Violeta Monreal ilustra el cuento «La mujer del pelo rojo» sobre la vida de Amelia Moreno
Violeta Monreal ilustra el cuento «La mujer del pelo rojo» sobre la vida de Amelia Moreno
ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

La pintora del pelo rojo

Retrospectiva de Amelia Moreno (1947-2011) en el Museo de Santa Fe

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En el edificio de Santa Cruz, de Toledo, mejor, Santa Fe, se mantiene una exposición de Amelia Moreno. Se podrá contemplar hasta los primeros días de enero del 2018. Amelia Moreno es una pintora -tenía el pelo rojo- que representa una dimensión de La Mancha muy por encima de los tópicos habituales, páramos sin fin, molinos de viento, gentes esforzadas y humildes. Y si nos referimos a los tópicos, ni quijotes ni sanchos, ni venteros ni bachilleres. Amelia Moreno pintó como solo creíamos que se podía pintar en otros lugares. Natural de Quintanar de la Orden, activista en Madrid del feminismo de barrio, antes de que se pusiera de moda el feminismo en papel couché, e innovadora en Nueva York, pinta partiendo de su propio cuerpo para evolucionar, en una relación ascendente, hacia el paisaje y desembocar en el universo. La exposición, organizada por Manuela Sevilla como comisaria, se titula precisamente: CuerpoPaisajeUniverso.

Reencarnación de Coubert

Gustave Coubert, antes de finalizar el siglo XIX, pintó un cuadro titulado «El origen del mundo». Rompió todas las reglas, los estereotipos, los moldes conceptuales. Todavía, en la actualidad, no se comprende en su complejidad extraña el potencial rompedor del cuadro. Coubert fue un hombre polémico, cercano al pueblo, enfrentado al «establishment». Si no fuera porque tengo dificultades con las teorías de la reencarnación, diría que Amelia Moreno fue la reencarnación femenina - tan accidental es el sexo- del bronco y furioso Coubert. ¡Tienen tantas similitudes!

Visitantes de la exposiciión de Amelia Moreno en el Museo de Santa Fe
Visitantes de la exposiciión de Amelia Moreno en el Museo de Santa Fe - LUNA REVENGA

De las obras expuestas -faltan aún muchas por ver- podemos deducir que su obra más evolucionada se inicia con la serie titulada «Filamentos», que no son más que una serie de visiones desideologizadas y materiales del pubis femenino. A partir de esta parte de propio cuerpo Amelia inicia un recorrido acrílico que desemboca, inevitablemente, en el paisaje en el que el significado del cuerpo se funde con las parameras de la Mancha. Una vez conquistado el el paisaje -manchego - solo se necesita un pequeño salto para colocarse en el universo. Ignoro si fue, consciente o inconscientemente, panteísta. En la pintura de Amelia todo forma parte del todo. Nada del universo es distinto, aunque se manifieste de distintas maneras y formas. Cuerpo, paisaje, universo componen una única entidad material e inmaterial. Lo demás son artificios de los que la pintora prescinde para centrase en el absoluto y en la nada que somos. Esta es la síntesis de la obra expuesta de una pintora de pelo rojo, de Quintanar de la Orden, esquina de La Mancha, en el edificio de Santa Cruz, mejor, Santa Fe, de Toledo.