El policía que mató a un joven de Numancia desea volver a su trabajo

EFEFUENLABRADA. El policía nacional Óscar G.M., puesto en libertad tras pasar un mes en la cárcel acusado de matar a un joven de Numancia de la Sagra en Fuenlabrada, «está muy contento por la decisión

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FUENLABRADA. El policía nacional Óscar G.M., puesto en libertad tras pasar un mes en la cárcel acusado de matar a un joven de Numancia de la Sagra en Fuenlabrada, «está muy contento por la decisión del juez y quiere volver a su trabajo», informó ayer el portavoz del sindicato Unión Federal de Policía (UFP), Alfredo Perdiguero.

El suceso se produjo el pasado 1 de diciembre cuando el agente, que estaba fuera de servicio, abrió fuego en el transcurso de una pelea de tráfico en la carretera de Toledo (A-42), a consecuencia de la cual murió Alejandro García Cuevas.

Según declaró el policía ante el juez, seis individuos (dos taxistas y los cuatro ocupantes de los taxis) se abalanzaron contra él para patearlo, momento en el que Óscar sacó su arma reglamentaria y realizó varios disparos, uno de los cuales impactó en la cabeza de Alejandro, provocándole la muerte días después.

El Ayuntamiento de Numancia de La Sagra decretó dos días de luto oficial por la muerte del joven Alejandro García Cuevas, de 21 años y vecino de esta localidad. También resultaron heridos otros dos jóvenes, Francisco B.D. y Raúl A.M., aunque sus heridas fueron de carácter leve.

«Buen trato en prisión»

El agente ingresó en la cárcel de Alcalá Meco el 3 de diciembre y durante este tiempo ha sido atendido por abogados de la UFP, quienes presentaron el día 20 ante el juez un recurso para su puesta en libertad que fue denegado.

El titular del jugado de instrucción número 1 de Fuenlabrada, Adolfo Carretero, tomó declaración ayer a varios testigos de la pelea que «han corroborado la declaración del policía», por lo que el juez «ha tomado la decisión de dejarle en libertad bajo fianza hasta la celebración del juicio en la Audiencia Nacional», señalaron fuentes del sindicato.

El juez ha estimado que «no hay riesgo de fuga» al existir un domicilio conocido donde reside el agente quien, no obstante, deberá personarse en el juzgado de Fuenlabrada una vez por semana.

El policía, según su compañero Alfredo Perdiguero, «ha recibido un buen trato en la cárcel, estuvo todo el tiempo en un módulo de seguridad reservado para funcionarios, pero ahora lo que quiere es volver a su rutina y reanudar su labor profesional». De momento está suspendido de empleo y sueldo, por lo que el servicio jurídico de la UFP ha solicitado su readmisión hasta que se celebre el juicio en la Audiencia Nacional.

El suceso por el que está acusado el policía se produjo el 1 de diciembre, minutos después de las cuatro de la madrugada cuando el policía, que estaba fuera de servicio, conducía su propio vehículo por la carretera de Toledo, en dirección a Fuenlabrada, y ocurrieron una «serie de desavenencias» por «maniobras en el tráfico» con el conductor de un taxi (Raúl A.M) que iba ocupado además por dos jóvenes (Luis Miguel G.S. y Francisco B.D.).

Disparos al suelo

El enfrentamiento tuvo lugar cuando ambos coches salieron de la carretera y estacionaron en un polígono industrial de Fuenlabra, en concreto en la calle Gorrión. Hasta el lugar llegó un segundo taxi ocupado por un conductor (Daniel A. M.), hermano del primer taxista, y dos personas más (Esteban M. A. y Alejandro García).

Según el agente, los seis jóvenes se abalanzaron sobre él con la intención de agredirle y, al sentirse amenazado y con el objeto de «reprimir» una agresión, sacó su arma reglamentaria. Temió entonces que le arrebataran la pistola, debido a la diferencia numérica en el enfrentamiento, y optó por disparar al suelo para que no quedaran balas en el cargador, en el caso de que le quitaran el arma.

A consecuencia de su acción Alejandro recibió un tiro en la cabeza y fue ingresado en el Hospital Universitario de Getafe en estado muy grave y donde más tarde falleció.