La mujer maltratada y acusada de matar a su marido en Argés dice que ahora le echa de menos
Emiliana G.P. (de negro) fue absuelta hace dos años de matar a su marido - EFE

La mujer maltratada y acusada de matar a su marido en Argés dice que ahora le echa de menos

El fiscal centró su interrogatorio en las contradicciones ofrecidas por Emiliana

TOLEDO Actualizado: Guardar
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Emiliana G.P., la mujer de Argés de 52 años, que está siendo juzgada de nuevo acusada de matar a su marido de una puñalada, dijo ayer que a pesar de los malos tratos y de las vejaciones que ha sufrido durante sus 28 años de matrimonio, sigue «echándole de menos» y «sigue estando presente siempre en su casa».

Emiliana, para quien el fiscal pide 14 años de prisión por un delito de homicidio, dijo a los periodistas sentirse muy mal por tener que «volver a pasar por esto otra vez», después de que en octubre de 2008 el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha anulara la sentencia absolutoria y el veredicto del jurado que la declaró «no culpable» porque no quiso matar a su esposo, Santiago Asensio.

Tras la muerte de su marido, al que mató por el «miedo insuperable» que le tenía, estos cinco años ha vivido «tranquila», haciendo una vida «muy casera», pero, en el día a día «se echa de menos a la persona», dijo Emiliana en referencia al fallecido, que «está presente» en su casa, «siempre», añadió.

Aunque no negó que ella fuera la autora de la «puñalada certera» que acabó con la vida de su esposo el 11 de mayo de 2006, insistió en que lo hizo de forma «inconsciente» y que agarró el cuchillo para intimidarle y defenderse de su marido porque ella quería huir de casa y el se lo impedía.

28 años «tormentosos»

Durante su declaración, Emiliana insistió en el «miedo insuperable» que tenía al esposo, alcohólico, con el que se casó a los 21 años, y con el que ha vivido una vida «tormentosa» durante los 28 años de matrimonio, hasta el punto, dijo, de que su marido la obligó a «abortar» tres veces.

Sin embargo, el ministerio público, que en esta ocasión ejerce el fiscal jefe de Toledo, centró su interrogatorio en advertir las contradicciones y en las distintas versiones que ha dado la mujer sobre los hechos, algo que no preocupa a la defensa por entender que es una «estrategia» del fiscal para evitar que Emiliana salga de nuevo absuelta.

Durante su alegato previo al interrogatorio de la acusada, el fiscal jefe de Toledo, José Javier Polo, (que recurrió el primer juicio) insistió en que aunque Emiliana no es una asesina, porque no mató al marido a sangre fría, sin embargo, lo mató de forma «voluntaria y consciente» y cree que el miedo que tenía Emiliana «era superable», por lo que el jurado habrá de valorar la credibilidad de la versión de la mujer.

«¿Merecía ser matado?»

«Santiago (el fallecido) no era una buena persona y probablemente era una persona rechazable, pero, ¿por ello merecía ser matado?», se preguntó el fiscal.

Los hechos ocurrieron sobre las 21.00 horas del 11 de mayo de 2006 tras una de las múltiples discusiones de la pareja, en esta ocasión motivada por los reproches que el fallecido, que llegó ebrio, le hizo a la mujer cuando al subir a la habitación para dar las buenas noches a su hija de siete años la encontró encerrada en una armario.

Entones se inició una discusión y un forcejeo en el que el fallecido agarró a la mujer del cuello mientras la insultaba y aunque ella trató a avisar por teléfono a una de sus hijas, él se lo impidió.

Seguidamente, el salió de la casa y se fue al garaje a coger una cerveza (aunque la mujer dijo ayer que ella pensó que iba a por la escopeta) mientras ella cogió de la cocina un cuchillo de quince centímetros de hoja y se lo clavó desde el pulmón hasta la espalda.