BAHÍA DE ÍTACA

Barreda desbroza el camino (II)

Barreda se dejó arropar por su gente en Ciudad Real cuando arreciaron las críticas y Ferraz dio orden tajante de neutralizar la «caza furtiva» del líder máximo

POR ANTONIO REGALADO
Actualizado:

EL DESENCANTO. Decíamos ayer que el cuento de la lechera zapateril se había roto por el eslabón más débil: el paro. El gasto se ha disparado. Y ya somos campeones mundiales en deuda y déficit. El PSOE ha desnivelado las políticas del agua; ¿qué se fizo con las desaladoras? ZP dejó colgado a Barreda con la reforma del Estatuto de CLM ante el regocijo de Valencia y Murcia y la inversión presupuestaria ha castigado, ejercicio tras ejercicio a nuestra tierra como nunca antes en democracia. ZP ha ensanchado la insolidaridad. Además, el PSOE de golpe se ha vuelto antitaurino en el Parlament y en el Senado.

A Barreda, la oposición le identifica (malévolamente) con las políticas de Zapatero. Y eso desgasta mucho también. Pero los disparos son de fuego cruzado y de fuego amigo. Tras el varapalo de Tomás Gómez en Madrid, el secretario general guarda silencio y ello perjudica al PSOE. El gran visionario y apoderado de Trinidad marca los tiempos para salvar su pellejo; ni un gesto de generosidad para neutralizar tanta desigualdad ante nacionalistas y andaluces. Hay tiempo para reaccionar, piensa el presidente castellanomanchego. Rodríguez Zapatero es un catedrático en el arte de perder el tiempo. No hará nada para adelantarse al futuro. Solo espera el momento de salvarse a sí mismo. Si puede. En política no hay mayor delito que perder el tiempo. Barreda se dejó arropar por su gente en Ciudad Real cuando arreciaron las críticas y Ferraz dio orden tajante de neutralizar la «caza furtiva» del líder máximo. Ante la excesiva presión, matizó sus declaraciones pero el fondo continúa: ZP es un valor amortizado, aunque De la Vega enfatice que no hay un movimiento sísmico en el PSOE. Lo que ha dejado traslucir Barreda es un pesimismo noventayochesco que ha invadido a una ciudadanía huérfana de líderes políticos, empresariales y cívicos. El desencanto se ha instalado en todas direcciones. Alguien tiene que gritar: ¡España, levántate y anda¡