ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Sed de palabra

«Este nueve de enero», de Paco Caro, un regalo de los amigos del poeta en forma de antología

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En una selección realizada por los poetas (y amigos) Davina Pazos, Francisco García Marquina, José Luis Morales, Manuel Cortijo, Pedro Antonio González Moreno y Rafael Soler, se recogen algunos de los mejores poemas de Paco Caro (se me hace raro llamarle Francisco) que «Este nueve de enero» es decir el de este año 2019, ha cumplido 70 años. Y qué mejor regalo para un poeta que tus amigos te preparen y te regalen una antología.

Aquí están todos los libros del autor, desde el primero «Salvo de ti» (de 2006), hasta el último «El oficio del hombre que respira», de 2017, y por el que obtuvo el premio González de Lama, en León.

Entre ambos, aparecen «Mientras la luz» de 2007, que da título al estupendo blog que Paco mantiene en internet; «Las sílabas de noche» (de 2008); «Calygrafías» y «Desnudo de pronombre» ambos de 2009; «Cuaderno de Bocaccio» y «Paisaje en tercera persona» ambos de 2010; «Cuerpo, casa partida» de 2014; «Plural de sed» de 2015; y «Locus poetarum» de 2017.

Como se ve, una buena cosecha, once libros en apenas doce años; acompañados en algunos casos por premios importantes: el Leonor, de Soria; el José Hierro, de San Sebastián de los Reyes; el ciudad de Alcalá de Henares; el Ateneo Jovellanos, de Gijón; el Ciudad de Zaragoza; el Juan Alcaide, de Valdepeñas; o el de la Asociacion de Escritores de Castilla-La Mancha.

Paco ha definido en alguna ocasión su poesía como el «intento de escribir la mirada del hombre sobre los instantes, sobre los espacios. La mirada de un viajero teñida por esa memoria colectiva que las lecturas de otros han ido forjando en el poeta e impregnada por el descreimiento que nace de la lejanía de la juventud, aunque ausente todavía del desencanto o la devastación».

Yo veo a Paco Caro (Piedrabuena, CR, 1949) en dos dimensiones y creo que sería injusto eludir alguna de ellas. Paco, que fue antes profesor de Historia en Enseñanza Media, llegó tarde a la poesía pero llegó para quedarse. Vino con fuerza, con ganas de encontrar un espacio, un lenguaje propio, y creo que esta década más que fructífera para él así lo ha demostrado.

No es la suya una poesía fácil, que busque el aplauso de la rima, la sonoridad o el artificio. Es una poesía tangencial, escrita desde la meditación y desde la inmersión, en la sintaxis y en el lenguaje, para explicar un mundo que se escapa como agua entre los dedos y que no siempre es fácil enunciar con los requerimientos de verdad y belleza que requiere la buena poesía.

Paco Caro se apresta a ello, poema tras poema, libro tras libro, construyendo una obra propia, que es sobre todo búsqueda, indagación («No sé vivir: escribo», confiesa en un momento dado).

Una búsqueda no de lo terrenal o de lo mensurable, de lo que tiene precio y materia, sino de eso otro «inasible» que es el espíritu que vuela, el humo que se va, la palabra justa que -alguna vez- viene a nombrar el ansia del poeta.

Pero Paco es también el hombre que mueve la poesía, que la genera, la difunde, la expande, la multiplica. Paco está siempre poniendo en relación a unos con otros; siempre leyendo a nuevos poetas (y a veteranos), y proponiéndoles nuevas expectativas; siempre alienta su curiosidad hacia una voz nueva, o trabaja su fidelidad con las que ya le son conocidas. Su presencia en lecturas, recitales o presentaciones es incansable, y de muchas de ellas da luego buena fe en su blog, ya mencionado o en su página de Facebook, donde muchos le seguimos.

Un poeta que vive la poesía y la hace nueva a cada instante.