Julián Gómez-Cambronero - ARTES&LETRAS CASTILLA-LA MANCHA

Avalancha de extranjerismos

La RAE introdujo en 2014 muchos «americanismos», pero en algunos casos basta con los términos que ya existen en español

Julián Gómez-Cambronero
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La Real Academia Española (RAE) de la Lengua introdujo en la 23ª edición de su diccionario (DRAE), en 2014 muchos «americanismos» que en algunos casos eran necesarios pero en una gran mayoría bastaba con los términos que ya existían en español. No le faltaron las críticas a la Academia por ello, en el sentido de que si ya existe una palabra en español para nombrar algo, transplantar la inglesa (americana) es a veces un poco de pedantería; pero si no existe (por ejemplo, en nuevas tecnologías), bienvenida sea la extranjera, ¡con su pronunciación adecuada al nuevo entorno, por supuesto! Por ejemplo: la conexión «Wifi», en inglés pronunciada «guáifái», en español es «güifi» y todos nos entendemos.

Aparte de la fonética, la tendencia es también la de escribir estas palabras extranjeras como nos sonarían en español, y así tenemos: exitoso, receso, hilarante, debacle, baipás, empoderado, paradigma, procrastinar, bloguero, tuitear, tableta, pantallazo, evento, en línea, debacle, esprintar …etc. ¡Me atrevería a decir que estas palabras no existían hace tan siquiera diez años!

Otras palabras se han «importado» directamente del inglés, tal cual, sin pretender «españolizarlas» y, a menudo, integradas entre comillas o en bastardilla en un texto normal, a veces por no existir el equivalente en español, como hemos dicho, o a veces para denotar la sabiduría en idiomas del escritor (o, en Román paladino, «para darse pisto»). Aquí va una serie de ellas de varios medios de comunicación y blogs que he recopilado durante unos meses: broker, performance, remake, black friday, skyline, casting, photocall, start-up, coaching, management.casting, catering, summit, fracking, freak, parking, bluff, kit, chips, best-seller, look, zapping…

Y es que, claro que, bien mirado, la palabra en inglés tiene más «peso», digamos que es más «efectiva» y «señorial» que la que ya existe en español. Por ejemplo un «gym», tiene mejores instalaciones que un gimnasio; jogging, que es el término inglés correcto para el ejercicio de correr para mantenerse en forma, se ha implantado como «running», que al parecer debe ser un ejercicio mucho más sofisticado que correr, o «footing», al parecer debe ser un ejercicio mucho más saludable que marcha atlética. El proceso de «impeachment» de un presidente debe ser mas eficaz que el de su «destitución». Tener dinero en cuentas «offshore» debe generar mucho mas interés que tenerlo en paraísos fiscales...

El proceso es inverso, hay palabras españolas que se ha incorporado al inglés americano: la evolución de una lengua está viva y es continua, por supuesto... Nos vienen a la cabeza inmediatamente muchas de ellas de Méjico (pero no todas), como piñata, rodeo, patio, corral, compadre, fiesta, siesta, carne asada, sierra, mesa, grande, embargo, orégano, rumba y tango (sin olvidar los estados Arizona, California, Colorado, Florida, Montana y Nevada).

Pero volvamos al tema del inglés-a-español y las situaciones cómicas que a veces puede producir la traducción literal. Una publicación de tirada nacional indicaba en referencia a la presencia de ciertos compuestos químicos llamados «ftalatos» en la comida rápida (que pueden ser dañinos para la salud): «Estos químicos se utilizan en la fabricación de plásticos para darles flexibilidad»…Me parece que es una traducción literal del Inglés «these chemicals» que en esa lengua tiene sentido por sobreentenderse «substancias químicas», ya que la persona que ejerce la química como profesión es un «chemist». Con lo de «estos químicos» no sé si el escritor se referiría a Licenciados en Ciencias Químicas o a Ingenieros Químicos pequeñitos que se agazapan en los envoltorios de la comida para causar daño.

Más adelante reincide y crea un problema adicional: «los investigadores analizaron la exposición a otro químico que se encuentra en los envases de plástico para alimentos, como es el bisfenol A (BPA)» ¿Quién será ese otro «químico» maligno? Continúo leyendo: ...«se han relacionado con infertilidad, problemas reproductivos en los bebés varones...» ¡Vaya-pensé- parece ser un problema grande ahora el que los bebés no puedan tener descendencia! Consultado el artículo de investigación original en inglés, leo que dice exactamente «adolescentes»…» «que pueden desarrollar problemas de infertilidad más tarde en la vida».

Menos mal que uno de los comentarios de los lectores sobre este artículo, «manolo_ies», argumenta: «Les costará mucho poner ‘sustancias químicas nocivas’... Cansa ya ver esas patéticas traducciones...». Ya me quedo más tranquilo viendo que no soy el único que se rasga las vestiduras. De todas formas, con todos estos palos brutales al idioma español que venimos sufriendo de extranjerismos, ya no sabe uno si reír o llorar.

El autor del artículo, natural de Manzanares (Ciudad Real), es investigador científico en cáncer e inflamación en la Wright State University de Ohio (Estados Unidos) y profesor visitante de Harvard Medical School.

POR JULIÁN GÓMEZ-CAMBRONEROPOR JULIÁN GÓMEZ-CAMBRONERO