Una fachada del Casco Histórico con los cables adornando la pared
Una fachada del Casco Histórico con los cables adornando la pared - LUNA REVENGA

Cables, la gran tarea pendiente del Casco

La sociedad «Reto 2000» se constituyó en 1985 para eliminar el cableado, pero han pasado más de 35 años y la ciudad sigue inundada de amasijos de cables. El Ayuntamiento estudia desbloquear el proyecto y el exalcalde Juan Ignacio de Mesa, uno de sus primeros impulsores, confía en que, por fin, sea una realidad

TOLEDOActualizado:

Cuenta a ABC el exalcalde de Toledo, Juan Ignacio de Mesa, que en los primeros años de la década de los 80 se constituyó en Toledo, bajo su presidencia, una sociedad denominada «Reto 2000» en la que participaban la Cámara de Comercio, Iberdrola y Telefónica -junto con otras empresas privadas-, para realizar un estudio que tenía como objetivo que Toledo tuviera preparado de cara al año 2000 el sistema de zanja única para eliminar el cableado que afeaba el centro histórico. Aunque en aquellos tiempos ni siquiera se intuía la revolución tecnológica que se avecinaba, los dirigentes de la ciudad ya tenían claro que el Casco Histórico, que acababa de ser declarado Patrimonio de la Humanidad, no podía estar inundado de cables en las fachadas que cruzaban calles, como todavía ocurre en muchas zonas de la ciudad. El proyecto quedó en nada, aunque hubo un intento para retomarlo en la segunda legislatura del socialista Joaquín Sánchez Garrido, entre 1991 y 1995, pero finalmente tuvo que disolverse la sociedad que se había creado en los años 80.

Proyecto premiado en 1994

En estos más de 30 años se ha seguido trabajando en este sentido y Juan Ignacio de Mesa recuerda otro importante proyecto que se realizó, esta vez, de la mano de la Real Fundación de Toledo, en el que se incluyó también a Iberdrola y Telefónica, un plan de zanja única que se entregó en 1994 al Ayuntamiento.

Este proyecto recibió un premio a la Innovación de la revista «Actualidad Económica», cuya documentación, según De Mesa, «debe estar aún en el Ayuntamiento». Se titulaba «Eliminación de líneas aéreas eléctricas, de telefonía, telégrafos y antenas» en el Casco Histórico.

La idea era construir una canalización oculta para suprimir los miles de cables que aún hoy -30 años después- continúan adornando conjuntos monumentales y numerosos rincones de esta ciudad. Según se explicaba entonces, se iban a colocar tubos de PVC o polietileno, protegidos con hormigón, que servirían para trazar los más de 800 kilómetros de canalizaciones subterráneas necesarias para acometer el proyecto y «la fibra óptica y el cable coaxial de alta calidad permitirán la cobertura de hasta 38 canales de televisión y futuros servicios telemáticos».

Sus autores preveían también un nuevo tendido y trazado en la red eléctrica de alta y baja tensión. Era un proyecto piloto, diseñado con vistas al futuro por la empresa Sintel y para el que se buscaba financiación: más de 7.000 millones de las antiguas pesetas, aunque solo se consiguió dar el primer paso, que fue crear una base cartográfica digitalizada de la zona. Y, de nuevo, cayó en el olvido.

Sin embargo, la eliminación del cableado seguía estando en cabeza de los dirigentes de la ciudad. Así, en 1999, un año antes de la fecha tope del famosos «Reto 2000», el entonces candidato a la Alcaldía de Toledo, José Manuel Molina, por el PP, se comprometió en época electoral a eliminar todos los cables que afeaban la zona centro de la ciudad.

Durante la campaña, Molina celebró un acto público junto al entonces portavoz del PP en el Senado, Félix Pons, en la que dio por hecha y por segura la llegada de financiación a Toledo para este fin. Llegó a anunciar que contaba con una ayuda de 250 millones de los mil que había solicitado por pertenecer al circuito de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad para poder desarrollar determinadas inversiones en infraestructuras de carácter público en la ciudad. La hoja de ruta que diseñó Molina pasaba por la reposición del firme de las calles conforme se iban eliminando los cables exteriores y enterrándolos bajo el suelo. Sin embargo, con Molina como alcalde, tan solo su hizo un experimento en la calle de las Armas, «pero solo se hizo la zanja, no se metieron ni los cables», recuerda Juan Ignacio de Mesa.

«Otro incumplimiento»

En esa época, la oposición del PSOE reprochó a Molina su desinterés y criticaban que la eliminación del cableado había sido una reiterada promesa de los «populares» que se quedó en «otro incumplimiento más».

Durante las dos siguientes legislaturas de Emiliano García-Page tampoco se adelantó mucho en este sentido, tan solo en algunos proyectos que se han realizado a través del Consorcio del Real Patronato, que han reordenado algunas fachadas que se encontraban invadidas de cables.

En estos momentos, el Ayuntamiento toledano, con la Junta de Comunidades, a través de fondos Feder, trabaja en un proyecto para eliminar todo el cableado, modernizar los servicios y lograr, por fin, la llegada de la fibra óptica en el Casco, un asunto al que se han resistido las empresas de telefonía por la dificultad de su instalación. «Como toledano me alegro, aunque vamos a hacer en 2018 lo que teníamos que haber hecho en 1988. Solo hemos tardado 30 años en enterarnos que las nuevas tecnologías son importantes para el desarrollo de una ciudad. Pero, bueno, me alegro», afirma Juan Ignacio de Mesa.

«Vamos a hacer en 2018 lo que teníamos que haber hecho en 1988. Solo han pasado 30 años para enterarnos de que las nuevas tecnologías son importantes»