Sacyr pide que el concurso del agua quede desierto y se vuelva a convocar otro nuevo

Actualizado:

A. G.

TOLEDO. La empresa Sacyr, que a través de su filial Valoriza Sau es una de las aspirantes a hacerse con la concesión de la explotación del servicio de abastecimiento y distribución de agua y alcantarillado de la capital, ha solicitado a la Mesa de Contratación del Ayuntamiento de Toledo que estudie la posibilidad de declarar desierto el concurso y en ese caso proceder a convocar uno nuevo. Así se recoge en el escrito de alegaciones que, como ABC adelantó ayer, esta empresa presentó el pasado lunes, primer día de reunión de la Mesa, lo mismo que hizo Aqualia. Ayer presentaron alegaciones el resto de empresas concursantes: Aguas de Barcelona, FCC y Acciona.

En el caso de esta última, en su escrito pide al Ayuntamiento que revise la oferta presentada por Facsa-Gravesa, que según informó ayer este diario tiene todos los visos de ser la adjudicataria, ya que a su juicio no reúne los requisitos de solvencia, ni técnica ni económica, para hacerse cargo de un concurso que en su totalidad se eleva a 238 millones de euros, pese a lo cual presentó una oferta de inversiones que duplica cuando menos a las del resto.

La alegación de Sacyr, que llega al extremo de solicitar que el concurso se declare desierto y se convoque otro, se basa en cuatro puntos. En el primero argumenta que «la disparidad de criterios al evaluar las propuestas presentadas puede dar a penalizaciones excesivas a algunos licitadores», como es el caso de suponer importantes crecimientos demográficos de manera sostenida durante 25 años. En este sentido, se señala que habrá ofertas que no se ajusten a los crecimientos básicos fijados en el pliego de condiciones. Por ello, estima Sacyr que si el Ayuntamiento acepta determinados supuestos en los estudios económicos «se verá obligado, en un corto período de tiempo, a la renegociación del contrato», y añade que «podría darse el caso de que alguna oferta estuviese transfiriendo su riesgo económico al Ayuntamiento», al tratarse de una oferta cuya viabilidad económica estaría puesta en entredicho.

Acusaciones de insolvencia

Por su parte, Acciona-Pridesa arremete directamente en su escrito de alegaciones contra la oferta presentada por Facsa-Gravesa. A su juicio, esta agrupación de empresas no reúne los requisitos de solvencia técnica y económica requeridos en el pliego, y aporta datos que hablan de deficiencias en sus balances hasta el punto de afirmar que ambas se encuentran en «quiebra técnica».

Asimismo, alega que la oferta presentada por dicha UTE «no se ajusta al pliego de condiciones» al incluir dos tablas de precios unitarios «una sin incluir obras de mejora a fondo perdido y otra incluyéndolas».

También alegan que «el importe de las mejoras ofertadas es engañoso» -105,9 millones de euros- porque su plan de negocio se basa en unos crecimientos poblacionales tan elevados que «establece unos consumos tan disparatados que las presas desde las que se prevé suministrar el agua no serían suficientes». Por ello, para Acciona «la adjudicación de este concurso a una agrupación de empresas manifiestamente insolvente y con una oferta irregular e inconsistente terminaría reporduciendo los antecedentes de nulidad que el Ayuntamiento de Toledo bien conoce». Termina pidiendo a los técnicos municipales que comprueben los datos aportados en el escrito.