ALFILERITOS

Cambio de actitud

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Es curioso como cambian los políticos con el paso de la oposición a un ejecutivo de Gobierno. Antes cuando les tocaba dejarse llevar por la corriente solían ser simpáticos y amables. Abrían puertas con el electorado, sus teléfonos siempre contestaban a las demandas, disponían del tiempo suficiente para trasladar el mensaje que les interesaba y hasta bromeaban con propios y extraños para procurar estar siempre en las corrientes del momento.

Pero llegan las urnas y con los votos a favor ya manejan el poder a su antojo. Ahora les cambia el carácter y el teléfono debe pasar por una serie de filtro para que sea posible el contacto que en tiempos pasados no contaba con tantas cortapisas. Se dispone de coche oficial, la agenda no tiene respiro y, por supuesto, se va agriando el carácter porque no es motivo primordial caer bien a los del entorno una vez conseguido el objetivo.

Y aunque la mayoría de los ya establecidos en los organigramas tengan su ratito de pensamientos profundos sobre el antes y el momento que se vive, éste pasa muy rápido y se aleja con una intención evasivas. Ya los conocidos que te caían pasan a ser molestos y no ocurre nada por ausentarse de reuniones pasadas.

Por ello, es fácil escuchar aquello del dicho popular que asevera: «quien te ha visto y quien te ve, antes Jenaro con J, después Genaro con G y ahora Xerano con X». Y no se dan cuentas del cargo que se ostenta pueda desaparecer pasada una legislatura o antes según los pesos fuertes del partido, y cuando esto ocurra desearán las mismas amistades que apartaron con toda intención, y que, por supuesto, les volverán la espalda. Pero ya se sabe que la política acepta estas actitudes aunque suenen a falsas e irritantes. Pero también es verdad que existen excepciones que se agradecen y no causan Dolores.