Santiago Sastre

Cerrar la puerta del Cambrón

«Lo que no tiene sentido es que después de que la arreglen se vuelva a permitir el tráfico, porque entonces esta reforma no habrá servido para mucho»

Santiago Sastre
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En mi opinión, la puerta del Cambrón de Toledo debería de cerrarse al tráfico. El deterioro que ha sufrido (sobre todo debido a la vibración por el tránsito del tráfico y al dióxido de los vehículos) es mucho más de lo que se pensaba. La ayuda para su restauración, que procedía del ámbito estatal, ha venido de perlas, pues es muy costosa. Y lo que no tiene sentido es que después de que la arreglen se vuelva a permitir el tráfico, porque entonces esta reforma no habrá servido para mucho. Será pan para hoy y hambre para mañana, pues el día de mañana nos volveremos a encontrar con el mismo problema. El valor artístico y arquitectónico de la puerta está fuera de toda duda, de modo que la conclusión inevitable es evitar que la atraviese el tráfico.

En realidad, se trata de un paso más en la peatonalización del casco, que parece algo lento pero imparable. ¿Pero qué hacer con el tráfico? Hay que pensar también en los residentes de aquella zona. Y para eso caben dos alternativas: o dejar el tráfico como ésta ahora, en un solo sentido para entrar. O convertir la carretera que rodea la puerta y la bajada de san Martín en un trayecto de doble sentido. Para que esto fuera posible se deberían eliminar algunas plazas de aparcamiento y quizá incluso algunos tramos de acera. No se puede tener todo. El doble sentido tendría este coste y habría que valorarlo pensando en el bien de los vecinos que viven por aquella zona.

Pero, como dije antes, igual que se eliminó el tráfico en la puerta de Bisagra, ahora toca a la puerta del Cambrón. Sería de una enorme irresponsabilidad volver a favorecer su degradación abriéndola al tráfico (y el mayor daño quizá provenga de los vehículos más grandes: por ejemplo los microbuses). Ahora hay que estudiar las alternativas para el tráfico pensando en los vecinos que viven y en los empresarios que tienen sus negocios en aquella zona.

Por Santiago SastrePor Santiago Sastre