ARTES&LETRAS

Conflictos religiosos en la II República

En una provincia manchega

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La primera apariencia cuando nos enfrentamos a este libro (ya desde su portada) es que va a hablarnos de las vicisitudes del patrimonio histórico-artístico (sobre todo del religioso) durante los conflictivos y sangrientos años 30 en España. Siendo eso, y de manera muy detallada, el libro nos ofrece mucho más, ya que es una crónica, muy completa y bien estructurada, de toda la conflictividad que se vivió en los años de la II República en la provincia de Ciudad Real en todo aquello que tenía que ver con las creencias religiosas, la influencia de la Iglesia Católica y las tensiones derivadas de las tendencias laicistas de los movimientos republicanos frente a los postulados tradicionalistas de la España conservadora. Tema como podemos ver apasionante y que ha hecho verter mucha tinta (y sangre) en el pasado siglo XX en nuestro país.

Por todo ello el libro no se refiere sólo a lo que destaca su cubierta (el estudio del patrimonio artístico y religioso, con ser este un eje muy importante) sino que es un recorrido por todas las manifestaciones de conflictividad social acaecidas a lo largo de esos nueve intensos años (1931-39) que tuvieron relación con los temas derivados de las creencias religiosas: y ahí podemos encontrar desde las reacciones ante la legislación republicana sobre divorcio y matrimonio civil (junio de 1932); la desacralización de los cementerios y la eliminación en estos de las barreras entre la parte religiosa y la civil; la normativa sobre manifestaciones de culto en las calles (aquí aparecen numerosísimas referencias a las procesiones (Corpus, Semana Santa, patronos locales, etc.) y su diferente casuística en los distintos municipios según la ideología de los alcaldes y más aún según el talante de los mismos.

Por supuesto que también aparecen las manifestaciones de violencia anticlerical y antirreligiosa, más frecuentes sobre todo cuando ya se había desencadenado la Guerra Civil. Aquí el autor las estudia detenidamente, ve las distintas tipologías, y las reacciones que se desencadenaron en torno a ellas. Analiza también a lo largo del libro las actuaciones (bastantes y muy precisas) de las autoridades republicanas para preservar el patrimonio artístico y meramente religioso conservado en los templos y conventos.

Como señala en el prólogo Esther Almarcha, profesora en la UCLM y directora de la tesis que ha dado lugar a este libro:

«Juan Francisco Prado Sánchez-Cambronero ha abordado metodológicamente una secuencia temporal atípica para estos estudios, pero que abre una nueva y fundamental visión del tema, dado que muestra pormenorizadamente todos los acontecimientos que se produjeron desde la proclamación de la II República en las poblaciones de la provincia (de CR), casi día a día, para así poder entender lo acontecido tras el golpe de Estado. Sin esa observación no se pueden concebir las diferencias tan notables ante el patrimonio en poblaciones cercanas, la consideración de lo artístico, la manipulación de la información o la voluntad de destruir o proteger de los ciudadanos».

El libro muestra también con precisión la evolución de la política educativa de la República, y su evolución con los diferentes gobiernos, y de manera muy detallada las reacciones de las bases católicas y de la jerarquía; destaca cómo se organizaron asociaciones de padres y de estudiantes católicos, para contrarrestar las decisiones del gobierno que entendían lesivas a sus intereses, y cómo la prensa, sobre todo el único diario existente en aquellos momentos que cubría toda la provincia, El pueblo manchego, se alineaba con las tesis católicas y las defendía abiertamente.

En definitiva creo que estamos ante un muy buen trabajo de historia local (provincial, en este caso) que nos permite conocer cómo fue la vida social y política durante la II República, más allá de los manidos tópicos al uso; aportando rigor histórico y profundidad.

El autor del libro es director del Centro de Estudios Herencianos y archivero municipal de Herencia (CR). La tesis doctoral que ha dado lugar a este libro fue calificada de «cum laude» por el tribunal universitario que la juzgó.