Un pregón clavado con cruces

Por Andrés Sánchez Escobar

J. REDONDO
| TOLEDOActualizado:

El pregonero de la Semana Santa propone una ruta imaginaria por las calles de Toledo, siguiendo las cruces más significativas de la Ciudad Imperial

Andrés Sánchez Escobar, prioste de la Cofradía Internacional de Investigadores de Toledo, fue, a sus 71 años, el encargado del Pregón de Semana Santa de 2010.

Presentado por el académico de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo, Fernando Aranda Alonso, Sánchez Escobar sacó el título de su pregón de una anécdota personal con la que comenzó una andadura imaginaria por un «recorrido procesional diferente», por la ciudad de Toledo.

Un recorrido en el que la protagonista era «la cruz, que es el signo más importante de la Semana Santa. En estos momentos no llevo mi bordón de peregrino, porque puedo coger una de esas cruces y caminar por los rincones del calvario de Toledo». Y no estamos hablando de un peregrino cualquiera, sino de uno que ha completado hasta en 11 ocasiones el Camino de Santiago.

Un recorrido imaginario

Este recorrido alternativo que proponía Sánchez Escobar tenía su origen en el cuadro «Toledo bajo la tempestad», obra de El Greco, pues «parece manifestar el espíritu divino reflejado en la ciudad a través de las nubes sorprendentemente con este mensaje: Toledo bajo el espíritu e influencia divina». Así, echando mano de la imaginación, el prioste afirma que «la Cruz arropa Toledo e indica todos los caminos de entrada».

La siguiente parada en la ruta sacra propia de Andrés Sánchez son las cuatro cruces que mandó construir el Corregidor Gutiérrez Tello, en las entradas a la ciudad por las principales vías, en 1570. A saber: en el Salto del Caballo, en el Castillo de San Servando, en la Ermita de Santa Úrsula en Buenavista y en el Cerro de la Cruz.

A partir de aquí, el pregonero distinguía hasta seis recorridos penitenciales que arrancaban en «la solitaria cruz de madera» del ábside de la antigua Parroquia de San Antolín, en el convento de Santa Isabel.

Cruces de todos los estilos servían como puntos de referencia a las personas que abarrotaron el toledano Teatro de Rojas, el pasado día 17 de marzo, día del Pregón.

Cruces como la de la parroquia de San Juan de Yepes; la ubicada en San Miguel el Alto, en recuerdo histórico de la Orden de los Templarios; la situada en la antigua Parroquia de San Isidoro o la pequeña cruz que contiene la Puerta de Balmardón, ayudaban a conformar un curioso y original recorrido de Semana Santa que, de la mano de Andrés Sánchez Escobar, puede recorrer todo aquel que lea su Pregón, sin necesidad de moverse.

No obstante, la verdadera magia está en realizar el auténtico recorrido a pie, por las calles de Toledo.

«Altiora Tendemus». Una anécdota para titular su discurso en 2010

En una de mis peregrinaciones me ocurrió que un sacerdote hospitalero me dijo que en un peregrino debía estar presente este lema Altiora Tendemus: buscamos las cosas más elevadas, el más allá, lo transcendente.

A lo largo de mi vida en un peregrinar por mi ciudad,Toledo, he encontrado la transcendencia. Está en las cruces que proliferan en recónditos rincones, lugares visibles estratégicos, puestas para elevar con el tiempo el recuerdo de la Pasión de Cristo. Cruces desnudas que nos llaman.

¿Qué significan esas cruces vacías de imagen en una ciudad milenaria, religiosa, conventual como es Toledo? Cristo ha resucitado y ha dejado su lugar en la Cruz para que los toledanos, ocupemos el sitio vacío y durante todo el año, durante toda la vida y, especialmente, en la Semana Santa, nos animemos a coger su cruz y seguirle a la resurrección».