Luis Moreno Nieto en 2003
Luis Moreno Nieto en 2003 - Óscar Huertas
ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Luis Moreno Nieto, centenario de un periodista de raza

Un siglo del nacimiento del que fuera cronista oficial de la provincia de Toledo y corresponsal de ABC durante 50 años

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Luis Moreno Nieto nació en la localidad toledana de Carpio de Tajo el 14 de mayo de 1917 y murió en Toledo en 2005, a los 88 años de edad. Fue cronista oficial de la provincia de Toledo y decano de la prensa toledana. A finales de1936 comenzó su andadura periodística en la redacción de «El Alcázar», que por aquellas fechas se editaba en Toledo. Desde entonces, y hasta su muerte casi 70 años más tarde, no abandonó jamás su labor periodística. Publicó más de 10.000 artículos y reportajes sobre Toledo en la prensa local y nacional, especialmente en el periódico ABC, del que fue corresponsal desde 1953.

Durante la guerra civil trabajó como corresponsal en el frente de Madrid para el diario ABC de Sevilla. Testigo de excepción de la Historia de España, tabajó durante 36 años para nuestro diario y fue el corresponsal de guerra más joven de España.

Siempre atento, cordial y extremadamente respetuoso con sus colegas más jóvenes, don Luis, como todo el mundo le llamaba en la ciudad de Toledo, creó escuela por su forma de trabajar el periodismo y por la visión sagaz de los acontecimientos y la actualidad que le tocó vivir. Los periodistas de hoy en día aún siguen utilizando sus libros a diario pues son imprescindibles para conocer datos, fechas, monumentos o referencias históricas. La pregunta «¿Dónde está el libro de Don Luis?» se oía y aún se sigue oyendo por las redacciones.

No precisa de homenajes institucionales o académicos y aún se echa de menos su inteligencia, humanidad y sencillez

Sus padres eran agricultores y él quedó huérfano de padre siendo niño. Se casó en 1941 con María del Rosario Santiago, maestra de gran cultura musical y literaria. Tuvieron seis hijos y entre sus nietos, dos, José Florencio y Fernando, siguieron el camino del abuelo en el mundo del periodismo y les hizo herederos de su biblioteca, con más de mil volúmenes sólo de Toledo, y de su valiosísimo archivo.

El periodista toledano en su biblioteca particular
El periodista toledano en su biblioteca particular - Óscar Huertas

Llegó a Toledo con su madre y hermano cuando tenía nueve años y estudió Bachillerato, pero la guerra civil frustró los estudios de Filosofía y Letras que había comenzado.

El 25 de julio de 1936 fue detenido junto a su hermano Ángel en la Puerta del Cambrón por miembros del Frente Popular de Izquierdas por su pertenencia a las Juventudes Católicas y porque su hermano era seminarista. Encarcelados en dependencias de la Diputación Provincial, fueron puestos en libertad porque no había ninguna acusación contra ellos.

Pasado el tiempo y, entre otros cargos, fue director de los Servicios Culturales de la Diputación Provincial de Toledo, concejal del Ayuntamiento toledano y diputado provincial durante el régimen de Franco.

A finales de1936 comenzó su andadura periodística en la redacción de «El Alcázar», que por aquellas fechas se editaba en Toledo. Desde entonces, y hasta su muerte, casi 70 años más tarde, no abandonó jamás su labor periodística publicando más de 10.000 artículos y reportajes sobre Toledo en la prensa local y nacional, especialmente en el periódico ABC.

Escribió más de 60 libros, siendo su faceta literaria indisoluble de su condición de periodista. Un buen número de sus libros pueden ser considerados como extensas crónicas de los acontecimientos más destacados ocurridos en Toledo durante los últimos setenta años: desde el asedio del Alcázar hasta las estancias de Franco, el Papa Juan Pablo II o el Rey Juan Carlos en Toledo, pasando por el polémico asunto del trasvase Tajo-Segura, asunto en que el «militó» vivamente y por el que recientemente ha sido recordado por la Plataforma en Defensa del Tajo.

Recibiendo el pergamino de Hijo Predilecto de la Priovincia de Toledo en 1999
Recibiendo el pergamino de Hijo Predilecto de la Priovincia de Toledo en 1999 - Pino Fontelos

Impartió conferencias sobre Toledo, ciudad a la que amaba y conocía al dedillo, allá donde se lo pedían, y fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo. Recibió 18 galardones y premios periodísticos, entre ellos la Cruz de la Orden al Mérito Civil y el de Hijo Predilecto de la provincia de Toledo.

Dos años después de su muerte, el Ayuntamiento de la capital de Castilla-La Mancha le nombró Hijo Predilecto de Toledo y le dedicó la calle Venancio González, la principal subida a la plaza de Zocodover y donde vivió durante muchos años. En la laudatio que por tal motivo pronunció la periodista María José Muñoz en el acto solemne celebrado en la Sala Capitular, numerosos profesionales del periodismo le dedicaron encendidos elogios, como Mercedes Vega, Enrique Sánchez Lubián, Antonio González, Manuel Moreno, Gonzalo Almenara, Pilar Hernández, Valle Sánchez, Fernando Moreno, Miguel Larriba, José Ponos, Esther Esteban, Óscar Huertas, César García Serrano, Juan Díaz Bernardo, o Mariano Calvo.

«Porque el insigne periodista abarcó todos los campos, entró en todos ellos con el ímpetu del hombre curioso, aunque siempre respetuoso y tranquilo. Trató por igual a ricos y pobres, a personajes anónimos y famosos, a humildes y poderosos. El mismo interés y respeto ponía en la entrevista con el cardenal primado, que en su encuentro con Faustino, aquel niño de Polán que nació sin brazos ni piernas y que aprendió a escribir con la boca», puede leerse en la laudatio.

La calle Venancio González, en Toledo, el día en que le fue dedicada por el Ayuntamiento en 2007
La calle Venancio González, en Toledo, el día en que le fue dedicada por el Ayuntamiento en 2007 - Óscar Huertas

Así era Luis Moreno Nieto. El pasado 14 de mayo hubiera cumplido cien años, una fecha que su familia celebró en la intimidad, con una comida, como retoños de olivo, como dijo el abuelo en su preciosa oración de despedida porque «mi esposa, mis hijos, mis nietos, mi familia toda, son el mejor regalo que he recibido de Ti, Señor». Ahora, don Luis, «contento de vivir para siempre a tu lado, Señor», no precisa de homenajes institucionales o académicos y estaría orgulloso, como siempre, de los suyos y de todos los que aún echamos de menos su inteligencia, humanidad, generosidad y sencillez.