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El Ayuntamiento licita las obras de la cubierta para evitar la ruina del pabellón de San Lázaro

Con un presupuesto de 135.000 euros, el proyecto contempla la mejora de esta edificación de principios del XX

TOLEDOActualizado:

Situado en el centro de Toledo, cerca de la avenida de General Villalba y la de Europa, el pabellón de San Lázaro, un antiguo gimnasio, propiedad del Ministerio de Defensa hasta 1985, está casi en la ruina, con una estructura muy deteriorada y con un deficiente estado de conservación. Aunque en 2017 se realizaron unos trabajos de restauración en su interior, la cubierta continúa muy deteriorada.

Así, el Ayuntamiento ha licitado las obras, con un presupuesto de 135.000 euros y un plazo de ejecución de tres meses, para recuperar 800 metros de cubierta, según el proyecto del arquitecto José Luis Juzgado de la Rosa. Los responsables del Ayuntamiento intentan dar una nueva vida a este edificio, que ha estado abandonado durante lustros, justo desde que Defensa cedió a la ciudad todas las instalaciones deportivas de la «Escuela de Gimnasia». En la zona se construyó en los 90 el parque de las Tres Culturas, nuevas instalaciones deportivas y, posteriormente, se aprobó un PERI y un proyecto de reparcelación en 2004, aunque el edificio seguía cerrado y deteriorándose poco a poco.

Aunque se trata de una sencilla edificación, tiene cierto valor histórico porque fue construida en los primeros años del siglo XX, dentro de todo el conjunto de la «Escuela de Gimnasia». Está construído en una planta con cubierta a dos aguas de teja plana sobre cerchas metálicas roblonadas apoyadas en pilares compuestos empresillados, los cerramientos son de ladrillo de tejar. La estructura se repite en 14 pórticos separados 4,23 metros entre sí.

Según el proyecto, «el estado de conservación es deficiente, presenta problemas de filtración e estanqueidad en su cubierta, falta de rejuntados, abombamientos, oxidación en su estructura y unas instalaciones obsoletas y fuera de uso» y, además, no «reúne las condiciones mínimas de seguridad imposibilitando su uso», por lo que, según el arquitecto, «necesita una intervención urgente que de no acometerse en un plazo corto de tiempo devengaría en ruina o colapso».

Así, la propuesta planteada pasa por «destejar la cubierta, acopiando la teja para su posterior reutilización, la eliminación del rastrelado, la retirada del falso techo y su subestructura protante y la eliminación de las correas IPN que presentan un estado de oxidación avanzado». Y se procederá «a limpiar y desoxidar las cerchas, ls aleros se rematarán con un vuelo de chapa de acero bajo el panel para protegerlo de la intemperie y se instalarán canalones», entre otras cosas.