«Toledo sin mi coche»

José PonosALFILERITOSPor fin y aunque sea como un experimento provisional que coincide con el Día Europeo de la Movilidad, el Ayuntamiento de Toledo hará peatonal el casco histórico de la ciudad

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José Ponos

ALFILERITOS

Por fin y aunque sea como un experimento provisional que coincide con el Día Europeo de la Movilidad, el Ayuntamiento de Toledo hará peatonal el casco histórico de la ciudad durante este fin de semana, 22 y 23 de septiembre. En el transcurso de estos dos días tan sólo se permitirá el acceso de vehículos de residentes, transporte urbano y emergencias, significando una iniciativa que de obtener los resultados positivos que se esperan se repetiría con asiduidad, según informa el concejal Rafael Perezagua.

Iba siendo hora de que una gobierno municipal diera el paso al frente en estas actuaciones con el fin de eliminar la afluencia masiva de vehículos y autobuses turísticos en el corazón de la ciudad, que crean un caos diario en el flujo circulatorio, perjudicando los intereses de convivencia de un enclave monumental Patrimonio de la Humanidad.

Una vez comprobado lo que resulta de esta innovadora experiencia, se tomarán las medidas adecuadas para llevar adelante un proceso progresivo que respete los criterios contemplados en el Plan Especial del Casco Histórico. Desde aquí nos unimos a la propuesta del alcalde, Emiliano García-Page, que ya en su programa electoral incluía la promesa de peatonalizar este emblemático espacio de la geografía urbana, diariamente visitado por cientos de turistas y lugar de encuentro de todos los toledanos.

En su temporada de despedida como matador de toros, el diestro Jesulín de Ubrique hizo el paseíllo el pasado lunes en la localidad de Bargas. La fecha fue sobresaliente por la calidad taurina del torero populista, ya que llevó a cabo una faena que quedará para el recuerdo de los buenos aficionados. Al segundo de su lote, Jesulín lo entendió de principio a fin, resaltando en la ejecutoria derechazos de poderío, redondos que parecían no tener fin y naturales profundos y templados que arrancaban entusiastas ovaciones de los tendidos. Espectacular fue la muerte del astado tras una estocada entera donde el de Ubrique no dejó intervenir a la cuadrilla, señalando con la mano extendida desde un extremo del redondel la marcha agónica de su contrario que cayó sin puntilla al otro lado de la plaza.

Después de pasear las dos orejas concedidas, Jesulín se dio un respiro en la recogida de prendas que le iban arrojando, para rendir un homenaje a la bota que le ofreció un espectador. El trago se hizo interminable ante el asombro de los asistentes que celebraron con un fuerte aplauso el levantamiento vinícola a pulso que protagonizó el torero, quien posiblemente podía estar en el récord del libro Guinnes en esta especialidad. Por lo comprobado, le gustó el vino de la tierra.