«Es un fraude que algunos atletas se empadronen en la región y vivan fuera»

TOLEDO Actualizado:

Vanesa Veiga Comesaña (Gondomar. Pontevedra. 1979) lleva en tierras toledanas una docena de años y comparte su biografía y recuerdos entre Galicia y Toledo, la ciudad que la acogió. Agradece a sus vecinos y amigos la ayuda que siempre ha tenido y compatibiliza el atletismo con su maternidad. Ha militado en el Valmiñor, Vila de Cangas, Celta de Vigo, Tierra y Mar, Universidad de Santiago y CCM-CAT. Desde luego, la lengua no se la muerde. Su meta inmediata es la consecución de podio en el Nacional de 10.000 metros, distancia en la que cosechó el bronce el año pasado. Y esta reválida la tendrá de nuevo el fin de semana próximo en Pontevedra precisamente, la tierra que la vio nacer.

— ¿Cuánto tiempo ha estado apartada del atletismo?

—Seis años debido a los tres embarazos aunque siempre he estado vinculada al atletismo a través de mi esposo Julio. El gusanillo nunca lo perdí.

—¿Por qué ha vuelto a la competición?

—Siempre había querido volver y el año pasado, después de ser madre y de la retirada de Julio ya contaba con más ayuda en casa y creía que era el momento de volver. Además, con el atletismo tanto mi esposo como yo pretendemos inculcar ciertos valores a nuestros hijos.

—¿Hasta dónde pretende llegar?

—No me gusta ponerme límites ni decir hasta dónde puedo llegar…

—Dígame entonces hasta dónde se conformaría llegar.

—Me está preguntando lo mismo. (Sonrisas). Yo salgo a correr día a día, intento esforzarme un poco más y poco a poco pretendo subir peldaños. Si el pasado año quedé undécima en el Nacional de cross y bronce en el nacional de 10.000 metros, lo lógico es querer mejorar esas posiciones y registros. Mis hijos son lo primero para mí y en segundo lugar el atletismo. Creo que pueden compaginarse.

—¿Dispone del tiempo necesario para entrenar?

—Quizá no del todo, con tres hijos es algo complicado. Lo mejor es que dispongo de muchos amigos, vecinos, familia que me echan una mano.

—¿Quién es su entrenador y qué razones tienen para entrenar con él?

—Es mi suegro, Julio Rey del Arco. Creo que es el mejor entrenador de los de por aquí y sin duda uno de los mejores que hay en España demostrándolo con los atletas que ha entrenado hasta la fecha. Otra razón para entrenar con él es que tengo mucha confianza. Es bueno y cariñoso cuando debe serlo y estricto llegado el caso. Me conoce a la perfección y sabe en todo momento cómo me encuentro. Es importantísima la confianza mutua entre entrenador y atleta.

—¿Qué le parece el nivel del atletismo toledano?

—No hay muchos atletas, pero el nivel que tienen es extraordinario. Habría que cuidar mucho más la base desde la familia e instituciones. En vez de ver tanto la tele, salir a correr, en definitiva a hacer algo de ejercicio. La cantera es buena y algunos auguro que llegarán muy lejos. Los padres debemos motivar a nuestros hijos y las instituciones deberían atender mejor a los clubes, monitores para que los niños se sientan protegidos y atendidos.

—¿Ha tenido ofertas esta temporada para abandonar el CCM-CAT?

—Sí, las he tenido, alguna bastante interesante, pero soy una persona que quiero inculcar y educar a mis hijos en valores deportivos y una de las mejores formas de hacerlo es desde casa. He preferido quedarme aquí porque el CCM-CAT fomenta el deporte base.

—¿Qué opinión le merece el presunto dopaje descubierto recientemente entre atletas, entrenadores y médicos españoles?

—Es una pena. Me lo han preguntado varias veces en estos días y antes y hasta ahora no he querido opinar. Es el primer medio y la primera vez en el que voy a expresar mi opinión. Estoy en contra de todo lo que tenga que ver con el dopaje, pero creo que deberíamos respetar la presunción de inocencia que hasta ahora se merecen mis compañeros. He oído y leído auténticas barbaridades, pero hasta ahora no parece que hayan analizado todas las sustancias. Me daría mucha pena y tristeza por ellos, sobre todo por Marta Domínguez. Siempre he dicho que mi hija se parece mucho a ella. No hay que prejuzgar a una persona y, de momento, ella ha dicho que es inocente y no tengo por qué dudar de la palabra de una compañera.

—¿Cómo acepta la «invasión» de atletas foráneos en clubes de la región por aquello de las becas y estadísticas?

—Esto me produce más asco que la pregunta anterior. Es una lástima, ya que repercute en muchas cosas. No tiene pies ni cabeza que algunos atletas hayan estado y estén empadronados en Castilla-La Mancha, pero que viven fuera. Algunos como Chema Martínez se han llevado varios millones de la región y cuando le han propuesto una oferta mejor en otro lugar, nos ha dejado. Es una burla. No es de recibo que se permita este fraude de tener atletas empadronados aquí sabiendo que no residen. En atletismo —se da igual en muchos otros deportes— cuántos atletas que representan a la región son o viven aquí de verdad. Quizá solo dos de seis u ocho. Es una vergüenza que no debía consentirse. Los recursos debían destinarse a otras necesidades, por ejemplo, al colegio público donde van mis hijas, en Valparaíso, que espera la instalación de una cortina separadora y unas espalderas para el pabellón polideportivo desde hace bastante más de un año y vale lo que una ayuda anual a uno de estos atletas.

—¿Cómo se siente en Toledo siendo la esposa de Julio Rey de Paz?

—Tengo la gran suerte de estar muy a gusto en Toledo. Yo sí vivo aquí (sonríe pícaramente). Me tratan muy bien tanto personal como deportivamente. Tengo muchas ayudas, la gente se vuelca conmigo y en el plano deportivo estoy encantada tanto por el Ayuntamiento como por la Junta de Comunidades. Soy una atleta bien tratada y reconozco que en muchos lugares y pruebas cuentan conmigo, lo que me estimula personalmente, ya que es una manera de promocionar el deporte, en este caso el atletismo que es el que me gusta y me gusta representar.