Azoteas de Brooklyn, en Nueva York
Azoteas de Brooklyn, en Nueva York - H.B.
ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Diario de un jubilado en Nueva York (66): Esta luz de abril

«Luz que borda el ajuar, que quema, luz en ropa de diario, sin incienso entre sus pliegues»

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Esta luz de abril es la misma que ilumina los miradores de alguna ciudad de provincia, con obispo y catedral, miradores como retablos, observatorios desde donde alguna joven mira cómo la gente pasa por la plaza, escucha las tres de la tarde en las campanadas de la catedral y espera que llegue la noche. Es la misma luz, la que nace después de un huracán, de una tormenta, luz lavada, bautizada, luz de pueblo perfumada de heno y humo.

Es la idéntica luz que envolvía a la dama que en el balcón de su casa, en la plaza que tiene una torre, llevaba una blanca flor y veía pasar a un caballero que se lo llevó todo. La misma luz, tal vez un poco menos gastada, que iluminaba el alto cuello de garza, los cabellos, la boquita, la color de doña Endrina cruzando otra plaza. Aquella luz republicana, en la plaza abierta de Aleixandre, con olor a existencia donde había que entrar con pies desnudos. Luz en ropa de diario, sin incienso entre sus pliegues, sin ite misa est en su final. Luz que borda el ajuar, que quema, machadiana, medieval, humilde. Luz de cristal en la sobrepelliz del cura del entierro… Luz de juicio final que da vida.