La Sierra de San Vicente, en su cruzada contra unas carreteras tercermundistas

Los alcaldes de La Iglesuela, Sartajada, Almendral y Navamorcuende continúan su lucha para que la Junta acondicione 16 kilómetros de la CM-5054, un tramo tercermundista que limita su desarrollo económico. Están dispuestos a manifestarse de nuevo y, si es necesario, en Toledo

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TEXTO: MERCEDES VEGA FOTOS: A. MIRANDA

TOLEDO. ¿Imaginan invertir 45 minutos en un viaje de 34 kilómetros? No hace falta irse muy lejos para comprobarlo, por desgracia es un problema que sufren a diario los vecinos de algunos pueblos de la Sierra de San Vicente por el mal estado y abandono de las carreteras de esta comarca serrana próxima a la provincia de Ávila y de gran riqueza medioambiental .

Los vecinos de La Iglesuela (418 habitantes) que necesitan desplazarse a Talavera de la Reina para trabajar, comprar o a visitas médicas, gastan 45 minutos de su tiempo en el viaje, cuando el recorrido podría hacerse en sólo 15 minutos. Aunque la red viaria de la comarca es deficiente, la CM-5054, que une Marrupe con el límite de la provincia de Ávila, es una carretera tercermundista según denuncian los alcaldes de la zona, que ya se han concentrado y cortado la vía en tres ocasiones para exigir a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha que aborde con urgencia un proyecto de acondicionamiento.

Gobernados por el PP

Los alcaldes no quieren «pensar mal», afirma el de La Iglesuela, Gregorio Buitrago, pero creen que el retraso en el arreglo está motivado por el signo político de los ayuntamientos, todos del Partido Popular. «Llevamos desde el año 2000 pidiendo mejoras en las carreteras, que las modernicen, porque están lastrando el desarrollo económico de la comarca».

Aunque el Gobierno regional ha realizado años atrás mejoras en los tramos que unen el sur de la Sierra de San Vicente con Talavera, en el costado norte, que lleva hasta el Valle del Tiétar, las carreteras continúan en la misma situación que hace 40 años. El trazado con numerosas curvas, mal asfaltado y un sinfín de parches impiden circular a más 40 ó 50 kilómetros por hora y hacen que el desplazamiento se convierta en una auténtica tortura, un martirio que soportan también los vehículos en los que es necesario un cambio de ruedas cada 12.000 kilómetros.

Gregorio Buitrago ya no puede más. Intentará por todos los medios que la consejera de Obras Públicas, María Encina Álvarez, le reciba esta semana junto a sus compañeros de Sartajada (117 habitantes), Navamorcuende (702 habitantes) y Alamendral de la Cañada (398 habitantes). Quieren conocer «de su boca» en qué fase está el proyecto de acondicionamiento de la CM-5054, pues son muchos los años de retraso que tiene la zona y se sienten incomunicados, argumenta.

Además, están dispuestos a emprender nuevas movilizaciones si Álvarez no se reúne con ellos. «Si no nos escuchan, llevaremos nuestros vecinos a Toledo», amenaza el alcalde de La Iglesuela, muy seguro de que esta incomunicación y abandono de la zona repercute en la economía y desarrollo del pueblo.

Buitrago considera prioritario el adecentamiento de esta carretera de la red regional y además subraya que son sólo 16,5 kilómetros, desde Marrupe al límite de la provincia de Ávila los que hay que mejorar, aunque reconoce que el trazado es singular porque transcurre por un entorno de alto valor ecológico.

Los baches, blandones, las curvas, la escasa visibilidad en algunas zonas convierten este corto recorrido en un tramo propicio para los accidentes, aunque hasta ahora han tenido mucha suerte. «Hace unos días se salió de la carretera el autobús de línea, afortunadamente sin consecuencias personales, por esquivar a un coche», subraya Buitrago. Y es, según comenta, los conductores circulan por el centro de la calzada y se apartan a su carril cuando se encuentran con otro vehículo.

Actos reivindicativos

Hace poco más de un año, los alcaldes de esta comarca natural de la Sierra de San Vicente, así como concejales, diputados y otros cargos públicos, además de vecinos, se concentraron en el Real de San Vicente para exigir a la Junta de Comunidades que mejore el deficiente estado de las comunicaciones en esta zona, pues gran parte de las mismas, especialmente las de los municipios del norte, se encuentran en situación de absoluto abandono tanto en su firme como en visibilidad. «En algunos tramos se llegan a meter, incluso, hasta las ramas de los árboles en el coche», explicaban entonces los afectados, que calificaron estas comunicaciones de «tercera».

El acto resultó todo un éxito ya que casi 2.000 personas, llegadas desde diferentes puntos de la comarca y también de la provincia, se concentraron en la plaza de El Real para llamar la atención de los responsables públicos tanto autonómicos como nacionales.

Cruce de acusaciones

Este tipo de actos también han servido para que los partido políticos, PSOE y PP, crucen acusaciones y aprovechen para criticar las gestiones al frente del Ejecutivo regional o los ayuntamientos. En aquella ocasión, el PSOE provincial dijo que la reunión «sirvió para que el PP se dejara notar de cara a sus procesos congresuales» y sus dirigentes aseguraron que «los movimientos reivindicativos que en esta zona vienen produciéndose vienen motivados por luchas internas por el liderazgo del partido en la provincia y en la región».

Además afirmaban que «a pesar de que la Consejería de Obras Públicas ha invertido en las carreteras de la Sierra de San Vicente un total de 17,64 millones de euros en los últimos años, y que la Diputación tiene en ejecución un programa de inversiones en las comarcas de Talavera de 128,80 millones de euros, algunos se empeñan en decir lo contrario, cuando la realidad es otra muy distinta, la realidad es que el Gobierno de José María Aznar suspendió las inversiones en los planes especiales que el Gobierno central venía desarrollando en la Sierra de San Vicente y que han sido retomados por la Diputación desde que es gobernada por el PSOE».

Al margen de acusaciones y críticas que no llevan a ningún lado, los alcaldes sólo pretenden tener unas carreteras dignas del siglo XXI. Y como aquella reunión de septiembre de 2004 no sirvió para nada, los alcaldes de los pueblos afectados decidieron convocar dos concentraciones en octubre de 2005.

La protesta se realizó en la CM-5054, en el cruce con Sartajada y Almendral y encabezada por el lema «Por el desarrollo y progreso de nuestros pueblos». Desde esa fecha, los alcaldes de La Iglesuela, Sartajada, Navamorcuende y Almendral de la Cañada no conocen el estado del proyecto, que según confirman está listo desde el año 2002. Insisten en reunirse con la consejera de Obras Públicas y en movilizarse si no son escuchadas y atendidas sus reivindicaciones. Matizan que son los municipios peor comunicados de la provincia y si alguien les contradice «sólo tienen que darse una vuelta por aquí para verlo», concluye Buitrago.