Castilla-La Mancha, tierra de traductores

«Una docena de buenos traductores de esta tierra han vertido a nuestra lengua importantes obras de la literatura universal»

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Que nuestra región es tierra fecunda para escritores de todo tipo es algo sabido: narradores, poetas y autores de teatro han merecido el reconocimiento y la fama dentro de nuestras fronteras y fuera de ellas. Lo que quizá ya no sea tan conocido es que somos también un territorio pródigo en traductores, en cantidad y calidad.

Quizá algo tenga que ver en ello la semilla de la «escuela» de Traductores de Toledo, que allá por los siglos XII y XIII y auspiciada (en su segunda fase) por un monarca toledano, Alfonso X el sabio, pasó del árabe o del hebreo al latín y también a la lengua romance (esto es el castellano) los principales textos de las civilizaciones griega y latina, así como textos científicos y médicos.

Aunque probablemente el precedente quede un poco lejos. Lo cierto es que en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del presente, al menos una docena de buenos traductores han vertido a nuestra lengua importantes obras de la literatura universal. Vayamos a los ejemplos.

El poeta y memorialista Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939) ha traducido poesía, y algo más que poesía. Es clásica su versión de Las flores del mal, de Baudelaire que publicó La Gaya Ciencia en 1977 y Alianza editorial en numerosas ediciones a partir de 1982. También ha traducido a los franceses Victor Hugo, Jean Genet y Michel Leiris (ambos en editorial Visor). Y los Poemas de Philippe Jaccottet para la Residencia de Estudiantes (en 1992).

Asimismo es muy mencionada su versión de las Poesías de Arthur Rimbaud para la colección Austral, de Espasa (en 2004).

En prosa, Sarrión ha vertido a nuestra lengua Mi corazón al desnudo y otros papeles íntimos de Baudelaire; la Confesión de un hijo del siglo, de Musset y las Máximas del filósofo francés del XVIII Sebastien Chamfort. Por último, en teatro, hizo una versión de El rey se muere, de Eugene Ionesco, para la Compañía del Teatro de la Abadía, de José Luis Gómez, que fue estrenada en Madrid, en 2004.

También de Albacete (en concreto de Hellín) es el catedrático de Literatura, narrador e impulsor de la revista Barcarola, Juan Bravo Castillo (nacido en 1948). Experto en literatura francesa y norteamericana; ha traducido de la primera de las lenguas numerosas obras, entre las que podemos citar casi toda la de Stendhal (El Rojo y el Negro, La Cartuja de Parma, La vida de Henry Brulard y Crónicas italianas) para la editorial Espasa; o del mismo autor los Recuerdos de egotismo, para Cabaret Voltaire.

Tradujo la célebre Madame Bovary, de Gustave Flaubert, para la citada Espasa. Y El Tartufo y El enfermo imaginario, de Molière, para sendas editoriales catalanas.

Tradujo también la obra poética de Jules Laforgue, para Editorial Bosch; El misterio del cuarto amarillo, de Gaston Leroux, para Ed. Vicens Vives; o El gran Meaulnes, de Alain-Fournier, para Editorial Cátedra. Del francés Guy de Maupassant tradujo Bola de sebo y otros relatos; y El Horla y otros cuentos fantásticos; el primero para la colección Austral y el segundo para Planeta.

Del ilustrado francés del XVIII Diderot, vertió a nuestra lengua Jacques el fatalista. Y ya en teatro, hizo una versión de la obra de Pablo Picasso El deseo atrapado por la cola, que representó el Centro Andaluz de Teatro, en Sevilla en 2007. También tradujo la famosa Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas, y Palabra dada, del antropólogo Claude Lévi-Straus.

La importancia del poeta Ángel Crespo (Ciudad Real 1926-Barcelona 1995) en el campo de la traducción es tan grande que desde 1998 existe un premio que lleva su nombre y que otorgan, conjuntamente, la Asociación Colegial de Escritores de Catalunya (ACEC), el Centro Español de Derecho Reprográficos (CEDRO) y el Gremi d’Editors de Catalunya, con objeto de honrar su figura y su tarea en este importante área cultural.

Al margen de su trabajo como poeta, su labor como traductor fue inmensa. Tradujo obras del portugués (el Libro del desasosiego y la Poesía de Pessoa, por ejemplo; pero también a Eugenio de Andrade, o Guimaraes Rosa); del italiano (Casanova, D’Annuzzio, Pavese, pero sobre todo la Divina Comedia de Dante y el Cancionero de Petrarca). Por esta labor obtuvo un importante premio del gobierno italiano. Tradujo igualmente del francés, del catalán, del retorromano (que se habla aún en zonas de Suiza y el Norte de Italia), del gallego y del latín a numerosos autores clásicos: Catulo, Virgilio y Ovidio, entre otros.

Será difícil discernir en un futuro si Crespo pasará a la historia de la Literatura como poeta o como traductor; quizá se le recuerde sobre todo por su labor de mediador e impulsor del diálogo entre diferentes lenguas y culturas, algo de lo que hizo la razón de ser de su existencia.

Carlos Morales del Coso y El Cantar de los Cantares

Hace unas semanas, en su artículo inicial de El Cultural de El Mundo, el académico Luis María Anson decía: «Desde la versión de fray Luis de León de 1561, el Cantar de los Cantares ha conocido un centenar de adaptaciones y traducciones al español. Tengo en la memoria muchas de ellas y recuerdo de forma especial la de Carlos Morales del Coso en El Toro de barro».

Morales, además de traductor y poeta él mismo, se hizo cargo de la editorial El toro de barro que había creado en Carboneras de Guadazáon (Cuenca) el sacerdote y escritor, Carlos de la Rica, tras la muerte de éste, en 1997.

Una de las colecciones de dicha editorial, que Morales cuida con especial atención, es «Poesía del Holocausto» (que ha puesto en marcha la primera antología en castellano de la Poesía a que dio lugar la Shoah).

En la misma editorial creó, junto con la poeta israelí Margalit Matitiahu, unos Kuadrinos (cuadernos) sefardíes para recuperar textos escritos en esa antigua variante del castellano hablada por los judíos tras su expulsión de España, a finales del siglo XV. Y en 2002 publicó «Coexistence», una antología de poetas árabes y hebreos que trabajan por la reconciliación entre ambas civilizaciones.

Pedro Gandía Buleo es un profesor de Literatura, artista y marchante de arte, que nació en Minglanilla (CU) en 1953 y ha vivido en Paris, Roma, Florencia y Londres. Ha sido director de ediciones del Instituto de Estudios Modernistas. Su labor como traductor es muy amplia. Así, en 1992 tradujo para Pamiela (Navarra) el Endymion de Oscar Wilde; de este mismo autor ha traducido muy recientemente (2017) La Esfinge y otros versos (para Visor).Y ese mismo año 1992 Avatar, de Théophile Gautier:

De Charles Baudelaire tradujo en 1993 El Spleen de París. Y años más tarde, en 1999, Las Quimeras y otros versos, de Gérard de Nerval.

Finalmente del francés Paul Valéry vertió al castellano Cármenes (Visor, 2016) y Narciso, para Hermida Editores, en 2017.

De la provincia de Guadalajara vamos a mencionar a dos traductores muy reconocidos: José Mª Alonso Gamo y Antonio Buero Vallejo, ambos ya fallecidos.

El primero de ellos José Mª Alonso Gamo (1913-1993) fue escritor, poeta, ensayista, crítico, conferenciante, analista literario, tal como lo define en su biografía el portal de AACHE ediciones, de esta misma provincia. Al margen de todo ello su tarea profesional fue la carrera diplomática en la que ingresó en 1949, ocupando diversos puestos en Holanda, Perú y Roma hasta jubilarse como cónsul de España en Amberes, en 1980.

En la faceta que aquí nos interesa, como traductor, vertió a nuestra lengua al poeta latino Catulo, del siglo I antes de Cristo. Y al ensayista español (radicado en Estados Unidos) Jorge Santayana cuya poesía completa tradujo del inglés y analizó. Ambas obras están publicadas por la mencionada Editorial AACHE.

Más conocido será sin duda para los lectores el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, (1916-2000) aunque algunos quizá ignoren que además de su labor creadora dedicó buena parte de su tiempo a la traducción, concretamente también de obras teatrales para la escena española o para su publicación.

Además de a Shakespeare, (Hamlet; El rey Lear, en los años 60 y 70) Buero tradujo al alemán Bertolt Brecht (Madre Coraje, 1961) o al noruego Henrik Ibsen (El pato silvestre, 1982).

Como señala Elena Bandín, de la Universidad de Murcia, «la traducción de Buero Vallejo fue inspeccionada con mayor celo por la censura oficial que el resto de versiones de Hamlet, pues, en cierto modo, Buero representaba a ese grupo de autores comprometidos que suponían una amenaza a las bases ideológicas del aparato censorio».

Siguiendo en el ámbito shakespeariano quizá no sea muy conocido que Buero fue contratado por el productor Emiliano Piedra para hacer la versión española de la película Campanadas a medianoche, de Orson Welles, que a su vez era un fusión muy personal de cinco dramas del bardo de Stanford upon Avon: Enrique IV, Ricardo II, Enrique V y Las alegres comadres de Windsor); y ya en el terreno de la anécdota recordar que el dramaturgo de Guadalajara cobró por ello la no despreciable cantidad de 220.000 pts., de mediados de los años 60, según contaba el periodista Luis Algorri en un artículo de la revista Tiempo.

Quizá convenga citar aquí que algunas de las traducciones más conocidas de Shakespeare son las que realizó el conquense Luis Astrana Marín que fueron las más representadas y leídas en la España del franquismo. O en otro orden de cosas, nada que ver con el teatro, que la primera traducción al español de El Capital de Karl Marx la realizó (a partir de 1886) otro conquense, Pablo Correa Zafrilla, sobre el cual está preparando una biografía el profesor de la UCLM Eduardo Higueras Castañeda.

La provincia de Toledo

De Grecia a Estados Unidos, algunos de los nombres más importantes de la literatura occidental de estos dos últimos siglos han sido vertidos a nuestra lengua por traductores de la provincia de Toledo.

Antonio Pau Pedrón nació en Torrijos en 1953 aunque a los pocos meses su familia se trasladó a Tánger. Posteriormente vivió en Alemania; en la actualidad reside en Madrid donde ejerce como miembro del Consejo de Estado; presidente de la Sección Primera, de Derecho Civil, de la Comisión General de Codificación; en 2016 fue elegido Secretario General de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Además de un excelente libros sobre la relación del poeta Rilke con Toledo (Rilke en Toledo -1997- ) y otro sobre grabados de la ciudad (Toledo grabado -1996)

Tiene las siguientes traducciones. Del alemán: Rainer Maria Rilke. 49 poemas (1ª ed. 2008, 3ª ed. 2014; Rainer Maria Rilke. Sonetos a Grete Gulbransson (2009); Friedrich Hölderlin. Cantos (2010); Novalis. Poemas tardíos (2011); así como La trilogía española  también de Rilke, que apareció el año pasado.

Del ruso y el alemán tiene traducido Rainer Maria Rilke. Rusia en verso y prosa (2009)

Y del alemán y el francés: Rainer Maria Rilke. Poemas en prosa. Dedicatorias (1ª ed. 2009, 2ª ed. 2010)

Olvido García Valdés. Nace en Santianes de Pravia, Asturias, en 1950. En la actualidad (desde julio de este año) es directora general del Libro y del Fomento de la Lectura en el gobierno de España. Es licenciada en Filología Románica por la Universidad de Oviedo y en Filosofía por la Universidad de Valladolid. Está casada con el poeta y crítico literario Miguel Casado. Ha trabajado durante muchos años como catedrática de Enseñanzas Media en Toledo, donde sigue residiendo en la actualidad; posteriormente fue directora del Instituto Cervantes en Toulouse. Entre sus traductores destacan la obra del escritor y cineasta italiano Pier Paolo Pasolini, La religión de mi tiempo, (Icaria, 1997), y de este mismo autor: Larga carretera de arena (2007); de las poetas rusas Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva, El canto y la ceniza. Antología poética (en colaboración con Monika Zgustova), Galaxia Gutenberg, 2005 y 2018). Del francés Bernard Noël, El resto del viaje y otros poemas (en colaboración con Miguel Casado) en Ed. Abada, 2014.

Miguel Casado (Valladolid, 1954) es poeta, crítico literario, y traductor; ha sido profesor de Enseñanza Media en Toledo, hasta el curso pasado en que accedió a la jubilación

Entre sus traducciones destacan sobre todo las relativas a poetas franceses, por ejemplo:

De Paul Verlaine: La buena canción; Romanzas sin palabras; Sensatez, (1991). De Arthur Rimbaud, la Obra poética completa, en colaboración con Eduardo Moga (2007).

De Francis Ponge, Francis, La soñadora materia, 2006. Y de Bernard Noël, Diario de la mirada, 2014. De Roberto San Geroteo, La palabra de un hombre, 1999 y El fuego hace su trabajo, 2017.

Y de Gastão Cruz, La moneda del tiempo, 2017.

Asimismo es autor, junto con Jordi Doce de un trabajo sobre «genealogía de la poesía moderna», bajo el título de Matemática tiniebla en el que aparecen numerosas traducciones, hechas por ambos, de poemas de Poe, Baudelaire, Mallarmé, Valéry, y T.S. Eliot (2010).

Luis Miguel Cañada (Alhucemas, 1964) es doctor en Traducción por la Universidad de Málaga, licenciado en Estudios Árabes por la Universidad de Granada y máster en Biblioteconomía aplicada a fondos árabes. Ha sido director de la Escuela de Traductores de Toledo entre 2006 y 2017; en la actualidad es profesor de Lengua y Cultura Árabe de la Facultad de Educación de Toledo (UCLM). Ha impartido clases de traducción y de español en las universidades de Bagdad, Tánger, El Cairo, Argel y Saint-Joseph de Beirut, entre otras. Como traductor literario, ha publicado en distintas editoriales comerciales españolas (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Verbum, Icaria, etc.) alrededor de veinticinco traducciones del árabe y del francés (poesía, novela, autobiografía, literatura infantil…), algunas de ellas a dos manos con Mariluz Comendador. En el campo de la investigación está especializado en historia, didáctica y análisis de la traducción. En 2013 recibió el «Premio Internacional de Traducción Abdulah Ben Abdulaziz», por su labor de difusión de la lengua y la cultura árabes, y en 2014 recibió la «Orden de las Artes y las Letras», que concede el Estado Palestino, por su actividad de apoyo y difusión de la literatura y el pensamiento árabes. En la Escuela de Traductores de Toledo sigue dirigiendo varios programas de traducción y edición del pensamiento y la literatura árabes, clásica y contemporánea.

María Luz Comendador (nacida en Cáceres) es traductora jurada de árabe desde 1992, bibliotecaria de la Escuela de Traductores de Toledo (UCLM) y traductora literaria desde 1997. Es licenciada por la Universidad de Granada y máster en Biblioteconomía aplicada a fondos árabes, trabajó durante casi una década en universidades y centros culturales de Egipto y Marruecos antes de instalarse definitivamente en Toledo. Como traductora de literatura árabe, ha publicado alrededor de una veintena de obras y ha puesto al alcance del lector en castellano algunos de nombres más sobresalientes de la literatura contemporánea: Yabra I. Yabra, Elias Khoury, Sonallah Ibrahim, Radwa Ashour, etc., a través de editoriales como Ediciones del oriente y del Mediterráneo, Verbum o Turner. En 1997 fue nominada al Premio nacional de traducción por su versión de Memoria de una ciudad, del autor apátrida Abderrahmán Munif, y en 2017 recibió el Premio de traducción de la Sociedad Española de Estudios Árabes por su versión de la novela Fragmentos de Bagdad, del iraquí Sinan Antoon. Entre sus últimos trabajos destaca la obra de Ibn al-Muqaffa (siglo VIII) Ética y educación para políticos, traducida en colaboración con Margarita Castells y publicada por la editorial Verbum.

Amador Palacios nace en Albacete en 1954. Residió muchos años en Toledo (décadas de los 70 y 80), y desde hace bastante lo hace en Alcázar de san Juan (CR). Es poeta y crítico literario con abundante obra propia publicada. Es colaborador asimismo de este suplemento. Ha traducido a muchos autores: Mário de Sá Carneiro, Pessoa, Eduardo Pitta, Adília Lopez, Nuno Júdice, Al Berto, etc. etc. Además, ha hecho algunas traducciones del latín, con Marsilio Ficino, Catulo..., y en francés, publicando la sección «El viaje« de «Las flores del mal» de Baudelaire.

Los libros traducidos por Amador del portugués son estos: Lembranças e deslembranças, de Gabino-Alejandro Carriedo (”), Cáceres, 1988. Otros libros traducidos por él son:¿Dónde se acumula el polvo?, de Casimiro de Brito (1989); La moneda perdida (Antología), de Lêdo Ivo, 1990; Clepsidra, de Camilo Pesanha (traducción y prólogo), Madrid, Hiperión, 1995; El libro de Cesário Verde, de Cesário Verde (1997); La muerte, la mujer, del poeta y cantautor Vinicius de Moraes (2016) Y el más reciente de todos ellos: Los primeros poemas del Diário. Y Odas, de Miguel Torga, en la Editora Regional de Extremadura, Mérida 2018

Alfonso Silván Rodríguez nació en Almorox (Toledo) en 1948; es un filólogo clásico, traductor y editor español. Entre 1982 y 2007 ha ejercido la docencia de Griego en diversos centros de Educación Secundaria.

Está especializado en la poesía neohelénica, y es uno de los estudiosos más importantes de la literatura griega contemporánea así dentro del ámbito hispánico.

Ha sido traductor de los grandes poetas contemporáneos griegos, tales como Konstantino Kavafis (su obra completa); Dionisos Solomós, Kostís Palamás, Giorgios Seferis, el premio Nobel Odiseas Elitis, o Manolis Anagnostakis, y Dimitriadis, entre otros.

Actualmente es director de la colección «Clásicos» de Editorial Dykinson (de Madrid), con más de medio centenar de títulos editados. También es traductor del alemán: en este momento tiene en prensa una traducción de poemas de Schiller.

Dejamos para el final a Hilario Barrero, (Toledo, 1948) colaborador de este suplemento, profesor durante muchos en la Universidad pública de la Ciudad de Nueva York, poeta y diarista, además de fecundo traductor, sobre todo desde el inglés.

He aquí alguno de los autores y libros vertidos por él al castellano: las poetas norteamericanas Sara Teasdale y Jame Kenyon; el relato «El amante de Italia», del novelista Henry James; una antología de la más famosa de las poetas norteamericanas, Emily Dickinson, bajo el título La esperanza es una cosa con alas; una antología de poesía en inglés, con el título de A quien pueda interesar (La isla de Siltolá, Sevilla, 2011); y otra más, en este caso de «poesía breve en inglés» bajo el título de Lengua de madera publicada por la misma editorial del libro anterior.

Además de todo ello publica regularmente traducciones poéticas en la revista asturiana «Clarín». Su primer poema traducido, del poeta norteamericano Robert Frost, apareció, junto con un comentario suyo, en la revista toledana Calandrajas, en 1991, que dirigía Jesús Cobo.