Nadie puja por el Audi de Barreda

El Gobierno de Castilla-La Mancha recauda 300.000 euros al vender 52 de los 68 coches oficiales en una subasta

TOLEDO Actualizado:

En una operación sin precedentes, el Gobierno de Castilla-La Mancha, que preside María Dolores de Cospedal, recaudó ayer 300.000 euros por la venta de 52 vehículos oficiales de los 68 que ayer se subastaron. Sin embargo, la estrella de esta puja pública a la que concurrieron 250 licitadores, el famoso Audi A-8 blindado en el que Barreda se gastó en 2007 la nada despreciable cifra de 337.000 euros, no tuvo ningún comprador, pese a que su precio se había rebajado hasta los 156.000 euros.

Mucha expectación despertó esta subasta de coches oficiales anunciada por la presidenta María Dolores de Cospedal cuando presentó el Plan de Garantía de los Servicios Sociales Básicos, y que aplica «como consecuencia de la desastrosa situación económica heredada del anterior Ejecutivo». Desde las ocho de la mañana, cientos de interesados en los lotes de vehículos guardaban fila en el Archivo Regional de la Consejería de Administraciones Públicas para presentar sus garantías. En total, 250 licitadores que pujaron de viva voz, al alza y por partidas mínimas.

Sin embargo, a ninguno de ellos le interesó el Audi blindado de Barreda, con 52.790 kilómetros y motor de gasolina. Para esta «joya de la corona», cuya exhibición alborotó a muchos curiosos más que a posibles compradores, habrá una segunda oportunidad con un precio de salida todavía inferior al que ostentaba en la subasta de ayer.

Y es que de los 68 vehículos que salieron a subasta 16 quedaron sin vender porque los ciudadanos inscritos en la licitación no pujaron por ellos.

Fuentes de la Consejería de Administraciones Públicas indicaron a ABC que el coche más caro vendido ayer fue un Audi A-8, por 16.500 euros, aunque su precio de salida fue de 11.460 euros. Y el más barato, un Peugeot 106 por el que se pagaron 620 euros, cinco veces más que su valor inicial de 120 euros.

Por más del doble

Otros coches se vendieron por más del doble de su valor inicial, como un Audi A-6 que salió por 2.790 euros y se adjudicó por 7.500. Un Volvo S60, con precio inicial de 11.700 euros, se vendió por 13.700. Finalmente, no se subastaron algunos de los vehículos que aparecían en la lista inicial, como un Citroën C-15 y un Opel Kaddet que se ponían a la venta a partir de 60 euros.

José Andrés, un funcionario de la Junta de Comunidades, decidió pujar por seis vehículos, por los que ingresó 3.000 euros en metálico para poder participar en la subasta. En su opinión, algunos de los coches suponían una oportunidad, pero reconoció que en otros casos el precio era «excesivo». También había que tener en cuenta que alguno de ellos contaba con un kilometraje excesivo y muchos años de circulación. Concretamente, él se interesó por seis turismos que pertenecen al departamento en el que trabaja, y de los cuales conocía su buen estado.

Rafael, otro de los cientos de ciudadanos que decidieron participar en la subasta de coches oficiales, centró su interés en los vehículos de gama media y pujó por cuatro. Para ellos se había fijado un límite máximo de gasto que no tenía previsto superar.