Una nueva etapa

A mis conocidos socialistas les ha cambiado el ánimo desde que Emiliano García-Page ha asumido las riendas del partido en Castilla-La Mancha

josé ponos
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A mis conocidos socialistas les ha cambiado el ánimo desde que Emiliano García-Page ha asumido las riendas del partido en Castilla-La Mancha. Les encuentro entusiasmados, tienen la sonrisa más abierta y las conversaciones sobre el futuro político se abordan con un punto de mira distinto al de hace pocas fechas.

Por supuesto que el nuevo secretario regional no está preparado para llevar a cabo milagros, pero sí es el impulso de la virtud de la esperanza dentro de la militancia, que vislumbra una mina de oro que cotizará fuerte para optar a empeños de mayor calado. Lo que es bueno, me aseguran, para deambular por tiempos difíciles y crear ilusión entre los propios y aquellos indecisos, que siempre existen.

Los problemas no se arreglarán de inmediato, pero al menos disponen de un líder carismático que llega con la aureola positiva, y muy capaz de asumir retos, por muy complejos que sean. Los de la cuerda con derecho a voto en el Congreso regional le respaldaron con un 95,82 por ciento, que significa el mejor indicador de que deseaban algo parecido para volver a la conquista de los territorios perdidos. Y esto ya es categórico, porque transmite promesas, que eran impensables, después de los recientes varapalos sufridos en las citas electorales.

Dice García-Page que le gusta la política y le encanta sentirse valorado por los compañeros, y la sentencia tiene mucho de veracidad, porque a partir de ahora deberá aglutinar en su persona el sueño de quienes le tasaron al máximo para allanar un camino pleno de obstáculos.

Le toca encabezar una nueva etapa con escaso poder de maniobra en los ambientes políticos, ahora en poder del Partido Popular, pero también es consciente de que nada es a perpetuidad, los ciclos de voluntades cambian, y conviene estar preparado para cuando haga falta intentar esa in cautación que todo socialista anhela.