Alfonso González-Calero - ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Infantes, santo Tomás de Villanueva y una llamada al futuro

Ambiciosa exposición sobre la figura del santo nacido en la comarca del Campo de Montiel

Alfonso González-Calero
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«Luz de las gentes: Santo Tomás de Villanueva» es el título de una amplia y ambiciosa exposición que han montado algunos de los paisanos del santo en la comarca que le vio nacer, el campo de Montiel, al sureste de Ciudad Real, y en concreto en la cabecera de esta zona, Villanueva de los Infantes, si bien Tomás García Martínez, que así se llamaba antes de tomar los hábitos, había nacido (en 1486) en el cercano pueblo de Fuenllana. La muestra se ha organizado en este año 2018, en el que se cumplen 400 de su beatificación. Después, en 1658 fue canonizado por el papa Alejandro VI y ahora sus paisanos y los agustinos (orden a la que perteneció) piden al papa Francisco su consideración como doctor de la Iglesia universal.

Tomás de Villanueva hace un recorrido importante por la Universidad de Alcalá de Henares (fundada muy poco antes por Cisneros) y por la orden agustina; en 1542 es nombrado arzobispo de Granada -cargo al que renuncia- y dos años después en 1544 Carlos I lo nombra arzobispo de Valencia, puesto desde el que desarrolla una importante labor de reforma y se destaca por el desarrollo de las obras de caridad entre todos sus diocesanos, sobre todo los más necesitados. Murió en esta ciudad once años después, en 1555; y fue beatificado en 1618.

No he visto la exposición, pero los dos volúmenes que la acompañan reflejan un trabajo muy serio por la calidad e interés de sus textos y el valor documental tanto de las piezas recogidas como de las fotografías del siglo XX que los acompañan. Creo que los dos comisarios, Carlos Chaparro y Rafael Mª Ruiz Rodríguez, han hecho un muy buen trabajo de selección y organización de los materiales. En el segundo de los tomos, que es sólo gráfico, me parece un acierto la combinación de cuadros de la época del santo (ss. XVI-XVII) con fotografías actuales de la zona, obra de Vicente López-Tofiño.

Considero que el Ayuntamiento de Infantes ha hecho una buena apuesta por montar una exposición muy digna, editar dos libros en torno a la misma y en definitiva buscar un polo de atracción para visitantes de toda la provincia, de toda la región y de España que vendrán a verla y de paso verán algunas otras de las riquezas que atesora esta villa y esta comarca, el Campo de Montiel. Comarca que lleva ya unos años empeñada en hacerse presente y visible y en promover acciones que palíen los nocivos efectos de la despoblación y el envejecimiento. Y hacen muy bien.

El primero de los tomos del catálogo se titula «Arte, devoción y literatura en el Campo de Montiel», y además de los prólogos institucionales, cuenta con trabajos del primero de los comisarios citados -Chaparro-; del agustino e historiador Javier Campos y Fernández de Sevilla; de la bibliotecaria de Infantes, Ángeles Jiménez García, de Luis Riaza y de Carlos J. Rubio. Incorpora este volumen, además, unas muy interesantes fotografías de 1955, cuando se cumplían 400 años de la muerte del santo, y con tal motivo se produjo el traslado de sus restos a la monumental iglesia de san Andrés, en Infantes. Son documentos muy reveladores no sólo de la religiosidad popular sino de las condiciones de vida de la zona en esa época.

El segundo tomo, titulado «La vera effigies del amor», se centra en la iconografía sobre el santo, que arranca con muy antiguo retrato que le hizo Juan de Juanes (hoy desaparecido) y continúa con otras obras de Jacinto Espinosa, Gaspar de la Huerta, Conchillos, Grau o Ribalta (también perdido), o Zurbarán y Maella. Y otros, incluyendo un magnífico cuadro que le hizo Murillo y que lamentablemente no ha podido ser prestado para esta muestra.

Este volumen se complementa con unas muy buenas fotografías actuales obra de Vicente López Tofiño, muy vinculado a Cuenca, y que ha recorrido los caminos y pueblos (no sólo de esta comarca) que visitó el santo limosnero. En resumen, una muy buen iniciativa que demuestra que cuando hay un buen proyecto y se hacen las cosas bien se consiguen resultados relevantes de los que todos podemos sentirnos orgullosos. La exposición estará abierta, en Infantes, hasta enero del año próximo.

POR ALFONSO GONZÁLEZ-CALEROPOR ALFONSO GONZÁLEZ-CALERO