Lo que queda del año (I y II)
Antonio Regalado, periodista
Bahía de ítaca

Lo que queda del año (I y II)

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Despedimos el año que se va con un amargo sabor a derrota colectiva. Llegó el fin de la era socialista en Castilla-La Mancha tras 28 años de hegemonía. Las Cortes siguen transmitiendo crispación, incapaces de inocular a la ciudadanía un poco de optimismo en tiempos tan convulsos. 2011 ha sido el año del doble cambio (popular) en la Región y en España. Cerramos el año en noviembre con 289.152 demandantes de empleo aunque el paro registrado sea de 225.101 personas, más de la mitad,-(118.000)-, mujeres. Todos los sectores han sido tocados y casi hundidos. Hay 16.921 trabajadores de la agricultura en paro; 25.847 en la industria, 37.090 en la construcción y 129.739 en servicios. Los periodistas, proporcionalmente, con más de 200 bajas, ha sido el subsector más castigado al estar tan vinculado al ladrillo. CCM pasó oficialmente a mejor vida y el aeropuerto de Ciudad Real cerró en octubre tras la última «espantá» de Vueling. El AVE suspendió rutas deficitarias del triángulo Toledo-Cuenca-Albacete diez días después de los comicios autonómicos y con Portugal en crisis descarriló el sueño de viajar de Madrid al delta del Tajo en Lisboa-vía Talavera- hasta finales de esta década.

Lo queda del año descubrió un agujero negro en las cuentas públicas que nos ha llevado a encabezar el mayor porcentaje de déficit autonómico, un 9,7% del PIB, siete veces mayor que el previsto. Con este panorama, resulta lógico que boticarios y maestros salieran a protestar aunque no habían presentado reivindicación alguna al gobierno Barreda, verdadero hacedor de la nefasta herencia recibida por María Dolores de Cospedal. Las facturas sin pagar en los cajones colapsaron el curso de los ríos y de la historia; las pymes han echado el candado y los proveedores de las administraciones públicas siguen desesperados y sin cobrar todavía. Como ejemplos de mala gestión ahí están los desfases contables en los Ayuntamientos de Albacete, Cuenca y Talavera por citar sólo tres ejemplos.

El desempleo y el endeudamiento han marcado nuestras vidas este año. Vivimos una economía de guerra; técnicamente estamos en bancarrota. Esa es la verdad. Citábamos el paro (225.101 personas sin empleo) como el fracaso colectivo más doloroso. Los recortes son necesarios. Las empresas privadas que han sobrevivido a la crisis ya han hecho ajustes. Las administraciones públicas (Junta, Diputaciones y Ayuntamientos) cargarán con más trabajo a los funcionarios (2 horas y media más al mes) y rebajarán de nuevo sus sueldos (otro 3%). Tener un empleo fijo es un privilegio que bien merece ese sacrificio solidario, aunque moleste. ¿Sería pedir demasiado a nuestros gobernantes que reequilibraran las cuentas con ingresos arrancados al fraude fiscal?

Mirando hacia atrás, sin ira, redescubrimos un mundo rural cada vez más olvidado; los robos y destrozos han propiciado la creación de «patrullas de autoprotección» como si se tratara del viejo oeste americano. Paradójicamente, necesitan tanta ayuda como los joyeros.

También, lo que queda del año es un PSOE roto en pedazos. Bono y García-Page apuestan por arrimar el hombro, ayudando al dúo Rajoy-Cospedal a salir de la crisis remando juntos y en la misma dirección. Barreda y Caballero propugnan «ganar la calle» tras perder en las urnas. Esperemos que impere el sentido común. Como dice Bono, «España es más importante que el PP y el PSOE juntos». ¡Lástima que quiera pasar a un segundo plano político una vez liberados del conde-duque de Rodiezno! La doble victoria popular del 22M y del 2ON se va a conjugar simultáneamente con tres palabras sin dobleces: cambio, austeridad y rigor. De momento, el Ejecutivo regional ya ha remitido a las Cortes el proyecto de ley de Estabilidad presupuestaria para que, como exige Bruselas, nadie gaste más de lo que recaude. Traducido a lenguaje del palacio de Fuensalida, «los sacrificios de hoy nos ahorrarán las lágrimas de mañana». ¡Que los dioses nos sean más propicios en 2012!