Beatriz Villacañas

Del tiempo y sus caminos (1): La tierra del chaleco: jugando en serio

«En José Joaquín Bermúdez habitan la lucidez y el dolor, el humor y la seriedad, con cierto lúdico pesimismo»

Beatriz Villacañas
POR BEATRIZ VILLACAÑAS
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La tierra del chaleco (Lastura Ediciones) es el título del libro que supone la primera incursión del escritor José Joaquín Bermúdez en los territorios de la poesía. Autor de las novelas El último de Cuba y El hombre de negro, José Joaquín Bermúdez echa a andar por esa tierra que él llama «del chaleco», denominación que es muestra de una de sus más marcadas características, algo que puede apreciarse con toda claridad en su obra narrativa y ahora en el libro que nos ocupa: la fuerte presencia del equipaje cultural del escritor, un equipaje rico en conocimientos de carácter histórico, científico (José Joaquín Bermúdez es doctor en Ciencias Químicas) y literario. Esta presencia suele venir acompañada del humor, un humor en general desmitificador y provocativo que, a su vez, se manifiesta a menudo en juegos de palabras e intertextualidad. Y sí, en el mismo título de este poemario encontramos esto también: un juego de palabras nacido del título del libro de T. S. Eliot The Wasteland (La tierra baldía) y de la palabra, también inglesa, «waist» (chaleco), con ligera diferencia gráfica pero con el mismo sonido. Un juego de palabras que marcará la pauta. Pero, como veremos más adelante, el juego de José Joaquín Bermúdez, tanto en la narrativa, como en la poesía, es más que un mero juego.

Beatriz Villacañas, poeta
Beatriz Villacañas, poeta

Al igual que en sus libros anteriores, en La tierra del chaleco hay humor y hay seriedad, y esto es así porque en el libro está contenida la vida del autor, su experiencia vital, su percepción del mundo, una acumulación, junto con el bagaje cultural aludido, de vivencia y pensamiento. Y en todo ello habitan la lucidez y el dolor. Como escribe Álvaro Fierro en el prólogo del poemario, los juegos de palabras, citas e intertextos presentes tienen como fin último «situar el poema a medio camino entre lo jocoso y lo trágico, entre lo grave y lo ligero, entre lo impertinente y lo penetrante».

José Joaquín Bermúdez contribuye a hacer cierto eso de que el humor es algo serio (ya decía Oscar Wilde que lo divertido no es lo contrario de lo serio, sino de lo aburrido). Repetimos que en el libro hay humor y seriedad, una seriedad conocedora del dolor que la vida trae consigo. El autor combina aquí lo anti solemne, incluso la provocación anti solemne, con cierto lúcido pesimismo y con toda una vida, la suya propia, de la que él saca mucho juego, un juego burlón y serio que espera a los lectores de La tierra del chaleco.

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