procesionar este jueves por las calles de la ciudad durante la celebración del Corpus Christi.

Ayer, con toda la solemnidad que la ocasión merecía, se presentó este tesoro de más de tres metros de altura y 370 kilos de peso, que ahora luce más dorado y brillante. Durante estos días, la semana grande del Corpus, la custodia permanecerá en el altar mayor de la catedral primada. El jueves, como siempre, saldrá a la calle, mientras que el domingo procesionará por dentro de la catedral, para luego ser trasladada a la sala de Tesoros del templo priomado, su lugar habitual el resto del año.

El deán de la catedral, Juan Sánchez, explicó que a partir de ahora la custodia se expondrá «de una manera distinta, en el centro de la sala bajo la protección de una gran vitrina». Juan Sánchez repasó también las importantes y sucesivas obras de mejora y restauración que ha experimentado la catedral en los últimos años, como el Altar Mayor y la Sacristía, y anunció que un audiovisual se proyectará a partir de este año en la capilla de San Pedro, junto a la Puerta del Reloj.

La custodia ha sido restaurada por los Talleres de Arte Granda, ubicados en Alcalá de Henares (Madrid), y bajo la supervisión del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). En ellos ha participado un equipo multidisciplinar formado por restauradores, plateros, historiadores, así como laboratorios de física y química, gemólogos y carpinteros, además de contar con el apoyo de empresas especializadas en fotografía y filmación.

¿Qué se ha hecho?

La restauración comenzó el 16 de octubre de 2015, cuando este tesoro fue trasladado a un taller que se habilitó a propósito en una de las salas del templo primado. Los trabajos han consistido, según explicó el Arzobispado de Toledo en un comunicado, en «la limpieza de todos los elementos de manera mecánica y química, eliminando el recubrimiento a modo de barniz rojizo y la sulfuración que presentaba la plata».

Además, «se ha llevado a cabo una consolidación estructural del alma de madera y la estabilización de los elementos metálicos que la forman, reponiendo las tuercas y tornillos, así como los pasadores que sujetan los doseletes de lo pilares y contrafuertes que faltaban. De igual modo, las piezas fracturadas han sido soldadas mediante soldadura láser».

Para su reparación, la custodia fue desmontada pieza a pieza, siguiendo las instrucciones que a finales del siglo XVI dejó escritas el platero Vicente Salinas. Como anécdota, contó Carmen Pérez de Andrés, subdirectora general adjunta del IPCE, algunas de las innumerables piezas de la custodia habían sido cambiadas en anteriores restauraciones y ahora han vuelto a su lugar originario. Pérez de Andrés añadió que gracias al estudio gemológico se ha descubierto que los zafiros de la custodia proceden de la isla de Ceilán (actual Sri Lanka), mientras que las esmeraldas son colombianas. Los trabajos han sido pagados en su integridad por el cabildo catedralicio de Toledo.

Características del tesoro

La custodia, en realidad, son dos custodias dentro de una. La más antigua es la que está en el interior y perteneció a la reina Isabel la Católica hasta 1505, cuando la adquirió el cabildo de la catedral de Toledo. Esta pieza es de oro parcialmente esmaltado y está guarnecida con piedras preciosas y perlas. Mide 98 centímetros de altura, pesa 16,9 kilos y fue realizada entre 1495 y 1499 por el platero de Barcelona Jaume Aimeric.

Por otro lado, la custodia con forma de torre escalonada que alberga a la de oro es de plata parcialmente dorada y fue realizada entre 1515 y 1523 por el alemán Heinrich von Efert, más conocido como Enrique de Arfe. Esta segunda custodia tiene las características del gótico flamígero, mide 310 centímetros de altura y 107 de anchura máxima, con un peso de 370 kilos, que incluye la madera en la que se asienta.

Dos veces fuera de Toledo

Al acto de presentación de la restauración de la custodia asistió lo más granado de la sociedad toledana, incluidos el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón. El primero dijo que la custodia «no deja a nadie indiferente» y que es «un símbolo intergeneracional, una obra de arte que destila valores». García-Page recordó que este tesoro solo ha salido dos veces de Toledo: la primera, en 1992, para la Exposición Universal de Sevilla, y la segunda, en 2011, para la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid con la presencia del Papa Benedicto XVI.

Por su parte, Tolón cree que se trata de «una de las joyas religiosas más importantes del mundo» y que «si hubiera que elegir los elementos simbólicos más representativos de nuestra procesión, esos serían los toldos y la custodia».