A punto de desaparecer Illán de Vacas, el pueblo más pequeño de la provincia

LUIS MORENO NIETO
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TOLEDO. Está a punto de desaparecer el pueblo más pequeño de la provincia de Toledo. Aludimos a Illán de Vacas, situado entre Cebolla y Los Cerralbos, que llegó a sobrepasar los 200 habitantes siglos atrás y hoy cuenta solamente con cinco.

Su término se extiende sobre la margen derecha del Tajo. Tiene un arroyito llamado «El Tejar» y su loma más alta «La Asomadilla» no se eleva más de los 500 metros. En el año 1955 tenía 277 parcelas y el Catastro registraba 177 propietarios. Un molino de piensos y una almazara constituían toda su industria; llegó a tener hasta 27 edificios.

El antecedente más cercano de lo ocurrido en Illán de Vacas fue El Bravo, pueblo toledano desaparecido hace casi dos siglos que estaba situado en la carretera de Toledo a Talavera, integrado por varias ventas y mesones que servían de alojamiento a los viajeros que iban a Extremadura.

Cuenta el historiador Fernando Jiménez de Gregorio que el nombre de Illán se originó en el culto a San Illán o San Julián cuya ermita está cerca de Cebolla, en el paraje de La Aldehuela y opina que tal vez los moradores de La Aldehuela poblaron Illán en la baja Edad Media dando el nombre al poblado en recuerdo del santo; otra hipótesis asegura que a mediados del siglo XVI el lugar se llamaba Vacas.

Muy distinta es la versión que sobre el origen de este pueblecito circulaba por Madrid medio siglo atrás. Opinaban que el nombre del pueblo tenía mucho que ver con el hijo de San Isidro Labrado y de Santa María de la Cabeza, llamado Illán y que el nombre primitivo del pueblo era Illán de Vargas, es decir, el nombre del amo de San Isidro, que tenía por allí amplios terrenos de cultivo. Una imagen del hijo del santo madrileño se venera en una ermita de la cual es titular la Virgen de la Antigua. Y se asegura que los restos de dicho vástago de San Isidro y de Santa María de la Cabeza reposan allí mismo, en el subsuelo de la ermita. La acompañan la del Patrón de Madrid y la de su esposa, representa a Illán vestido de labriego y empuñando un bieldo en la mano derecha, por lo que se supone siguió el oficio de su progenitor.

Parece ser que San Isidro llegó a aquellas tierras toledanas huyendo con su esposa y con su hijo, como en un trasunto de la Sagrada Familia en su huída a Egipto. El santo madrileño y su familia huían desde Madrid en ocasión de ser invadida la villa por las huestes del jefe moro Alit, que procedía de Alcalá de Henares. Es probable que en tierras toledanas muriese santamente el hijo del santo matrimonio y que desde entonces comenzase su veneración por parte de quienes cultivaban aquellos predios.