SERÁ ENTERRADO EN RIELVES

El arzobispo preside el funeral por el párroco de Portillo, fallecido en Lourdes

JOSÉ REYES CALERO
TOLEDO Actualizado:

El arzobispo de Toledo y primado de España, Braulio Rodríguez Plaza, presidirá hoy el funeral del párroco de Portillo, Rafael Pérez López, fallecido inesperadamente a la edad de 73 años en Lourdes (Francia). Allí se había desplazado con motivo de la vigésimo septima peregrinación al santuario francés organizada por él.

La iglesia de Nuestra Señora de la Paz acogerá hoy, a las 12.00 horas, el funeral. En este templo los feligreses y amigos velan desde ayer el cadáver del sacerdote que durante 40 años ha dirigido la parroquia portillana. Después será enterrado en Rielves, su localidad natal.

Según ha comunicado a ABC el profesor de Torrijos, Juan J. Bermejo, que se encontraba junto al infortunado en la tarde del miércoles, «don Rafael se sintió indispuesto y tenía previsto volver a España. Sufrió un infarto de miocardio y los esfuerzos de los médicos no tuvieron resultado, sólo pudieron certificar la muerte», dijo.

Junto al fallecido se encontraba también el obispo emérito de Toledo, Carmelo Borobia, y el sacerdote de Gerindote, Juan Alberto Ramirez, para coordinar la expedición de 314 feligreses procedentes de municipios como Portillo, Fuensalida, Torrijos, Corral de Almaguer, entre otros y el sur de Madrid, que cada año acompañaban al párroco en su peregrinación.

El párroco de Portillo siempre tuvo una gran predilección por poder construir una residencía parroquial, porque según él había vivido muchas situaciones muy tristes con el traslado de personas mayores fuera del municipio al final de su vida. Despues de más de una década de trabajo y secundado por muchos feligreses y ayudas procedentes de personas, el cardenal Antonio Cañizares inauguró la magistral y funcional obra, donde el cardenal emérito de Toledo, Francisco Álvarez Martín, colocó la primera piedra.

Otro de sus grandes proyectos fue la construcción de la ermita de los patronos, San Cosme y San Damián, consagrada hace casi dos décadas, por el entonces obispo auxiliar de la diócesis Rafael Palmero.