Santiago Sastre

El cemento y el ladrillo

«Parece un pegote poner un barrio en La Peraleda cuando tenemos otros desconectados entre sí»

Santiago Sastre
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Estamos viviendo un agosto de sobresaltos con motivos de algunas decisiones políticas. Dos de ellas con posibles efectos irreversibles y negativos para nuestra Ciudad. La primera es la resurrección de una posible edificación de un barrio de más de cinco mil viviendas en la zona de la Peraleda. Ya sabemos que hay una importante protección de la vista de Toledo, que sufrimos un despoblamiento del casco (que es prioritario atajar), que no parece necesaria esa edificación a mansalva (salvo para llenar las arcas municipales y satisfacer a ciertos empresarios con hambre de ladrillo) y parece un pegote poner un barrio allí, cuando tenemos otros desconectados entre sí.

El segundo es la instalación de un ferial en Safont. Esta vez con intención de que la gente del casco baje por la escalera mecánica se permite ese atentado contra una de las zonas más valiosas de la ciudad, por su vista y su entorno (ahora, es verdad, bastante degradado y que se debe recuperar para disfrute de los vecinos). Un lugar estrecho, con un parquín pequeño y que de hacerse generará una gran pelotera de tráfico en un sitio muy transitado. Todo por acercar el asunto lúdico al casco y dar gusto a los feriantes (que no quieren la Peraleda).

Pero estas dos decisiones tienen dos cosas en común: en primer lugar, una falta de respeto absoluto al río Tajo con esas edificaciones e instalaciones, con cemento y ladrillo. Es añadir una contaminación más a sus costillas. Y, en segundo lugar, da la sensación de que son actuaciones que se proponen sin ton ni son, sin encuadrarlas en un modelo de ciudad, como a golpes. No todo lo que aprueban los políticos es legal, pues deben someterse a la normativa que está por encima, que eso es un Estado de Derecho (también la normativa internacional que afecta a la protección de Toledo como Patrimonio de la Humanidad). Y, por último, deben escuchar a la ciudadanía, porque una política construida de espaldas o en contra de los ciudadanos suele tener consecuencias muy negativas, refleja una actitud soberbia de los políticos.

POR SANTIAGO SASTREPOR SANTIAGO SASTRE