MEDIO AMBIENTE

Urgen a la CHT a dejar de explotar el embalse de Navalcán como un «barreño»

ABC
TOLEDO Actualizado:

Las asociaciones naturalistas de Talavera de la Reina han exigido variar la explotación del embalse de Navalcán y que la Confederación del Tajo deje de utilizarlo «como mero barreño» al que recurre cuando baja el agua en el cercano pantano de Rosarito debido a los riesgos del Tiétar en Extremadura. La Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche de Talavera y el colectivo naturalista Ardeidas, de la misma ciudad, han denunciado conjuntamente, en una nota de prensa, la que consideran «gestión inaceptable» del embalse toledano de Navalcán.

Situado en el extremo noroeste de la provincia de Toledo, sobre el río Guadyerbas (afluente del Tiétar), el embalse de Navalcán forma parte de un área que es Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por sus especies clasificadas como vulnerables o en peligro de extinción.

Los naturalistas critican la «utilización inmoral» que hace el Ministerio, y en particular la Confederación Hidrográfica, del agua del río Tajo y se ciñen al caso de Navalcán, cuya «utilización excesiva e indiscriminada» constituye «un saqueo de un recurso vital».

El embalse de Navalcán se vacía «sistemáticamente» para «complementar» al vecino de Rosarito, ubicado entre las provincias de Toledo y Ávila. Sin embargo, Rosarito puede llenarse fácilmente en otoño por las aportaciones que recibe de la Sierra de Gredos, pero el río Guadyerbas no se recupera con las aportaciones que le llegan, sobre todo en años con escasas lluvias.

Al límite

A principios del mes de junio, Navalcán estaba al 90 por ciento de su capacidad —unos 31 hectómetros cúbicos de reserva— pero a mediados de septiembre no pasaba del 29 por ciento, casi al límite del nivel de explotación, con 9,8 hectómetros cúbicos.

Esto supone que en apenas dos meses y medio se soltaron aguas abajo, con destino a los regadíos de la comarca cacereña de La Vera, un total de 21,2 hectómetros cúbicos, que equivale al consumo que en año y medio hacen las ciudades de Toledo y Talavera, según los datos del comunicado de prensa. La Plataforma y Ardeidas insisten en que estas sueltas de caudal modifican radicalmente el estado ecológico del tramo final del Guadyerbas.