Uno de los acusados del crimen de Navahermosa se contradice

Hoy, tercera sesión en la Audiencia con la exposición de los informes definitivos

EFE
TOLEDO Actualizado:

El testimonio que dio cuatro meses después de los hechos Clemente P.G., de 56, años, acusado de matar con una barra de hierro a Gregorio L.L., en Navahermosa el 4 de agosto de 2006, está en contradicción con lo que el procesado declaró el lunes durante la vista oral.

Durante la reconstrucción de los hechos que se hizo en Navahermosa en diciembre de 2006 y que ayer se reprodujo para el jurado popular en la sala de vistas de la Audiencia de Toledo, Clemente dijo entonces que le pinchó en el costado con la barra de hierro (el gato de un coche de la víctima) después del forcejeo.

Esta declaración de Clemente realizada en el lugar de los hechos cuatro meses después del suceso y que se hizo en presencia de la jueza, el fiscal y los abogados de las partes, está en contradicción con lo que el lunes declaró el acusado en la vista oral cuando dijo que la barra se la clavó de forma accidental la víctima durante el forcejeo que ambos mantuvieron y cuando sujetaban la barra cada uno por un extremo.

Antes de que hoy se inicie la tercera sesión con la exposición de los informes definitivos, las partes elevaron a definitivas sus conclusiones.

Así, el fiscal mantiene su petición de 12 años de prisión por homicidio para Clemente y otros tantos para su hijo, José Alberto, de 25, mientras que acusa al hijo del fallecido, Gustavo L.M. de una falta de lesiones, y quien también se sienta en el banquillo de los acusados.

La acusación particular eleva la pena por el delito de homicidio para padre e hijo a 13 años, mientras que las defensas mantienen la inocencia de los acusados y piden la libre absolución, aunque introducen como alternativa la atenuante de dilación indebida del procedimiento al haber transcurrido más de cinco años hasta la celebración del juicio.

Declaración de forenses

La forense que ayer testificó como perito en el juicio que se sigue en Toledo con jurado popular por la muerte de Gregorio L.L. , cree improbable que la herida que le provocó el fallecimiento se produjera de forma accidental durante el forcejeo con uno de los acusados, Clemente P.G., de 56 años.

La forense, que acudió a la sala de vistas en representación del compañero fallecido que hizo el informe de autopsia, explicó que la única herida mortal que presentaba el cadáver es «compatible» con la barra de hierro que supuestamente le clavó Clemente «con gran fuerza» y que la herida tiene trayectoria ascendente, es decir, de abajo a arriba.

La perito precisó, además, que si la herida mortal, por desangramiento de la arteria renal, se hubiera producido durante el forcejeo entre el acusado y la víctima mientras tiraban cada uno de un extremo de la barra, como dijo ayer el inculpado, la herida «hubiera sido más horizontal» y que se requiere «algo más que inercia» para producirla.

Aunque la víctima tenía también hematomas en la cabeza y en el puño, la forense precisó que la única herida mortal fue la del costado, que tenía una profundidad de 20 centímetros, que le produjo una hemorragia interna al haber alcanzado la arteria renal.

Por su parte, los peritos de la Guardia Civil que analizaron la barra y el cuchillo que se esgrimió en la escena del crimen dijeron que los restos de sangre hallados en la barra de hierro «era de Clemente y no de Gregorio», lo que las acusaciones atribuyen a que el arma se lavó tras el suceso, en el que resultaron heridos todos durante la pelea.

En la segunda sesión prestaron declaración también 15 testigos, la mayoría parientes y amigos de alguna de las partes, aunque el presidente magistrado del jurado, Manuel Gutiérrez, dejó claro que no se iban a tener en cuenta los testimonios que narraron unos episodios ocurridos semanas antes a estos hechos, por los cuales la familia de la víctima fue denunciada en dos ocasiones por parte de la de los acusados.