Martín habla sobre la integración social de colectivos como el asentamiento gitano de Olías. ABC

Los planes de acción social, una herramienta para integrar a los colectivos con riesgo de exclusión

La Dirección General de Acción Social, que dirige Guadalupe Martín, se ha fijado como objetivo para 2003 elaborar planes localesde acción social, en los que se definirán las actuaciones que, en colaboración con los ayuntamientos, se promoverán paraintegrar a determinados grupos como los inmigrantes, los gitanos y las familias o barrios marginadosTOLEDO. Desde que hace dos años iniciara su andadura el denominado Plan Regional de Integración Social, la participación de los ayuntamientos y de las entidades locales, que ha ido en aumento, ha propiciado la elaboración de un documento, en el que se han recogido las acciones concretas acometidas en diferentes municipios con el objeto de integrar a colectivos con riesgo de exclusión. La directora general de Acción Social, Guadalupe Martín, explica a ABC que la aplicación de este plan, que -asegura- ha recibido elogios en ámbitos europeos, permite actuaciones específicamente centradas en la territorialidad del municipio, acogiendo también aquellas iniciativas realizadas por entidades colaboradoras, entre las que se encuentran Cáritas, La Red acoge o Cruz Roja, las cuales asumen una parcela de participación para la consecución de determinados objetivos.Según indica Martín, el propósito de su departamento es elaborar para 2003 unos planes locales de integración social, en los que se definirán las líneas de acción en función del colectivo al que se dirigirán y que fundamentalmente son familias con riesgo de exclusión social, gitanos, inmigrantes y barrios marginados. El primer paso que se ha dado para, posteriormente, ejecutar los programas de integración se refiere a la localización de los puntos que requieren una intensa intervención en la provincia. Se trata, en concreto, de las familias gitanas de Talavera, las 48 viviendas del Polígono de Toledo, el asentamiento del Cerro de los Palos, también en Toledo, el asentamiento gitano de Olías y de las familias gitanas establecidas en la zona de Villacañas. Al margen de estas áreas, existen pueblos en los que se precisan actuaciones específicas en épocas en las que coinciden temporeros como es el caso de Fuensalida, La Puebla de Montalbán o Navahermosa. No hay que olvidar en este capítulo al colectivo de inmigrantes, que en estos momentos se concentra en mayor número en Sonseca y la Sagra Alta.La directora de Acción Social aclara que los problemas de adaptación dependen de las peculiaridades de cada grupo. Así, mientras que la integración del inmigrante demanda tareas de sensibilización entre la ciudadanía, que faciliten su acogida; en el caso de la comunidad gitana es absolutamente necesario adoptar medidas que favorezcan el acceso de las familias a una vivienda, lo que además se ha de complementar con un proceso de concienciación para que los miembros de este colectivo sean capaces de adaptarse a la convivencia normal y, al revés, que el resto de la población respete su forma de vida. En el caso de las familias con una marcada patología de exclusión social, las acciones van encaminadas a impedir el absentismo escolar.Elemento vertebradorPara garantizar el rendimiento de estos programas, la involucración del ayuntamiento es prioritaria como elemento vertebrador de las asociaciones o entidades que trabajan en el ámbito local. «Si un ayuntamiento no es sensible a que tiene el problema de la exclusión social llamándole a la puerta todos los días, difícilmente las entidades podrán trabajar bien, y se limitarán a acciones individuales, pero nunca podrán acometer acciones de manera global», puntualiza Martín.Las corporaciones locales han de proponer a la Dirección General de Acción Social aquellas intervenciones que se requieren en el municipio en materia de integración, así como los medios necesarios y, tras ese diagnóstico, el departamento que dirige Guadalupe Martín ha de facilitar los recursos llamados a ejecutar las acciones planificadas, bien a través del propio equipo de servicios sociales del ayuntamiento o bien coordinando los proyectos de las entidades colaboradora.No obstante, y a pesar de que la iniciativa debe partir del alcalde de turno, el departamento de Acción Social tiene que procurar la estimulación de los responsables municipales, a quienes les cuesta bastante concienciarse de esta situación. Aunque pueda parecer inverosímil, lo cierto es que en las poblaciones más pequeñas se observa un menor riesgo de exclusión social, ya que tienen una amplia capacidad de integración, debido a su arraigado concepto de vecindario.No siempre se recibe bien al forastero. De hecho, en los últimos meses se han detectado movimientos de protesta en algunos municipios de la provincia por la intención de la comunidad marroquí de dedicar un local al culto religioso. Esta alarma creada por determinados sectores de la población ha desencadenado un polémico debate en torno a si los ayuntamientos tienen o no competencias para autorizar la apertura de un templo. Sobre este particular, la directora de Acción Social manifiesta que las competencias para autorizar la apertura de una instalación religiosa se ha de canalizar a través de la Delegación del Gobierno, siendo el Ministerio de Interior el organismo encargado de dar la autorización correspondiente. Pero «ni la Comunidad autónoma ni los ayuntamientos pueden autorizar la apertura de estos locales; es más, los ayuntamientos no se pueden oponer a ello, ya que, si lo hacen, estarían incumpliendo la Constitución», agrega para precisar a continuación que sólo en caso de existir un problema de orden público el consistorio podría emitir su rechazo.En relación a las actuaciones emprendidas en las zonas con altos índices de inmigración, Martín apunta que los servicios sociales han de facilitar la adaptación del inmigrante a las formas de convivencia del municipio y, por supuesto, informarle sobre los trámites que han de seguir para legalizar su situación. A ello se han de sumar iniciativas para promover la integración escolar de los niños y el aprendizaje del idioma, sin olvidar acciones paralelas con el resto de la población para lograr una buena acogida de los inmigrantes.Rechazo al realojoLa integración del colectivo gitano es un asunto complicado, si se tiene en cuenta su particular modo de vida. En la provincia, existen varios asentamientos de familias gitanas que han causado continuos problemas de convivencia, entre ellos, el de «Las Lomas» de Olías y el de la estación de Pantoja. Según la responsable de Acción Social, las intervenciones en estas comunidades «no son nada fáciles, puesto en muchas ocasiones las familias rechazan el realojo o cualquier solución alternativa». En el caso del asentamiento de Pantoja, que afecta también a Cobeja, los intentos realizados para realojar a este colectivo han sido inútiles, lo que ha llevado al departamento de Martín a contactar con los ayuntamientos de estos municipios en orden a buscar un plan de acción que consiga concienciar a los implicados en la necesidad de acceder de forma transitoria a una vivienda normalizada. Sin embargo, «lo único que quieren es quedarse en la estación y que se les facilite una vivienda», pero esto es sumamente difícil, máxime cuando una parte importante de las familias tiene casa en Extremadura.

TEXTO: B. YUSTE FOTOS: HUERTAS FRAILE, ABC
Actualizado: