Reciente acto de campaña de VOX en Córdoba, con los simpatizantes enarbolando banderas españolas
Reciente acto de campaña de VOX en Córdoba, con los simpatizantes enarbolando banderas españolas - Valerio Merino

Los primeros de VOX

En las elecciones de 2015 no llegaron al uno por ciento de los votos y lograron seis concejales en Castilla-La Mancha: dos en El Viso de San Juan y Malaguilla, y uno en Villarrubia de los Ojos y La Puebla de Montalbán

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Con el tiempo, seguro que será una pregunta de Trivial, pero de las difíciles: ¿quién fue el candidato de VOX a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha en las elecciones de 2015? La respuesta es Jesús Felipe Sánchez-Crespo, hoy primer teniente de alcalde en Villarrubia de los Ojos (Ciudad Real) y uno de los más veteranos en este partido que muchos ven de extrema derecha. Tiene el carné número 840.

Sánchez-Crespo, de 65 años, jubilado, más de 40 años como empleado de banca, es uno de los seis concejales de VOX que salieron electos en las últimas elecciones municipales en la región. En El Viso de San Juan (Toledo) y Malaguilla (Guadalajara) hubo dos, y en La Puebla de Montalbán (Toledo) uno.

Los resultados de VOX en Castilla-La Mancha hace tres años fueron irrisorios. En realidad, como en España. En las elecciones autonómicas lograron 5.302 votos, un 0,48 por ciento del total. Más o menos como UCIN (5.061) y menos que UPyD (10.866) o el Pacma (8.943). En las municipales aún sacaron menos: 4.673 votos, un 0,42 por ciento. Sus seis concejales fueron los mismos que en la región consiguió EQUO y la Agrupación Socialista Histórica Lillera. Por supuesto, quedaron muy lejos de los 2.939 del PP o de los 2.859 del PSOE.

Entonces, ¿por qué VOX ha tenido tanto éxito en las elecciones andaluzas del domingo, con 12 escaños y más de un diez por ciento de votos?

«La gente no se vuelca con VOX, se vuelca con España, que la estamos destruyendo. No hay derecho a estas manifestaciones. Cuando ganan ellos, no pasa nada; y cuando gana la derecha, nos llaman fascistas. Soy de un partido constitucionalista tanto como el primero», dice Sánchez-Crespo. Las manifestaciones a las que se refiere son las que hubo el lunes y el martes en varias ciudades por parte de jóvenes de extrema izquierda que protestaban por la entrada de VOX en el parlamento andaluz.

Niegan ser fachas

Sánchez-Crespo, por tanto, se niega a que le llamen facha: «Cualquier país del mundo tiene una historia y hay que respetarla. El 95 por ciento de la gente ni conoció a Franco, ni se acordaba de él. Estos impresentables (el Gobierno de Pedro Sánchez) han removido a Franco y, gracias a ellos, las visitas al Valle de los Caídos han subido un 300 por ciento. La historia no se puede borrar y si sacan a Franco, me parece fenomenal, pero en Paracuellos también tendrán que exhumar a alguien. Con estas cosas, tapan todas las deficiencias».

En Villarrubia de los Ojos, VOX logró 289 votos (un 5,18 por ciento) en las últimas elecciones municipales y consiguió un concejal. Jesús Felipe Sánchez-Crespo pudo elegir entre apoyar al PP, el más votado, o al PSOE. «En la vida hay que tener unos principios básicos y yo no podía irme con el PSOE, que me ofreció incluso ser alcalde. Lo que hice fue firmar un acuerdo con el PP en el que la mitad del programa sería suyo y la mitad mío. En estos tres años de legislatura, en lo económico ha ido fenomenal porque se ha reducido el déficit; aunque se han podido hacer pocas cosas porque el presupuesto no da para mucho. Ahora estamos haciendo es una piscina cubierta», explica.

VOX ha pegado el subidón en los últimos dos años. Un ejemplo: a principios de 2017 en la provincia de Toledo había menos de 70 afiliados y hoy han superado los 700. Así lo afirma Luis Miguel Núñez, presidente provincial desde el 1 noviembre. Núñez desconoce cuántos afiliados tiene VOX en toda Castilla-La Mancha, pero asegura que ya hay estructura en las cinco provincias. «Llevamos trabajando en la sombra algo más de dos años», afirma.

Nacido en Candeleda (Ávila), vive en Talavera de la Reina, tiene 45 años y se dedica a la automoción. Se afilió «por el hartazgo de la situación actual y gracias a una conversación con Daniel Arias, expresidente provincial de VOX Toledo, y Javier Ortega-Smith, actual secretario general nacional, que me animaron y me hicieron ver que había un proyecto serio y de futuro».

Aunque el partido aún no ha decidido si se presentará a las próximas elecciones en Castilla-La Mancha, todo hace pensar que sí. «Pese a que somos contrarios al Estado de las Autonomías, porque es el elemento que está provocando más desigualdades entre los ciudadanos de este país, para reformar algo tienes que estar dentro de ello», argumenta Núñez.

El carro de Le Pen, Trump...

En El Viso de San Juan, en 2015 VOX logró 322 votos (un 18,52 por ciento) y sus dos concejales se integraron en un gobierno tripartito con PSOE y Ciudadanos que solo se entiende desde una lógica local. «El pacto fue porque los programas eran muy parecidos y queríamos quitar al PP, que llevaba toda la vida gobernando», cuenta María Jiménez, concejala de Empleo, Formación, Desarrollo Local y Consumo.

Jiménez reconoce: «Nos presentamos con VOX porque vimos que era un partido del que nos gustaban sus ideas. Luego nos dimos cuenta de que era una derecha más radical y que tenían unos pensamientos que no iban acordes con nuestro municipio». Por esto y por discrepancias con la coordinadora del partido en la zona de La Sagra, desde el verano de 2016 los dos concejales son «no adscritos». Ahora han fundado un partido independiente, la Unión del Pueblo Viseño, con el que se presentarán a las próximas elecciones.

Para el primer teniente de alcalde de Villarrubia de los Ojos, «lo que defiende VOX es de lo más normal»: la unidad de España, «que es indiscutible», la familia tradicional o poner coto la inmigración. Jesús Felipe Sánchez-Crespo cree que están teniendo éxito porque «siempre decimos lo mismo: desde Bilbao hasta Cádiz».

María Jiménez tiene una visión distinta: «Vi un cambio muy grande en VOX a partir de lo de Le Pen en Francia. Es decir, siempre habían sido de derechas, pero se empezaron a radicalizar en ese momento. También coincidió lo de Trump y es obvio que les ha venido muy bien lo de Cataluña. Al final, es lo que ha pasado con la extrema izquierda y lo que pasa con los populismos, que se aprovechan del descontento de la gente». Y añade: «A mí no me van las cosas radicales».