La presentadora, en el plató del programa, que produce Veralia. «Qué bello es volver a casa», dice
La presentadora, en el plató del programa, que produce Veralia. «Qué bello es volver a casa», dice - A.PÉREZ HERRERA

«Que alguien protagonice unos minutos de TV no siendo víctima me parece maravilloso»

Teresa Viejo estrena este domingo, a las 22 horas, el programa «El lado bueno de las cosas» en CMM

ToledoActualizado:

Vuelve a CMM después de un paréntesis y con el recuerdo de otros programas que condujo con éxito hace unos años en la entonces CMT. Y lo hace con fuerza: un programa en directo de tres horas con un toque de optimismo por encima de todo.

¿Qué destacaría especialmente de «El lado bueno de las cosas»? ¿Por qué ese título inspirado en la película del mismo nombre? ¿Qué siente al volver a la televisón pública de CastillaLa Mancha?

Ese título es un regalo porque es mi filosofía de vida. Creo firmemente que lo que sucede conviene y que cada experiencia deja un saldo positivo en nosotros, de modo que por qué no compartirlo con los demás. El programa se apoya en el cine para demostrarnos que el mejor guión es la propia vida y que en ella hay episodios y acontecimientos que merecen ser narrados y aplaudidos. Algunos incluso tendrán su propia banda sonora. La película «El lado bueno de las cosas» comparte nuestros valores: las emociones, el positivismo, el triunfo del amor, la empatía, la música… ¡sólo nos falta Robert de Niro! Pero en el primer programa contaremos con José Mota, que es mucho mejor. Me siento feliz, feliz, feliz…, qué bello es volver a casa.

Un programa en directo de tres horas con mucha música y sorpresas. Este domingo estará en el plató José Mota

Se trata de un programa largo y en directo. ¿Es un reto, o su bagaje profesional le aporta la confianza para pensar que todo saldrá bien?

Siempre es un reto, una aventura nueva, pero percibo tanto respaldo de mis compañeros y de los espectadores que me siento en familia. Cómo no va a ser un reto conducir más de tres horas en directo cada domingo, buff es un vértigo maravilloso. Cierto que han trascurrido seis años, que la televisión ha cambiado muchísimo, que los presupuestos no son los mismos y que todos nos hemos adaptado, hemos pasado de la «alegría» de aquellos tiempos a los de la contención y el ahorro, pero no se puede escatimar en ilusión. ¡Ahora mismo parezco una niña cargada de ellas!

El plató del programa es un cine clásico donde se proyectará parte de la vida de los concursantes, que se convertirán en estrellas por un día. ¿Cree sintomático de la sociedad actual que la gente sueñe con ser protagonista en un programa de televisión, quizá para suplir una existencia que no llena lo suficiente?

Que el programa reconozca a esos héroes que son nuestros vecinos, paisanos merecedores de un aplauso, forma parte del servicio público de CMM. La televisión siempre ha contado con la narrativa de la historia anónima como reflejo de lo que nos sucede a todos; en ese sentido en muy democrática, frente a otros medios donde casi siempre aparecen personalidades de renombre. Que alguien protagonice durante unos minutos un medio no siendo víctima o con el fin de denunciar algo, sino para relatar el lado bueno de su historia me parece maravilloso.

Teresa Viejo en CMM
Teresa Viejo en CMM - A.P.HERRERA

¿Qué opina del boom de las redes sociales? Ahora la privacidad, la intimidad, parecen ser más un defecto que un valor.

En general sirven para conectar sin intermediarios con la gente que nos ve, escucha o lee. Pero está claro que no podemos perder de vista la vida, y esta transcurre cuando levantamos los ojos de la pantalla.

Usted dice que las redes sociales dinamitan las relaciones sentimentales, algo que describe en su novela «Animales domésticos». ¿Encuentra algo positivo en ellas?

Una relación sentimental necesita del contacto físico, del juego de las miradas, del tacto de tu pareja, sin embargo todo esto se pierde cuando la relación consiste solamente en dar «likes». Ahora bien, para un primer contacto, las redes sociales pueden resultar útiles.

Se lo pregunto porque, a raíz de ciertas denuncias de abuso sexual en el mundo del cine, han surgido movimientos como el #metoo, que arrasa con la presunción de inocencia. ¿Cree que se trata del resurgimiento de un puritanismo que odia a los hombres, una especie de feminismo desmedido?

A mi entender ni una cosa ni otra; si alguien ha abusado de otra persona eso es denunciable y punible, haya pasado el tiempo que haya pasado. Otra cosa es que en momentos de revisión de las ideas establecidas se produzcan movimientos pendulares y contradictorios. Este es un tiempo para un nuevo feminismo al que se deben de sumar los hombres.

¿Qué características comunes encuentra en los castellano-manchegos? ¿Cómo los describiría en términos generales?

Me encanta su apego a las raíces y a la tierra; son nobles, humildes, con un sentido del arraigo familiar envidiable. Cuando descubres su ADN emocional y ves que es el tuyo, que son tan iguales a ti en tantas cosas, te sientes en casa. La gente de esta región es mi familia. Son mi padre, mi abuelo, mis tíos…

¿Cree que la soledad es la gran lacra de la sociedad actual? Otro programa de CCM, «En compañía», líder de audiencia, es un claro espejo de ello. ¿Qué opina del espacio que dirige su compañero Ramón García?

Has mencionado uno de los asuntos que más mi inquietan porque la soledad se ha convertido, según la OMS, en la enfermedad número uno de la que se derivan muchas más. Y cuando afecta a los mayores, peor. «En compañía» está haciendo un verdadero servicio público. Es un programa impecable y Ramón lo llena de sensibilidad y de amor. Todos deberíamos pensar qué estamos haciendo con nuestra vida para evitar llegar a los 80 solos y sin un tejido social alrededor que nos sostenga. Falta amor en esta sociedad y esa es nuestra materia esencial.

¿Qué es para usted el éxito? ¿Triunfar en su profesión le compensaría de un fracaso personal, por ejemplo?

Jamás. Es que ni siquiera me gusta el concepto tradicional de éxito. Prefiero sentirme en paz, ser auténtica, compartir tiempos y experiencias, ser empática, practicar la sonoridad con otras mujeres, comunicarme de forma compasiva… Todo esto es mi idea de plenitud.

¿Qué le ayuda en la vida, en qué se apoya?

La espiritualidad. Reconozco que me hace francamente feliz mi crecimiento espiritual. Me permite conocerme mejor, conocer a los demás y entender el sentido de la vida. Esta evolución me ha traído gente maravillosa a mi alrededor, conexiones increíbles que han cambiado todo. Soy una mujer muy afortunada y doy gracias por ello.

Recientemente han cerrado dos importantes revistas de información general, Tiempo e Interviú, de la que usted fue directora durante dos años. ¿Acaso no hay esperanza para la prensa escrita? ¿Cómo se imagina el periodismo del futuro?

Como en «El Lado bueno de las cosas», soy optimista a pesar de vivir con enorme tristeza el cierre de ambas cabeceras. Creo que de esta crisis saldremos reforzados y eso pasa por entender el periodismo 360º. El papel debe apoyarse en lo digital y apostar también por un desarrollo audiovisual. Lo importante es la marca, ABC por ejemplo, y su desarrollo en los todos los sectores. El modo de comunicarse con los lectores debe diversificarse. Confío, no obstante, que el hábito de leer el periódico mientras desayunamos el fin de semana, nunca se perderá.

¿Cómo vive el momento que atraviesa España, con el desafío secesionista en Cataluña y una vida política que parece paralizada? ¿Qué le parece que entre los principales problemas de los ciudadanos figure en todas las encuestas la política y los políticos, además de la corrupción?

Cuando el político se convierte en un problema para el ciudadano, el problema lo acaba teniendo el político y no al revés. No me extraña la desafección de la ciudadanía y el alejamiento de los españoles hacia su clase política. No nos merecemos esto. Invito a practicar la escucha activa, porque uno de los graves inconvenientes que les impide avanzar es que ninguno escucha. Y con respecto a Cataluña, no me gustaría que vieran «El lado bueno de las cosas» por el canal internacional de CMM.

Es usted una periodista todo-terreno, además de escritora y embajadora de buena voluntad de Unicef. ¿Estas actividades le dejan tiempo para la literatura?

Es que no concibo vivir sin escribir, porque es una forma de crecer y de entender al ser humano. Soy mejor persona desde que escribo, por tanto no puedo renunciar a ello.